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«Es el mes de la ausencia», hambre, exilio y familia en dos cartas inéditas de Lezama Lima a sus hermanas

«Es el mes de la ausencia», hambre, exilio y familia en dos cartas inéditas de Lezama Lima a sus hermanas
Artículo Completo 1,691 palabras
De Lezama Lima a sus hermanas: dos cartas inéditasEl investigador, o el simple curioso que repase las dos ediciones disponibles de las cartas de José Lezama Lima a su hermana Eloísa ('José Lezama Lima: Cartas (1939-1976)', introducción y edición de Eloísa Lezama Lima, 'Orígenes', Madrid, 1979; y 'Cartas a Eloísa y otra correspondencia', edición comentada e introducción de José Triana, con prólogo de Eloísa Lezama Lima, Verbum, Madrid, 1998) está obligado a notar no sólo algunas penosas erratas –o incluso errores–, sino también ciertos «huecos» temporales en una correspondencia que con los años se fue volviendo más sistemática en sus fechas y recurrente en sus temas.Tras la muerte de Eloísa Lezama Lima en Miami, el 25 de marzo de 2010, los originales de todas las cartas que desde 1961 hasta 1976 le había enviado su hermano pasaron a los fondos de la Cuban Heritage Collection, de la University of Miami. Allí hemos encontrado estas cartas inéditas, es decir, no recogidas en libro. (No son la únicas; estaría bien que una nueva reedición reincorporara todas al conjunto y lo corrigiese con cuidado: ese epistolario es una pieza clave de nuestra historia literaria.)Para el biógrafo, estas cartas tienen detalles interesantes, aunque no del todo novedosos: opiniones más o menos en clave sobre el devenir político cubano ; pruebas de la escasez y el hambre padecidas por el escritor y su esposa desde los años sesenta; la tremenda desolación de Lezama tras la muerte de su madre; el lento goteo de amigos y familiares que abandonaron la isla en los sesenta y setenta, chismes de conocidos y familiares.En mi transcripción, que corrige erratas obvias, he preferido incluir las notas mínimas.EHB.La Habana, 5 de nov[iem]bre de 1965Adorables hermanas: Ya está el invierno en nosotros, mucha humedad y los bronquios gimiendo como los de un viejo limosnero. Ya nuestra gente ni se preocupa por la fidelidad a nuestra vieja fórmula invernal. Siguen con sus vestiditos, sus guayaberas, sus camisas de mangas cortas. Parece que el frío era recuerdo de etapas anteriores, y ahora hay una total indiferencia por las mantas y por esas heladas corrientes anteriores. Estamos todos tan problematizados que nos importa una higa el invierno . La gente con los ojos muy abiertos sigue el curso de sus insolentes preocupaciones, de tal manera que sólo nosotros, los pobres asmáticos, hablamos de nubes bajas, de lluvias o de fríos y nadie nos oye cuando respiramos como unas focas fuera del agua.Voy a tratar de ceñirme a la preocupación de las cartas anteriores de ustedes. Dile a Rosita que todavía el escaparate de Mamá está como ella lo dejó al morir . Cuando pase más tiempo y yo me considere más fuerte para ese terrible menester, veré si en el escaparate, en alguna de las gavetas, aparecen esos retratos. Deben de aparecer, pues Mamá guardaba todas esas cosas como tesoros, ella soñaba con devolvérselos a ustedes cuando se verificase el regreso. Su escaparate, su cuarto, todas sus cosas, están como el día desdichado en que partimos para la clínica para verla morir día a día.Cada vez que recibimos carta de Uds. llamamos a la sobrina de Q. M., pero cuesta un trabajo inmenso pillarla en su casa, parece que trabaja, lo cierto es que es punto menos que imposible hablar con ella.Eloy, les he mandado los siguientes libros. Para los hijos de Ernesto, 'La edad de oro'. Para Orlandito: 'Platero y yo' , 'Los tres mosqueteros' (una edición muy bonita), 'Cuentos de Andersen', 'Las aventuras de [la] Kon-Tiqui' (sic). Y para ti, Eloy, el teatro de Giraudoux. Tan pronto los recibas, escríbeme, para estar contento y tranquilo.Próximamente te enviaré las Poesías de Antonio Machado, y otro tomo con sus Prosas. Creo que es un autor que te gusta.Eloy, en relación con lo que me dices en tu última carta, qué preferimos, zapatos o comestibles , te diré que zapatos tanto M.[aría] L.[uisa] como yo tenemos suficientes por ahora. Sin embargo, comida cada día hace más falta . Quisiera que me mandaras bastantes sopas de paquete y queso, pues las demás cosas, como Nescafé, como no se pueden enviar en una lata, se empegostan y se vuelven inútiles. También frijoles negros. Pero lo que más queremos, perdona que me repita, es sopas, de tomate, de pollo, de res, o de lo que sea pues nos remediamos mucho con ellas por la noche, es casi nuestra comida. Y hoy no es posible hacer sopas, pues las sustancias para caldos están muy racionadas.Me gusta recibir todas las semanas carta de uds. En la última carta tuya recibí el retrato de uds y Orlandito, pero de eso ya les hablé en mi última carta. Adiós,J.La Habana, 4 de diciembre 1965[1966]Queridas hermanas: Ya vamos entrando en la carrilera del último mes del año, que se nos ha vuelto antipático, insoportable casi, después de todas nuestras desgracias . Pero por aquí, felizmente para mí, habrá muy pocas alegrías, pues cada cubano pensará en su familia. ¿Quién no tiene un ausente? Es el mes de la familia, y para nosotros es el mes de la ausencia .Lezama Lima y sus hermanas en 1960El padre de G.[astón] B.[aquero] fue enterrado viernes 2 de este mes. Otro que recibirá la noticia del cruel hachazo en la desesperación del destierro . En sus últimos días hablaba, en el delirio con su hijo ausente, levantándolo para que se fuera para el trabajo, por lo menos en la ensoñación previa a la muerte pudo verlo y hablarle. ¡Qué tristeza, hermanas mías, todo esto[!] G. B. fue siempre un hijo muy amoroso de sus padres, y ahora tiene que recibir la espantosa noticia separado de los suyos.Hablando de G. B., me he enterado, a lo mejor no es verdad, de que ha entrado a formar parte del negocio de Juan Cros.3 A eso yo le atribuyo que no fuera propicio a verlas a Uds., así como tampoco quiso ver a Fina y a Cintio. Me han dicho que J. Cros se ha convertido en el azote de los cubanos que pasan por Madrid y que viven en Cuba. Algo de esa detestable manera le habrá indicado a G. B. Por cierto que dicen que J. C. lleva la vida fastuosa de un millonario. Esa unión con G. B. no puede engendrar nada bueno. La negativa de G. B. no queriendo recibir a Fina y Cintio que le llevaban saludos de su madre, me parece incomprensible.Fina y Cintio te recuerdan mucho, Eloy, y cada vez que me visitan hablamos mucho de Uds. El niño les dejó también muy buen recuerdo. Pienso escribirle, pues he recibido la cartica deliciosa de Reyes que me escribió. Pienso mucho en él, quizás me acompañe en mi vejez si llego a esas cercanas orillas.En las últimas semanas he recibido del Norte varios anónimos. Me parece ver en ellos la mano enferma de Adrián G. H. Es el mismo estilo de llamada telefónica, igualmente anónima, sucio, de puro gañán con apariencias de señorío. Anda errante como un endemoniado, no encuentra sosiego, se muerde el codo. Y se desbaba como una descarga urticante en esos papeluchos, cuya manía parece haber heredado de su padre, viejo enmascarado, para insultar en la distancia. Es una lástima, imán para el vago.Me dices que te piden con insistencia el ejemplar de 'Paradiso', remitido para que lo guardes con celo. Fuera de Cuba nada más que hay cuatro o cinco ejemplares (dos que le envié a Uds, uno para Ernesto, uno para Julio Cortázar , otro para Emmanuel Carballo, quizá uno o dos más). Eso hace que esos ejemplares deban ser muy cuidados, aparte de que es ridículo que tú tengas que prestarle tu solo ejemplar a toda la emigración cubana. Te insisto: no dejes salir ese ejemplar de tu casa. Esa insistencia en pedirle una obra, a la hermana del autor, sabiendo que solamente tiene un ejemplar, es una muestra de indelicadeza .Un primor ver a Rosita con su nuevo nieto. Es la dicha que teje su destino. La disfrutará con verdadera alegría familiar. Me dicen que el asma la aqueja, que se vea con el doctor Lamas. La Dra Salcines, su discípula, me ha hecho mejorar mucho, gracias a eso, esos días del invierno son menos crueles.Vamos entrando en las Pascuas. Después de la muerte de Mamá se me han vuelto aborrecibles. Ella era el centro de todas nuestras Pascuas.La curiosidad despertada por el 'Paradiso' ha sido insólita . Tres casas editoriales de habla inglesa, dos en italiano, en noruego, en sueco, en holandés, dos en español. Pero cada día pienso más en la vida ejemplar de nuestra madre.Abrazos mil,JLLFragmento del tercer tomo de la biografía de José Lezama Lima, 'Años de revolución', que saldrá este 2026, cuando se cumplen 50 años de su muerte. El tomo 1 del volumen, 'Años de formación', ya se encuentra en librerías.SOBRE EL AUTOR ernesto hernández busto Periodista, escritor y traductor exiliado de Cuba en 1991, escribe la biografía de Lezama Lima coincidiendo con los cincuenta años del fallecimiento del autor. Se divide en tres tomos: 'Años de formación', ya en librerías; 'Años de fundación' y 'Años de revolución'

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De Lezama Lima a sus hermanas: dos cartas inéditas

El investigador, o el simple curioso que repase las dos ediciones disponibles de las cartas de José Lezama Lima a su hermana Eloísa ('José Lezama Lima: Cartas (1939-1976)', introducción y edición de Eloísa Lezama ... Lima, 'Orígenes', Madrid, 1979; y 'Cartas a Eloísa y otra correspondencia', edición comentada e introducción de José Triana, con prólogo de Eloísa Lezama Lima, Verbum, Madrid, 1998) está obligado a notar no sólo algunas penosas erratas –o incluso errores–, sino también ciertos «huecos» temporales en una correspondencia que con los años se fue volviendo más sistemática en sus fechas y recurrente en sus temas.

Tras la muerte de Eloísa Lezama Lima en Miami, el 25 de marzo de 2010, los originales de todas las cartas que desde 1961 hasta 1976 le había enviado su hermano pasaron a los fondos de la Cuban Heritage Collection, de la University of Miami. Allí hemos encontrado estas cartas inéditas, es decir, no recogidas en libro. (No son la únicas; estaría bien que una nueva reedición reincorporara todas al conjunto y lo corrigiese con cuidado: ese epistolario es una pieza clave de nuestra historia literaria.)

Para el biógrafo, estas cartas tienen detalles interesantes, aunque no del todo novedosos: opiniones más o menos en clave sobre el devenir político cubano; pruebas de la escasez y el hambre padecidas por el escritor y su esposa desde los años sesenta; la tremenda desolación de Lezama tras la muerte de su madre; el lento goteo de amigos y familiares que abandonaron la isla en los sesenta y setenta, chismes de conocidos y familiares.

En mi transcripción, que corrige erratas obvias, he preferido incluir las notas mínimas.

Adorables hermanas: Ya está el invierno en nosotros, mucha humedad y los bronquios gimiendo como los de un viejo limosnero. Ya nuestra gente ni se preocupa por la fidelidad a nuestra vieja fórmula invernal. Siguen con sus vestiditos, sus guayaberas, sus camisas de mangas cortas. Parece que el frío era recuerdo de etapas anteriores, y ahora hay una total indiferencia por las mantas y por esas heladas corrientes anteriores. Estamos todos tan problematizados que nos importa una higa el invierno. La gente con los ojos muy abiertos sigue el curso de sus insolentes preocupaciones, de tal manera que sólo nosotros, los pobres asmáticos, hablamos de nubes bajas, de lluvias o de fríos y nadie nos oye cuando respiramos como unas focas fuera del agua.

Voy a tratar de ceñirme a la preocupación de las cartas anteriores de ustedes. Dile a Rosita que todavía el escaparate de Mamá está como ella lo dejó al morir. Cuando pase más tiempo y yo me considere más fuerte para ese terrible menester, veré si en el escaparate, en alguna de las gavetas, aparecen esos retratos. Deben de aparecer, pues Mamá guardaba todas esas cosas como tesoros, ella soñaba con devolvérselos a ustedes cuando se verificase el regreso. Su escaparate, su cuarto, todas sus cosas, están como el día desdichado en que partimos para la clínica para verla morir día a día.

Cada vez que recibimos carta de Uds. llamamos a la sobrina de Q. M., pero cuesta un trabajo inmenso pillarla en su casa, parece que trabaja, lo cierto es que es punto menos que imposible hablar con ella.

Eloy, les he mandado los siguientes libros. Para los hijos de Ernesto, 'La edad de oro'. Para Orlandito: 'Platero y yo', 'Los tres mosqueteros' (una edición muy bonita), 'Cuentos de Andersen', 'Las aventuras de [la] Kon-Tiqui' (sic). Y para ti, Eloy, el teatro de Giraudoux. Tan pronto los recibas, escríbeme, para estar contento y tranquilo.

Próximamente te enviaré las Poesías de Antonio Machado, y otro tomo con sus Prosas. Creo que es un autor que te gusta.

Eloy, en relación con lo que me dices en tu última carta, qué preferimos, zapatos o comestibles, te diré que zapatos tanto M.[aría] L.[uisa] como yo tenemos suficientes por ahora. Sin embargo, comida cada día hace más falta. Quisiera que me mandaras bastantes sopas de paquete y queso, pues las demás cosas, como Nescafé, como no se pueden enviar en una lata, se empegostan y se vuelven inútiles. También frijoles negros. Pero lo que más queremos, perdona que me repita, es sopas, de tomate, de pollo, de res, o de lo que sea pues nos remediamos mucho con ellas por la noche, es casi nuestra comida. Y hoy no es posible hacer sopas, pues las sustancias para caldos están muy racionadas.

Me gusta recibir todas las semanas carta de uds. En la última carta tuya recibí el retrato de uds y Orlandito, pero de eso ya les hablé en mi última carta. Adiós,

Queridas hermanas: Ya vamos entrando en la carrilera del último mes del año, que se nos ha vuelto antipático, insoportable casi, después de todas nuestras desgracias. Pero por aquí, felizmente para mí, habrá muy pocas alegrías, pues cada cubano pensará en su familia. ¿Quién no tiene un ausente? Es el mes de la familia, y para nosotros es el mes de la ausencia.

El padre de G.[astón] B.[aquero] fue enterrado viernes 2 de este mes. Otro que recibirá la noticia del cruel hachazo en la desesperación del destierro. En sus últimos días hablaba, en el delirio con su hijo ausente, levantándolo para que se fuera para el trabajo, por lo menos en la ensoñación previa a la muerte pudo verlo y hablarle. ¡Qué tristeza, hermanas mías, todo esto[!] G. B. fue siempre un hijo muy amoroso de sus padres, y ahora tiene que recibir la espantosa noticia separado de los suyos.

Hablando de G. B., me he enterado, a lo mejor no es verdad, de que ha entrado a formar parte del negocio de Juan Cros.3 A eso yo le atribuyo que no fuera propicio a verlas a Uds., así como tampoco quiso ver a Fina y a Cintio. Me han dicho que J. Cros se ha convertido en el azote de los cubanos que pasan por Madrid y que viven en Cuba. Algo de esa detestable manera le habrá indicado a G. B. Por cierto que dicen que J. C. lleva la vida fastuosa de un millonario. Esa unión con G. B. no puede engendrar nada bueno. La negativa de G. B. no queriendo recibir a Fina y Cintio que le llevaban saludos de su madre, me parece incomprensible.

Fina y Cintio te recuerdan mucho, Eloy, y cada vez que me visitan hablamos mucho de Uds. El niño les dejó también muy buen recuerdo. Pienso escribirle, pues he recibido la cartica deliciosa de Reyes que me escribió. Pienso mucho en él, quizás me acompañe en mi vejez si llego a esas cercanas orillas.

En las últimas semanas he recibido del Norte varios anónimos. Me parece ver en ellos la mano enferma de Adrián G. H. Es el mismo estilo de llamada telefónica, igualmente anónima, sucio, de puro gañán con apariencias de señorío. Anda errante como un endemoniado, no encuentra sosiego, se muerde el codo. Y se desbaba como una descarga urticante en esos papeluchos, cuya manía parece haber heredado de su padre, viejo enmascarado, para insultar en la distancia. Es una lástima, imán para el vago.

Me dices que te piden con insistencia el ejemplar de 'Paradiso', remitido para que lo guardes con celo. Fuera de Cuba nada más que hay cuatro o cinco ejemplares (dos que le envié a Uds, uno para Ernesto, uno para Julio Cortázar, otro para Emmanuel Carballo, quizá uno o dos más). Eso hace que esos ejemplares deban ser muy cuidados, aparte de que es ridículo que tú tengas que prestarle tu solo ejemplar a toda la emigración cubana. Te insisto: no dejes salir ese ejemplar de tu casa. Esa insistencia en pedirle una obra, a la hermana del autor, sabiendo que solamente tiene un ejemplar, es una muestra de indelicadeza.

Un primor ver a Rosita con su nuevo nieto. Es la dicha que teje su destino. La disfrutará con verdadera alegría familiar. Me dicen que el asma la aqueja, que se vea con el doctor Lamas. La Dra Salcines, su discípula, me ha hecho mejorar mucho, gracias a eso, esos días del invierno son menos crueles.

Vamos entrando en las Pascuas. Después de la muerte de Mamá se me han vuelto aborrecibles. Ella era el centro de todas nuestras Pascuas.

La curiosidad despertada por el 'Paradiso' ha sido insólita. Tres casas editoriales de habla inglesa, dos en italiano, en noruego, en sueco, en holandés, dos en español. Pero cada día pienso más en la vida ejemplar de nuestra madre.

Fragmento del tercer tomo de la biografía de José Lezama Lima, 'Años de revolución', que saldrá este 2026, cuando se cumplen 50 años de su muerte. El tomo 1 del volumen, 'Años de formación', ya se encuentra en librerías.

Periodista, escritor y traductor exiliado de Cuba en 1991, escribe la biografía de Lezama Lima coincidiendo con los cincuenta años del fallecimiento del autor. Se divide en tres tomos: 'Años de formación', ya en librerías; 'Años de fundación' y 'Años de revolución'

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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