Los análisis se realizaron en 105 recién nacidos ingresados para recibir tratamiento poco después del nacimiento y buscaron la presencia de alrededor de cincuenta genes asociados con la resistencia antimicrobiana. Los datos recopilados mostraron que la presencia de estos genes (esencialmente las armas con las que los microorganismos logran resistir los antibióticos) está bastante extendida en el meconio. En promedio, cada muestra contiene ocho, y entre los genes que los investigadores encontraron con mayor frecuencia en las heces de los recién nacidos se encontraban OqxA, qnrS, sul1 y qnrB, asociados con la resistencia a varias clases de antibióticos, como fluoroquinolonas, sulfonamidas y betalactámicos. Estos no son hallazgos casuales, sino muy comunes: los genes OqxA y qnrS estaban presentes en casi todas las muestras.
Otros hallazgos del estudio, algo previsibles, son que la presencia de ciertos genes de resistencia se asocia con hospitalizaciones maternas o intervenciones específicas en recién nacidos, y que la resistencia a los carbapenémicos, considerados antibióticos de última línea, se encuentra en uno de cada cinco recién nacidos. Según los investigadores, encontrar una prevalencia tan alta de genes vinculados a la resistencia antimicrobiana en recién nacidos (incluso en lactantes en estado crítico, dado que hablamos de niños hospitalizados en cuidados intensivos) subraya la importancia de mantener la atención constante en este fenómeno, incluso en los niños más pequeños, mediante actividades de prevención y vigilancia. Pero la lucha contra la resistencia a los antibióticos, en general, también debe basarse en el uso apropiado de antibióticos, la innovación y la investigación (desde el diagnóstico hasta el tratamiento de las infecciones), la colaboración en iniciativas a gran escala y la formación de los profesionales sanitarios y de la población en general. Estos son, de hecho, los pilares de la lucha contra este fenómeno.
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.