Pedro Serrano Jefe de Servicio de Neurología del Hospital Regional Universitario de Málaga
«Es un gran error que no obtengan financiación los nuevos fármacos contra el alzhéimer»El prestigioso investigador asegura que la dieta, el sueño y el deporte son fundamentales para llegar a los 80 años con un cerebro sano
Regala esta noticia Añádenos en Google El doctor Pedro Serrano, esta semana en la sede de SUR. (Ñito Salas) 29/08/2026 a las 23:12h.Pedro Serrano Castro es el jefe del Servicio de Neurología del Hospital Regional Universitario de Málaga. Además de docente, es un reconocidísimo investigador de fama ... internacional especialista en epilepsia. El complejo ha conseguido este verano la acreditación CSUR en epilepsia refractaria en adultos y ha renovado la que ya tenía sobre esclerosis múltiple, consolidándose como un centro de referencia nacional para ambas patologías, de forma que podrá recibir pacientes de todo el país, todo un hito para la sanidad malagueña. En esta entrevista, el doctor Serrano repasa los retos de la neurología.
—El ictus se caracteriza por un déficit neurológico de instauración súbita. Es decir, uno está bien y al momento siguiente aparece la sintomatología que normalmente es deficitaria. Aparece una pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, una asimetría en la expresión facial, una visión doble o un vértigo, una pérdida de equilibrio. Ante esta situación de alarma hay que ponerse en marcha porque existen otras patologías que pueden imitar, pero la mera posibilidad de que se trate de un ictus obliga a poner en marcha toda la cadena asistencial que está perfectamente coordinada. Básicamente son dos las terapias, la más antigua es la fibrinolisis intravenosa, que es introducir un fármaco que diluye el trombo, y la que es más eficaz, sin embargo, se denomina trombectomía mecánica, hablando de ictus isquémico. La trombectomía mecánica consiste en extraer el trombo a través de una angioplastia, y eso también tiene una ventana temporal. Aquí en Málaga se realiza en el Regional, pero existen dos unidades de ictus, una que está en el Clínico y otra que está en el Regional. El año pasado hicimos casi una trombectomía al día.
—¿Estamos empezando a cambiar el curso del alzhéimer?
—Sí, porque estamos en la época de la medicina personalizada. Ya disponemos de biomarcadores, es decir, de moléculas que nosotros podemos determinar, bien en el líquido cefalorraquídeo o ya, más recientemente, incluso en el plasma, que aparecen alteradas antes de que los primeros síntomas aparezcan: deterioro cognitivo, fallo de memoria, trastorno de conducta. Y este es el futuro, porque evidentemente cuando tengamos terapias verdaderamente eficaces, que eso está a la vuelta de la esquina, los pacientes que más se beneficiarán de estas son precisamente aquellos que todavía no han empezado a desarrollar los síntomas. Todos los procesos patológicos que preceden al alzhéimer se ponen en marcha casi una década antes de que aparezcan los síntomas.
«Todos los procesos patológicos que preceden al alzhéimer se ponen en marcha casi una década antes de que aparezcan los síntomas»
—Hablamos de lecanemab y donanemab, nuevos medicamentos frente al alzhéimer que no se están financiado. ¿Qué puede suponer eso?
—Para mí es un gran error el que no obtengan financiación. Básicamente porque se puede discutir si estos fármacos tienen un nivel de eficacia, lo que no es discutible es que abren una puerta de tratamiento a una enfermedad que hasta ahora era absolutamente huérfana. Y una puerta de tratamiento que ya actúa sobre los mecanismos básicos de la enfermedad. Ese es el inicio de una cadena que no debemos de interrumpir, porque del uso de estos primeros fármacos se sucederá la investigación de moléculas derivadas que cada vez probablemente serán más eficaces. Creo que estos fármacos deberían ser financiados por la salud pública.
—Hablamos de fármacos que frenan el deterioro cognitivo de la persona. Creo que además en un porcentaje significativo.
—No son fármacos curativos a día de hoy, pero sí que empiezan a tener eficacia. Probablemente en el futuro el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer será con varias estrategias simultáneas. Estos fármacos son antibeta-amiloides. Evitan el depósito de una proteína anómala que se llama beta-amiloide, que es uno de las factores importantes en la patogenia de la enfermedad. Pero hay más factores, por ejemplo la proteína tau y probablemente en el futuro tendremos fármacos antitau y también son muy importantes los mecanismos neuroinflamatorios. En el futuro el tratamiento de la enfermedad es como una combinación, fármaco antibetamiloide, fármaco antitau y probablemente fármaco antineuroinflamatorio. Y esa combinación de fármacos sí que probablemente tenga una eficacia relevante en el deterioro natural de la enfermedad.
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