Rubén Medina, matemático
«En mi oficio no paras de fracasar, pero si eres cabezón los problemas se acaban resolviendo»«Las matemáticas deben tener un punto romántico. Si no, ¿cuál es la gracia?». Rubén Medina trabaja en el campo del infinito, un concepto que intuyeron los antiguos griegos e indios hace 2500 años y que hoy sostiene la ciencia moderna. Sin él no sería posible el GPS ni la mecánica cuántica ni ChatGPT. La Fundación BBVA y la Real Sociedad Matemática Española (RSME) lo han premiado por sus aportaciones a la geometría de los espacios con infinitas dimensiones.
Regala esta noticia Añádenos en GoogleCarlos Manuel Sánchez en colaboración con Fundación BBVA | Foto: Fundación BBVA | www.fbbva.es/
04/06/2026 a las 18:20h.«El infinito no hay quien lo entienda, pero nos hace la vida más fácil», explica Rubén Medina (Pamplona, 1997), galardonado en 2025 con un ... Premio Vicent Caselles, que otorgan la Fundación BBVA y la RSME, por sus contribuciones a la geometría del infinito. «Imagina que tienes que mandar un cohete a la Luna gastando el mínimo combustible posible. La solución no es un número, es una curva entera: hay que decirle al cohete a qué velocidad ir en cada instante del trayecto, y los instantes son infinitos». «Ni los matemáticos lo entendemos del todo. Simplemente nos acostumbramos a trabajar con él», reconoce. «En matemáticas hay 'bichos' muy feos, y yo me enfrento a los peores». Son los lugares donde las nociones básicas de distancia o forma se comportan de forma inesperada. «Soy como un tipo que arregla bicicletas. Compruebo las conjeturas buscando si tienen algún pinchazo. Lo normal es que se desinflen».
«Mi oficio es un baño de humildad. Por la mañana tengo una buena idea y durante unas horas soy feliz. Creo que he descubierto el fuego», dice. Luego se va a dormir, y soñando su cerebro desmonta lo construido: «Los sesgos se van cuando estás dormido y me despierto sabiendo que me había equivocado». El ciclo se repite: «No paras de fracasar y de darte leñazos contra la pizarra». Pero los problemas se acaban resolviendo: «No soy más listo que los tipos que los propusieron –dice–; solo soy más cabezón». Una paciencia que no siempre detecta en sus alumnos. «Veo una generación con problemas para concentrarse, y un matemático no puede permitirse ser impaciente».
Las claves de mi trabajo
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1.
«Trabajo en geometrías que la mente humana no puede imaginar: espacios con infinitas dimensiones. La paradoja es que el infinito simplifica muchos problemas y por eso es tan útil».
2.
«Las matemáticas del infinito terminan en sitios inesperados. Algunas técnicas inventadas hace décadas o siglos viven hoy dentro del GPS, la criptografía o la inteligencia artificial».
3.
«Mi tarea es desmontar lo que parece cierto. En mi área, las suposiciones razonables casi siempre fallan; yo construyo los ejemplos concretos que las refutan».
4.
«Las matemáticas que estudio son también el lenguaje en el que se describe el mundo cuántico de las partículas. La realidad más profunda de la materia no es continua, funciona a saltitos».
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