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En Tailandia hay un caldo que lleva 52 años cocinándose. Solo hace falta algo: tres generaciones trabajando de sol a sol

En Tailandia hay un caldo que lleva 52 años cocinándose. Solo hace falta algo: tres generaciones trabajando de sol a sol
Artículo Completo 1,320 palabras
En 1974 Portugal vivió la Revolución de los Claveles, en Washington Richard Nixon dejó la Casa Blanca acorralado por el Escándalo Watergate, en España el franquismo apuraba sus últimos coletazos y en Bangkok, Tailandia, el abuelo de Nattapong Kaweenuntawong puso al fuego una perola llena de caldo. Los tres primeros acontecimientos son hitos históricos sobre los que puede leerse en cualquier enciclopedia. El último, el protagonizado por una pota humeante, es uno de esos hechos que nos recuerdan que el mundo es un lugar fascinante. El motivo: más de medio siglos después ese caldo a base de fideos, trozos de carne y verduras sigue cocinándose a fuego lento en Bangkok. ¿Un caldo de 52 años? Un caldo de 52 años. Bangkok está plagada de monumentos muy populares entre los extranjeros, como el Gran Palacio, Wat Arun o el mercado de Chatuchak, pero si lo que te gusta de verdad es el turismo gastronómico debes incluir otro imprescindible en tu lista: Wattana Panich, un restaurante de Bangkok famoso por su sopa de fideos con carne.  El local no es especialmente pintoresco ni tienen una carta de platos y bebida excepcional. Ni siquiera es caro. Lo que lo hace único es su neua tune, un caldo oscuro y espeso que lleva cocinándose a fuego lento desde 1974. ¿Cómo es eso posible? Con mucha dedicación. Y la entrega de tres generaciones de una misma familia. Su historia la relataba hace poco Shan Li en The Wall Street Journal: desde hace dos décadas el responsable de mantener vivo el fuego y aderezar el caldo es Nattapong Kaweenuntawong, pero antes que él lo hicieron sus padres y antes incluso su abuelo, que fue quien elaboró el caldo base. De hecho cuando la sopa empezó a borbotear Kaweenuntawong ni siquiera había nacido aún. El chef es cuatro años más joven que el plato. Para mantener vivo un estofado durante más de medio siglo no llega con el compromiso de varias generaciones. Hace falta seguir una rutina espartana tailandesa. "Casi nunca nos tomamos vacaciones. No puedo dejar el caldo solo durante mucho tiempo", reconoce el hostelero, que aún trabaja con su madre. La familia solo se toma cinco días de descanso durante el Año Nuevo Lunar. ¿Y el resto del tiempo? Sigue una rutina estricta. Durante el día el caldo hierve a fuego lento en una enorme olla de 1,5 metros de diámetro y 30 cm de profundidad, un reciente de acero inoxidable revestido con un material que le da la apariencia de lava. Cuando cierra el restaurante el caldo se cuela, se le retiran los ingredientes más sólidos y el líquido se pasa a una olla en la que se lleva a ebullición. Luego se tapa. Así se pasa las cinco o seis horas siguientes. A la mañana siguiente, vuelta a empezar: hierve y se le añaden ingredientes. Uno de los detalles más fascinantes del neua tune (nombre con el que se conoce el caldo que elaboran en Wattana Panich) es que la familia asegura que no sigue ninguna receta en concreto. Va añadiendo carne, verduras, salsas… en función de lo que les dicte el "gusto", que es, reivindica Kaweenuntawong, la "herencia" de su saga. "Es instinto para saber cuándo tiene buen sabor y cuándo no".  "Quien prepara la sopa debe probarla constantemente", resume.  Pero… ¿Es sano? En sus entrevistas con medios como The Wall Street Journal o NPR,  Kaweenuntawong subraya dos ideas. La primera es que no consta ni un solo caso de intoxicación alimentaria relacionada con su local. El segundo es que, el hecho de que un caldo se mantenga cinco décadas, no significa que en todo ese tiempo no se haya limpiado a fondo el puchero. "Mucha gente piensa que jamás limpiamos la olla. Pero la limpiamos todas las noches. Retiramos la sopa de la olla y dejamos que un poco hierva a fuego lento durante la noche", relata. Ese líquido es la base del caldo del día siguiente, con lo que aunque los ingredientes se renuevan a diario todas las sopas de las últimas cinco décadas mantienen un nexo común. "Para que quede tierna, cocinamos la carne durante siete horas. La ponemos entera en la olla para que absorba todos los sabores". Durante el Año Nuevo, el caldo se congela cuatro días y descongela al quinto. ¿Por qué una sopa de 52 años? Es la pregunta más lógica. ¿Por qué diablos iba alguien a tomarse las molestias (y sobre todo correr los riesgos) de mantener una sopa durante más de medio siglo? Hay varias respuestas. En teoría lo que buscaba el abuelo de Kaweenuntawong era potenciar el sabor. La realidad a día de hoy es que el reclamo de tener ‘'una sopa de 52 años' ha convertido el Wattana Panich en toda una celebridad gastronómica. Los diarios de todo el mundo le dedican amplios reportajes y en redes sociales abundan los vídeos de gente que acude a probar su caldo. En teoría, también ayuda su precio: en 2022 una reportera de Business Insider le dedicó una crónica en la que explica que pagó 5,6 dólares por un caldo y la bebida, "mucho más barato que los 50 dólares que pagué en otro restaurante popular de Bangkok", deslizaba. @viajandoconfernando Este restaurante de Tailandia ha mantenido su sopa hirviendo durante más de 50 años . Visitó el Wattana Panich en Bangkok y pruebo su famosa sopa de fideos burbujeante que preparan en una olla enorme, y a la que se le agregan continuamente trozos de carne fresca para volver a tener más sopa día tras día . #viaje #tailandia #viajar #restaurante #tailandia2024 #viajaratailandia #tailandia🇹🇭 #bangkok #viajes #viajestiktok #viajando ♬ sonido original - Fernando Cerro ¿Es algo único en el mundo? No. Lo que hacen en Wattana Panich se conoce como sopa perpetua, estofado perpetuo u olla de cazador y su filosofía no es del todo nueva. Algunos historiadores creen que ya se hacía algo parecido en la Edad Media, con ollas que rara vez se vaciaban. Era una forma de dar sustancia a sopas en tiempos de hambruna, cuando no había nada que arrojar a la pota. No todo el mundo lo tiene tan claro. Entre otras cosas por las restricciones religiosas, que complicaban cocinar carne durante la Cuaresma, o (sobre todo) porque para mantener vivo un caldo durante largas temporadas era necesario hervirlo constantemente, lo que requeriría una enorme cantidad de leña para las hogueras. Otra posibilidad es que sí existieran, pero no sobrevivieran décadas ni años, sino más bien días o (con suerte) unas cuantas semanas. En el fondo no es una tradición tan distinta a la de las masas madre o los quesos madurados durante años. En Asakusa, en Japón, también hay un restaurante, Otafuku, que presume de tener un caldo que lleva cocinándose incluso más tiempo: desde 1945. En su caso se trata de sopa con base de miso. Imágenes | Streets of Food (Flickr) 1, 2 y 3 En Xataka | El cangrejo azul es una plaga en todo el Mediterráneo. En Italia han dado con la tecla para resistir la invasión: cultivar ostras - La noticia En Tailandia hay un caldo que lleva 52 años cocinándose. Solo hace falta algo: tres generaciones trabajando de sol a sol fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
En Tailandia hay un caldo que lleva 52 años cocinándose. Solo hace falta algo: tres generaciones trabajando de sol a sol

Hay comidas con solera y luego está la sopa de carne y fideos que preparan en Wattana Panich, en Bangkok

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Carlos Prego

Editor - Magnet

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En 1974 Portugal vivió la Revolución de los Claveles, en Washington Richard Nixon dejó la Casa Blanca acorralado por el Escándalo Watergate, en España el franquismo apuraba sus últimos coletazos y en Bangkok, Tailandia, el abuelo de Nattapong Kaweenuntawong puso al fuego una perola llena de caldo. Los tres primeros acontecimientos son hitos históricos sobre los que puede leerse en cualquier enciclopedia. El último, el protagonizado por una pota humeante, es uno de esos hechos que nos recuerdan que el mundo es un lugar fascinante.

El motivo: más de medio siglos después ese caldo a base de fideos, trozos de carne y verduras sigue cocinándose a fuego lento en Bangkok.

¿Un caldo de 52 años? Un caldo de 52 años. Bangkok está plagada de monumentos muy populares entre los extranjeros, como el Gran Palacio, Wat Arun o el mercado de Chatuchak, pero si lo que te gusta de verdad es el turismo gastronómico debes incluir otro imprescindible en tu lista: Wattana Panich, un restaurante de Bangkok famoso por su sopa de fideos con carne. 

El local no es especialmente pintoresco ni tienen una carta de platos y bebida excepcional. Ni siquiera es caro. Lo que lo hace único es su neua tune, un caldo oscuro y espeso que lleva cocinándose a fuego lento desde 1974.

¿Cómo es eso posible? Con mucha dedicación. Y la entrega de tres generaciones de una misma familia. Su historia la relataba hace poco Shan Li en The Wall Street Journal: desde hace dos décadas el responsable de mantener vivo el fuego y aderezar el caldo es Nattapong Kaweenuntawong, pero antes que él lo hicieron sus padres y antes incluso su abuelo, que fue quien elaboró el caldo base. De hecho cuando la sopa empezó a borbotear Kaweenuntawong ni siquiera había nacido aún. El chef es cuatro años más joven que el plato.

Para mantener vivo un estofado durante más de medio siglo no llega con el compromiso de varias generaciones. Hace falta seguir una rutina espartana tailandesa. "Casi nunca nos tomamos vacaciones. No puedo dejar el caldo solo durante mucho tiempo", reconoce el hostelero, que aún trabaja con su madre. La familia solo se toma cinco días de descanso durante el Año Nuevo Lunar.

¿Y el resto del tiempo? Sigue una rutina estricta. Durante el día el caldo hierve a fuego lento en una enorme olla de 1,5 metros de diámetro y 30 cm de profundidad, un reciente de acero inoxidable revestido con un material que le da la apariencia de lava. Cuando cierra el restaurante el caldo se cuela, se le retiran los ingredientes más sólidos y el líquido se pasa a una olla en la que se lleva a ebullición. Luego se tapa. Así se pasa las cinco o seis horas siguientes. A la mañana siguiente, vuelta a empezar: hierve y se le añaden ingredientes.

Uno de los detalles más fascinantes del neua tune (nombre con el que se conoce el caldo que elaboran en Wattana Panich) es que la familia asegura que no sigue ninguna receta en concreto. Va añadiendo carne, verduras, salsas… en función de lo que les dicte el "gusto", que es, reivindica Kaweenuntawong, la "herencia" de su saga. "Es instinto para saber cuándo tiene buen sabor y cuándo no". 

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"Quien prepara la sopa debe probarla constantemente", resume. 

Pero… ¿Es sano? En sus entrevistas con medios como The Wall Street Journal o NPR,  Kaweenuntawong subraya dos ideas. La primera es que no consta ni un solo caso de intoxicación alimentaria relacionada con su local. El segundo es que, el hecho de que un caldo se mantenga cinco décadas, no significa que en todo ese tiempo no se haya limpiado a fondo el puchero. "Mucha gente piensa que jamás limpiamos la olla. Pero la limpiamos todas las noches. Retiramos la sopa de la olla y dejamos que un poco hierva a fuego lento durante la noche", relata.

Ese líquido es la base del caldo del día siguiente, con lo que aunque los ingredientes se renuevan a diario todas las sopas de las últimas cinco décadas mantienen un nexo común. "Para que quede tierna, cocinamos la carne durante siete horas. La ponemos entera en la olla para que absorba todos los sabores". Durante el Año Nuevo, el caldo se congela cuatro días y descongela al quinto.

¿Por qué una sopa de 52 años? Es la pregunta más lógica. ¿Por qué diablos iba alguien a tomarse las molestias (y sobre todo correr los riesgos) de mantener una sopa durante más de medio siglo? Hay varias respuestas. En teoría lo que buscaba el abuelo de Kaweenuntawong era potenciar el sabor.

La realidad a día de hoy es que el reclamo de tener ‘'una sopa de 52 años' ha convertido el Wattana Panich en toda una celebridad gastronómica. Los diarios de todo el mundo le dedican amplios reportajes y en redes sociales abundan los vídeos de gente que acude a probar su caldo. En teoría, también ayuda su precio: en 2022 una reportera de Business Insider le dedicó una crónica en la que explica que pagó 5,6 dólares por un caldo y la bebida, "mucho más barato que los 50 dólares que pagué en otro restaurante popular de Bangkok", deslizaba.

@viajandoconfernando

Este restaurante de Tailandia ha mantenido su sopa hirviendo durante más de 50 años . Visitó el Wattana Panich en Bangkok y pruebo su famosa sopa de fideos burbujeante que preparan en una olla enorme, y a la que se le agregan continuamente trozos de carne fresca para volver a tener más sopa día tras día . #viaje#tailandia#viajar#restaurante#tailandia2024#viajaratailandia#tailandia🇹🇭#bangkok#viajes#viajestiktok#viajando

♬ sonido original - Fernando Cerro

¿Es algo único en el mundo? No. Lo que hacen en Wattana Panich se conoce como sopa perpetua, estofado perpetuo u olla de cazador y su filosofía no es del todo nueva. Algunos historiadores creen que ya se hacía algo parecido en la Edad Media, con ollas que rara vez se vaciaban. Era una forma de dar sustancia a sopas en tiempos de hambruna, cuando no había nada que arrojar a la pota.

No todo el mundo lo tiene tan claro. Entre otras cosas por las restricciones religiosas, que complicaban cocinar carne durante la Cuaresma, o (sobre todo) porque para mantener vivo un caldo durante largas temporadas era necesario hervirlo constantemente, lo que requeriría una enorme cantidad de leña para las hogueras. Otra posibilidad es que sí existieran, pero no sobrevivieran décadas ni años, sino más bien días o (con suerte) unas cuantas semanas.

En el fondo no es una tradición tan distinta a la de las masas madre o los quesos madurados durante años. En Asakusa, en Japón, también hay un restaurante, Otafuku, que presume de tener un caldo que lleva cocinándose incluso más tiempo: desde 1945. En su caso se trata de sopa con base de miso.

Imágenes | Streets of Food (Flickr) 1, 2 y 3

En Xataka | El cangrejo azul es una plaga en todo el Mediterráneo. En Italia han dado con la tecla para resistir la invasión: cultivar ostras

Fuente original: Leer en Xataka
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