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¿Es sostenible el nuevo régimen 'dócil' venezolano?

¿Es sostenible el nuevo régimen 'dócil' venezolano?
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Tras capturar a Maduro, Donald Trump intenta controlar Venezuela a distancia mediante Delcy Rodríguez, manteniendo intacto el aparato chavista bajo una estricta vigilancia estadounidense. Leer
Financial Times¿Es sostenible el nuevo régimen 'dócil' venezolano?
  • MICHAEL STOTT / ANDRES SCHIPANI
24 ENE. 2026 - 19:10La líder opositora María Corina Machado entregó a Donald Trump el Premio Nobel de la Paz.WHITE HOUSEEFE

Tras capturar a Maduro, Donald Trump intenta controlar Venezuela a distancia mediante Delcy Rodríguez, manteniendo intacto el aparato chavista bajo una estricta vigilancia estadounidense.

Tras la irrupción de los comandos estadounidenses la madrugada del 3 de enero para capturar a Nicolás Maduro, el resto del Gobierno, el ejército y las fuerzas de seguridad de Venezuela permanecen intactos."Esta no ha sido una operación de cambio de régimen, sino de cambio de liderazgo. Su objetivo parece ser la creación de un régimen dócil", opina Tom Shannon, ex alto funcionario del Departamento de Estado con amplia experiencia en Venezuela.

Tras derrocar a Maduro por la fuerza y prometer gobernar Venezuela indefinidamente, el presidente Donald Trump intenta ahora controlar la nación petrolera a distancia desde Washington, un experimento casi sin parangón en la diplomacia estadounidense moderna.

Con el recuerdo aún fresco de las fallidas ocupaciones estadounidenses de Irak y Afganistán, hasta el momento no se han desplegado tropas ni funcionarios estadounidenses en Venezuela, aunque Trump ha autorizado a la CIA a realizar operaciones encubiertas allí.

Javier Corrales, experto en Venezuela del Amherst College de Massachusetts, compara la decisión de Trump con una opa hostil en el mundo empresarial: "Se toma el control, pero no se cambia inmediatamente el negocio ni la forma en la que se gestiona. Todos los involucrados dicen que va a haber un problema con la cultura corporativa, mucha resistencia e intentos de sabotaje".

Para el período de transición, la administración Trump ha optado por Delcy Rodríguez, de 56 años, una fiel defensora de la revolución bolivariana lanzada por Hugo Chávez en 1999. Anteriormente número dos de Maduro, fue nombrada por el Congreso venezolano presidenta interina durante la "ausencia temporal" de Maduro.

El secretario de Estado cubanoamericano, Marco Rubio, se ha convertido en la imagen pública de la estrategia estadounidense para Venezuela.EFE

María Corina Machado, la líder de la oposición democrática venezolana, ha sido marginada, ya que Trump argumenta que no cuenta con el apoyo necesario para gobernar, a pesar de que las encuestas muestran que es la política más popular del país.

Aunque intentó congraciarse con Trump entregándole el Premio Nobel de la Paz que recibió el año pasado, Machado no logró obtener una declaración pública contundente de apoyo del presidente estadounidense tras un almuerzo privado en la Casa Blanca el jueves.

Trump describió posteriormente a Machado como "una mujer maravillosa que ha sufrido muchos problemas", pero no dijo nada sobre sus aspiraciones de liderar Venezuela. Rodríguez, quien había hablado por teléfono con Trump el día antes de la visita de Machado, atacó a su rival, diciendo: "Si algún día tengo que ir a Washington como presidenta interina, lo haré caminando, no arrastrándome".

A pesar del respaldo de Trump, la tarea de Rodríguez es formidable. Debe ofrecer lo suficiente a los estadounidenses para evitar otro ataque militar y a la vez mantenerse públicamente fiel a la revolución antiimperialista y socialista que ha defendido durante la mayor parte de su vida adulta.

En un país que ha gestionado tan mal sus vastas reservas petroleras y que se encuentra prácticamente en la indigencia, necesita estabilizar la economía, atraer de vuelta a algunos de los 8 millones de venezolanos que han huido al extranjero y trazar un camino de regreso a la democracia sin caer en la violencia.

Diplomáticos de Caracas señalan que Rodríguez nombró rápidamente a un nuevo jefe de su guardia presidencial, "una clara señal de que teme por su vida". "Rodríguez se enfrenta a un equilibrio muy inestable porque en cualquier sucesión hay muchos grupos que creen que deberían ser los siguientes para tomar el poder y están dispuestos a actuar", opina Ricardo Hausmann, ex ministro venezolano de la década de 1990 y actual profesor de la Escuela Kennedy de Harvard.

El papel de Marco Rubio

Venezuela también podría ser decisiva para la carrera de Marco Rubio, el secretario de estado cubanoamericano que se ha convertido en la imagen pública de la estrategia para Venezuela. Trump y Rubio han presentado una lista inicial de exigencias que el Gobierno venezolano debe cumplir: el fin del narcotráfico, la ruptura de vínculos con países considerados hostiles a EEUU, el acceso total a las operaciones estadounidenses en Venezuela y el control de los ingresos petroleros por parte de Washington.

Trump ha amenazado a Rodríguez con consecuencias "peores que las de Maduro" si no cumple sus exigencias. También ha declarado que un grupo de buques de guerra y aviones capaz de interceptar petroleros o lanzar ataques con misiles o drones contra Venezuela permanecerá estacionado en el Caribe indefinidamente.

A pesar de ser polos opuestos ideológicamente, Rubio y Rodríguez han estado colaborando estrechamente y hablando por teléfono con frecuencia para organizar los primeros pasos.

María Elvira Salazar, congresista republicana de Florida, declara que espera que Rodríguez se "comporte bien" y cumpla con las exigencias estadounidenses: "Lo bueno es que ahora entienden que hay un nuevo sheriff en la ciudad y no deberían andarse con rodeos".

Trump parece satisfecho con los avances iniciales. La semana pasada afirmó que había tenido una "gran conversación" con Rodríguez durante una larga llamada telefónica y la describió como una "persona estupenda".

Rodríguez, quien previamente había criticado el "secuestro" de Maduro por parte de Estados Unidos y había exigido su regreso, declaró que la llamada con Trump había sido una conversación "larga, productiva y cortés que se desarrolló en un marco de respeto mutuo".

El punto más destacado de la agenda de ambos líderes es el petróleo, el principal producto de exportación de Venezuela y su sustento económico. En una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, horas después de la captura de Maduro, Trump mencionó el término más de 20 veces.

Apenas una semana después de la captura de Maduro, un equipo de funcionarios estadounidenses y venezolanos estableció el complejo marco legal y financiero necesario para permitir el envío y la venta de hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano, con un valor aproximado de 2.600 millones de dólares, bajo supervisión estadounidense.

El petróleo había quedado atrapado en Venezuela desde que los buques de guerra estadounidenses impusieron un bloqueo a los envíos de crudo bajo sanciones para presionar al Gobierno de Maduro, que solía vender petróleo a comerciantes del mercado negro en Asia utilizando petroleros con banderas falsas para intentar ocultar sus movimientos.

Delcy Rodríguez, actual 'presidenta encargada' de Venezuela.ZURIMAR CAMPOS/ Palacio de MirafloresEFE

Pero el petróleo no es el único objetivo de Estados Unidos en Venezuela. Rubio ha elaborado un plan de tres pasos: estabilización, recuperación y transición democrática. Washington también está decidido a eliminar la presencia cubana, iraní, china y rusa de Venezuela.

"Tienen una visión a largo plazo, pero al mismo tiempo han improvisado en algunos de los pasos. El componente de estabilización incluye trabajar con Delcy Rodríguez, llevar el petróleo venezolano al mercado y generar ganancias para EEUU y para Venezuela, pero con EEUU controlando ese dinero. Esto se está implementando con bastante rapidez", señala un ex funcionario estadounidense familiarizado con Venezuela.

Reticencia de las petroleras

A pesar de los esfuerzos de Trump por presentar a Venezuela como un nuevo paraíso para la inversión petrolera estadounidense, los ejecutivos de la industria se muestran escépticos e hicieron declaraciones poco convincentes tras una reunión en la Casa Blanca el 9 de enero.

Exxon, la mayor petrolera estadounidense, afirmó que Venezuela era actualmente "no invertible", mientras que ConocoPhillips afirmó que el sector petrolero del país necesitaba una reorganización. Ambas compañías tenían activos valorados en miles de millones de dólares confiscados por el chavismo. Solo Chevron, que sigue operando en Venezuela, se mostró optimista sobre las perspectivas de un rápido aumento de la producción.

Schreiner Parker, socio de la consultora Rystad Energy, afirma que los gobiernos de EEUU y Venezuela necesitan garantizar contratos legalmente sólidos con condiciones fiscales y de royalties atractivas para que las grandes inversiones sean viables. "Eso no existe hoy en día", añade.

Aunque la cooperación entre EEUU y Venezuela en materia de transporte de petróleo ha avanzado con rapidez, el progreso en otras áreas es más lento. A pesar del anuncio de Trump de que el Gobierno de Caracas liberaría a un gran número de sus 804 presos políticos, hasta el 17 de enero sólo 139 habían sido liberados, según la ONG Foro Penal.

Diplomáticos afirman que esto refleja las tensiones entre los diferentes bandos del Gobierno de Rodríguez: "Intentan proyectar una imagen de unidad al mundo exterior, pero entre bastidores hay problemas y peleas".

Aunque Rodríguez y Trump quieren colaborar en las ventas de petróleo a corto plazo, sus intereses divergen drásticamente en lo que respecta a una transición política que podría significar el fin del chavismo.

El Gobierno estadounidense cerró su embajada en Venezuela en 2019 tras dejar de reconocer al Gobierno de Maduro. La estrategia de Washington depende de que Rubio tenga tiempo suficiente para gestionar el Gobierno venezolano y de que Trump mantenga una presencia militar cercana suficiente para dar credibilidad a las amenazas estadounidenses contra Caracas.

En Venezuela el ambiente es tenso y la gente está nerviosa por lo que pueda suceder. Se ha recuperado cierta normalidad con la reapertura de oficinas y negocios. Pero el país sigue profundamente conmocionado por algo que muchos venezolanos creían impensable: una intervención militar estadounidense para derrocar a Maduro tras casi 13 años en el poder.

Según una encuesta realizada por AtlasIntel tras la incursión estadounidense para capturar a Maduro, casi el 47% de los venezolanos en el país apoyó la incursión, el 25% la desaprobó y el 28% no contestó. El apoyo entre los venezolanos residentes en el extranjero fue del 91%.

La sorpresa inicial de que los estadounidenses se llevaran a Maduro pero dejaran al resto de su Gobierno en el poder parece haber dado paso a un alivio por su salida, junto con la aceptación de que cualquier cambio político será gradual. Las calles han permanecido relativamente tranquilas hasta el momento, sin manifestaciones de la oposición y con manifestaciones pacíficas del chavismo exigiendo el regreso de Maduro.

"La gente tiene esperanza. Los estadounidenses le están poniendo un cuchillo en la garganta a Delcy. La necesitamos para la transición", señala un empresario residente en Caracas.

Pero aunque Trump y Rodríguez están logrando algunas victorias rápidas, los desafíos a largo plazo son formidables. La inflación está fuera de control y el bolívar se ha depreciado más frente al dólar tras la incursión estadounidense. El Gobierno de Rodríguez parece contar con una afluencia de dinero proveniente de las ventas de petróleo y un levantamiento parcial de las sanciones para apuntalar las finanzas estatales y evitar la quiebra.

Los analistas señalan que los estadounidenses no han consultado la opinión de la gente corriente sobre su plan. "Es insostenible pensar que el Gobierno hará algo solo por amenazas", señala un analista de Caracas.. Aunque las primeras acciones de Rodríguez parecen haber cumplido las exigencias de Trump, no está claro cuánta oposición interna tendrá Rodríguez por parte de los chavistas de línea dura. Las acciones del ministro del Interior Diosdado Cabello, del ministro de Defensa Vladímir Padrino y del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas el general Domingo Hernández Lárez están siendo vigiladas de cerca en busca de indicios de posibles divisiones.

El apoyo entre los venezolanos que viven en el exterior fue del 91% a favor de la detención de Maduro. En la imagen, celebraciones en Madrid por la operación.Borja Sánchez-TrilloEXPANSION

"Estamos llenos de ira y resentimiento. Ahora los estadounidenses vienen a dialogar, a abrir una embajada, pero eso no lo vamos a aceptar", afirma el activista chavista Ricardo González.

Presos políticos

La liberación de presos políticos, principalmente de la oposición, es un tema particularmente delicado para el régimen. Pedro Burelli, miembro de la oposición venezolana cercano a Machado, afirma que si Rodríguez libera a algunos de los exmilitares muy conocidos y respetados por la opinión pública, podría generar caos en el ejército, pero también en la sociedad, especialmente si han sufrido malos tratos durante su encarcelamiento.

Hasta ahora, los chavistas han cerrado filas públicamente. Shannon compara la situación con Afganistán: "Lo que los talibanes han aprendido con el tiempo es que si no te rindes ante los estadounidenses, no pueden vencerte. Creo que esta es la estrategia chavista. No tienen intención de rendirse".

Según otro ex alto funcionario del Departamento de Estado, el plan estadounidense para Venezuela podría funcionar si Delcy Rodríguez tiene margen para operar con el beneplácito de otros miembros del régimen de Caracas para trabajar con Washington y acordar una transición temprana a elecciones, así como la liberación de todos los presos políticos y el regreso de María Corina, lo cual no es seguro. Rubio intentará que esto sea lo menos problemático posible, porque tiene la mira puesta en Cuba y si tiene éxito en Venezuela sus argumentos para perseguir a Cuba se fortalecerán".

La congresista Salazar afirma que habrá que ser paciente con respecto a la transición a la democracia. Aunque Trump y Rodríguez parecen haber establecido rápidamente una relación de trabajo, no hay garantía de éxito a largo plazo. "Por ahora, la soberanía estadounidense parece estar funcionando. Pero muchos de los riesgos más importantes, especialmente sobre el Gobierno de Venezuela, son más a largo plazo", señala Daniel Lansberg-Rodríguez, socio director venezolano de la consultora global de riesgos Aurora Macro Strategies.

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