- ANDRÉS MORENO
Las esferas pétreas son la tendencia que con más fuerza ha surgido este año. Una moda que nos devuelve a la estética de los años 60 y que destaca, aparte de por su vistosidad cromática, por hacer de cada reloj un ejemplar único.
Es el mismo patrón que ya hemos visto otras veces: al principio solo aparecen unas pocas, luego se suman las firmas más atentas a las modas y, al final, es rara la casa que no se sube al carro. Y está bien que así ocurra, porque las esferas de piedra natural son un recurso muy plástico que aporta al reloj un valor añadido nada desdeñable.
Que se trataba de una tendencia destinada al éxito ya nos lo advirtió hace tiempo Emmanuel Gueit, diseñador del mítico Audemars Piguet Royal Oak Offshore y actual responsable creativo de Dennison. Esta firma, renacida recientemente, ha revolucionado el mercado (y cosechado un enorme éxito) gracias a sus esferas de piedra natural a precios muy competitivos. Gueit eligió las piedras naturales como material para las esferas con el objetivo de establecer un vínculo con la primera etapa de Dennison, que cerró en los años 60. Fue en aquella época cuando Piaget apostó por primera vez por la piedra natural, logrando un triunfo rotundo, hasta el punto de colocar un reloj de oro amarillo con esfera de jade en la muñeca de Jackie Kennedy. En los años siguientes se sumaron firmas como Rolex, que también cuenta con un importante legado de piezas con esferas lapídeas, así como casas históricas como Cartier o Bulgari, que encontraron en la piedra natural un vínculo con su origen joyero. Incluso Tissot, ya en los años 80, se atrevió a fabricar toda la caja de un reloj en piedra. Todo este interés ha resurgido en la actualidad.
Proceso delicado
Eso sí, conseguir una buena esfera de piedra no es tarea fácil. Primero hay que encontrar un mineral con el color adecuado y que no sea quebradizo. Hay que tener en cuenta que los discos utilizados en relojería tienen un grosor inferior a un milímetro y, si la piedra es frágil, lo más probable es que se rompa durante el proceso de elaboración. Pero el resultado merece la pena. Las piedras aportan un matiz cromático único y, no menos importante, su naturaleza garantiza que no haya dos esferas exactamente iguales, lo que convierte cada reloj en una pieza única en el mundo. Es el no va más de la exclusividad que tanto valoran coleccionistas y aficionados.
Bovet. Récital 12
Bovet RÉCITAL 12.Esta exclusiva manufactura se suma a la fiebre de las esferas de piedra en este reloj de brazalete integrado, con acceso parcial al movimiento desde el frontal. La esfera está realizada en malaquita. Caja de titanio de 40 mm, movimiento de carga manual con reserva de marcha de siete días. 39.000 euros aprox.
Bulgari. Octo Finissimo Tourbillon Marble
La casa italiana ya presentó un reloj con esfera de mármol verde el año pasado. Repite material ahora, esta vez con mármol azul, acompañando a una caja de platino. Tiene un diámetro de 40 mm por un grosor de apenas 5,35 mm. Movimiento BVL 268 de carga manual. Edición limitada a 30 piezas. 170.000 euros.
Czapek. Antarctique Mount Erebus Lapis Lazuli
Aquí encontramos tendencias de plena vigencia como son el brazalete integrado y la esfera de piedra natural, lapislázuli en este caso. La caja es de oro rosa con un diámetro de 40,5 milímetros y guarda en su interior un calibre SXH5.01, el primero desarrollado íntegramente por Czapek.87.000 euros aprox.
H. Moser & Cie. Endeavour Small Seconds Concept Pop
Color y piedras naturales conforman la propuesta de colección cápsula con 18 referencias y tres mecanismos diferentes. Este modelo combina el ópalo rosa con segundero de jade birmano. Caja de acero de 38 mm, movimiento manufactura automático, correa de piel gris de avestruz. Solo hay 28 unidades. 38.000 euros.
Chopard. L'huere du diamant round
Además de por su pequeño tamaño, la pieza destaca por el bisel de diamantes (2,20 quilates) con un engaste de forma corona que recuerda a los pétalos de una flor. La esfera es de turquesa natural. Caja de oro blanco ético de 26 mm. Movimiento manual Chopard 10.01-C de 45 horas. 36.100 euros.
Dennison. Ald Dual Time
Una de las firmas responsables de la moda de las esferas de piedra, con el incentivo añadido de sus precios asequibles. Su última propuesta pasa por la mezcla de piedras (en este caso ojo de tigre y mármol). La caja es de acero con PVD dorado de 37 mm. Equipa dos movimientos de cuarzo. 763 euros.
Audemars Piguet. Code 11.59 Tourbillon Volante Automático
Una de las tres versiones con esfera de piedra de este modelo lanzadas con motivo del 150 aniversario. Caja de oro blanco y esfera de raíz de rubí, acompañada de agujas luminiscentes y realce a juego. Movimiento 2968 de carga automática, con reserva de marcha de 50 horas. Precio, consultar.
Tissot. Rockwatch
El reloj más especial de toda la selección al ser el único fabricado completamente en piedra natural. Una locura que Tissot llevó a cabo en 1985, con gran éxito comercial. La firma lo ha recuperado en una edición limitada a 999 piezas, con una caja fabricada a partir de un bloque de granito alpino. Mide 38 milímetros, lleva movimiento de cuarzo y correa de piel. 1.095 euros.
Piaget. Andy Warhol
Creado en los años 70, destaca por ser un reloj personalizable, con una amplia oferta de esferas de piedras naturales. El modelo de la imagen combina una caja de oro blanco (45 mm x 43 mm) con una esfera de ojo de tigre con agujas dauphine. Movimiento automático 501P1 y correa de piel de aligátor. 58.500 euros.
Gerald Charles. Maestro 2.0 Ultra Thin Lapis Lazuli
El último proyecto de Gérald Genta cumple 25 años y sus propietarios actuales lo celebran con este peculiar reloj, con una caja inspirada en la planta de una antigua iglesia barroca de Roma. Esfera de lapislázuli con caja de acero (39 mm x 41 mm) y movimiento automático ultraplano. 22.500 euros.
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