Sin embargo, los comentarios dejan ver la otra parte de la discusión, ya que algunos usuarios aseguran que utilizaban esas palabras y formas de escribir antes de la llegada de ChatGPT y otras IA generativas, mientras que otros mencionan que varios de los recursos señalados llevan años en textos académicos, periodísticos o literarios.
Pangram Labs, una startup especializada en detectar contenido generado por IA y plagio, ha tratado de identificar algunos de esos patrones. La empresa fue fundada por Max Spero y Bradley Emi, ambos con estudios en IA en la Universidad de Stanford. Sus guías reúnen señales relacionadas con el vocabulario, la construcción de las oraciones, la extensión de los párrafos, el nivel de detalle y la manera de organizar un texto.
guía publicada en 2025, Pangram reúne decenas de palabras que, según sus análisis, aparecen con frecuencia en textos generados con IA. Entre ellas menciona “profundizar”, “paisaje”, “vibrante”, “crucial”, “intrincado”, “entorno”, “innovador”, “matices”, “significativo”, “transformador”, “robusto” y “revelar”.La empresa también identifica expresiones que suelen repetirse en este tipo de textos, como “es importante señalar”, “en resumen”, “en general”, “en conclusión”, “papel crucial”, “es crucial para”, “nuevas perspectivas”, “arrojar luz sobre”, “impacto significativo”, “destaca la importancia”, “sirve como”, “es un testimonio”, “proporcionar valiosas perspectivas”, “en un mundo donde” o construcciones como “no solo…, sino también”.
La propia empresa reconoce en otra guía sobre detección que estas expresiones funcionan como un punto de partida y que un texto generado por un modelo puede que no incluya ninguna de ellas. Por eso, recomienda observar distintos ejemplos y buscar características que se repitan en ellos.
También hay que considerar el idioma, ya que las palabras y expresiones que suelen aparecer en textos generados por IA en inglés no necesariamente son las mismas que se repiten en español, por lo que estas señales no deberían trasladarse de un idioma a otro de manera literal.
Las pistas también están en la estructura
Además del vocabulario, Pangram recomienda observar cómo están construidas las oraciones. La escritura humana suele combinar frases sencillas con otras más complejas y no siempre mantiene el mismo ritmo. En cambio, en los textos generados con IA pueden aparecer varias oraciones de extensión y estructura similares, con construcciones que se repiten de un párrafo a otro.
La ortografía y la gramática también pueden dar pistas. Según la empresa, es poco común que los modelos cometan errores ortográficos si no se les pide hacerlo. Una redacción extensa sin erratas, frases incompletas, cambios de tiempo verbal u otras pequeñas irregularidades pueden llamar la atención, sobre todo si se combina con un tono y una sintaxis muy uniformes.
Los signos de puntuación también pueden dar algunas pistas. Por ejemplo, la IA tiende a usar el guion largo —para agregar explicaciones o hacer pausas—, pero se abstiene de usar el punto y coma (o los paréntesis), aunque estas tendencias pueden cambiar entre modelos e idiomas.
Pangram señala que los modelos suelen recurrir a generalidades cuando no reciben instrucciones detalladas. Frases como “la tecnología está cambiando nuestras vidas” o “este avance tendrá un impacto significativo en la sociedad” pueden sonar correctas, pero no explican qué cambió, a quién afecta o en qué se basa esa afirmación.Lo mismo pasa con ejemplos, personajes o experiencias. En un texto escrito por una persona hay detalles vinculados con el tema concreto, como nombres, lugares, fechas, recuerdos, situaciones o decisiones particulares. Una IA puede incluirlos si se le dan o se le pide que los genere; sin embargo, cuando trabaja con instrucciones generales puede producir ejemplos poco específicos.
Esto también es evidente en textos que hablan de experiencias personales. Un modelo es capaz de escribir en primera persona, pero no tiene recuerdos ni vivencias propias. Por eso, frases como “esto me enseñó la importancia de perseverar” o “esa experiencia cambió mi forma de ver el mundo” pueden ser sospechosas si no explican qué ocurrió ni incluyen detalles concretos sobre esa experiencia.
El País retomó casos de quienes incluyen erratas, simplifican su vocabulario o cambian frases para evitar que sus textos parezcan generados por IA, lo que hace todavía más difícil usar determinadas palabras o formas de escribir para decidir si detrás de un texto hubo una persona o una máquina.A esto se suma que los modelos cambian y pueden responder de manera distinta según las instrucciones que reciben. Por eso, las señales que hoy parecen fáciles de reconocer podrían dejar de serlo con el tiempo. Esto podría hacer más difícil saber cuándo un texto fue generado con IA.
No te pierdas nada de nuestra cobertura: añádenos a tus Fuentes Preferidas en GoogleArrow