En inglés existe una expresión que me gusta mucho: «in the zone», con el implícito verbo «to be». ¿Qué es estar «en la zona»? El Wiktionary lo define como «un estado mental de concentración intensa en la realización de una actividad, en ... el que uno se desvincula de los aspectos distractores o irrelevantes del entorno». En la página Quote Investigator ubican por primera vez la expresión en la obra 'Retrato en movimiento', la autobiografía que el tenista Arthur Ashe publicó en 1975.
El libro se basó en los audios que, a manera de diario oral, Ashe grabó en los años 1973 y 1974. En la entrada del 22 de febrero de 1974, Ashe recapitula un partido en el que el sueco Bjorn Borg lo derrotó con facilidad: «Él [Borg] estaba en lo que nosotros llamamos 'la zona'. (Eso proviene originalmente de 'The Twilight Zone' y se traduce, más o menos, como 'otro mundo'). El chico no tiene ni idea de lo que está haciendo ahí fuera: simplemente golpea con fuerza y las pelotas van cayendo en el campo. No le tiene respeto a nadie. Diablos, debería ganar todo el torneo».
Esta vinculación del deporte y la inspiración divina se aprecia a la perfección en el fútbol. En el reciente Mundial vimos a la selección de Argentina voltear más de una vez el marcador adverso en los últimos minutos de juego, capitaneados por su héroe Messi.
Algo parecido sucedió hace unas temporadas con el Real Madrid en varios partidos de la Liga de Campeones. Si recordamos que el deporte es una guerra simulada, la idea del «enthusiasmos» griego, del llevar un dios adentro, o de ser repentinamente favorecido por los dioses, nos remite, por supuesto, a Homero. En la 'Ilíada', la suerte en los enfrentamientos entre aqueos y troyanos puede parecer que fluctúa como una caprichosa llama al viento. Sobre todo, desde una perspectiva exclusivamente humana y terrenal.
No obstante, en el poema homérico los dioses participan constantemente de la batalla, bien sea apoyando a uno o a otro héroe. Involucrándose hasta el punto de que el mismísimo Zeus, tal y como se cuenta en el canto octavo, prohíbe momentáneamente la intervención de los dioses en el conflicto. Por otra parte, la disputa entre los dioses tampoco es caprichosa. Sin tener en cuenta la inclinación de Paris por Afrodita, no puede entenderse el rencor que lleva a Atenea y a Hera a contribuir con la caída de Ilión.
El desmontaje de lo trascendental se ha aplica también a las reinterpretaciones contemporáneas de los mitos
En nuestra época la mitología fue sustituida por la psicología. El orden divino, antiguamente proyectado hacia un afuera que nos hacía elevar el rostro al cielo e inclinarnos ante la inmensidad, fue interiorizado y transformado en las batallitas internas del yo, el ello y el superyo. Este desmontaje de lo trascendental se ha aplicado no solo a la vida cotidiana, sino a las reinterpretaciones contemporáneas de los mitos griegos.
Por eso, teniendo todavía fresca en la memoria esa telenovela bochornosa que fue la película 'Troya', ni siquiera quise acercarme a la 'Odisea' de Christopher Nolan. Un artículo de Jesús García Calero, en ABC, donde critica precisamente que en el filme de Nolan los dioses prácticamente han sido desterrados, me confirmó en mi renuencia.
Otro tanto hizo hace unos años, con su frivolidad y demagogia características, Alessandro Baricco en 'Homero, Ilíada', una adaptación del poema homérico pensada para el gran público, en la que borró a los dioses pues no le parecían indispensables para comprender y disfrutar de la historia.
Este ombliguismo humano nos cierra la puerta a otros mundos. Forma parte del circo actual que nos impide concentrarnos y estar, finalmente y aunque sea por unos instantes, «en la zona». Ese lugar, sin distracciones y sin esfuerzos, donde los dioses nos visitan y vislumbramos lo real.
Jorge Dezcallar, exembajador en Marruecos: «Quizás lo que ha pasado es que Rabat está molesto con España por esto»
Entradas El Brujo. La segunda venida de Cristo
Las 15 mejores ofertas de hoy (4 de septiembre) en Amazon: hasta un 66% en Apple, Huawei y más
Vicente Vallés, claro sobre Sánchez ante la crisis en Ceuta: «Su último intento de negar la realidad es la lectura engañosa del informe»
Antonio Lobato: «Siempre desayuno una barrita con aguacate, aceite, tomate. Después de escalar, me tomo una cerveza»
Esta funcionalidad es exclusiva para usuarios registrados.