España disputará por segunda vez en su historia la final del Mundial tras superar a Francia en semifinales. La selección de Luis de la Fuente buscará su segunda estrella en Nueva York, en un encuentro que coincide con el mejor ciclo deportivo de la RFEF y con la final más cara organizada por la FIFA.
La euforia es bienvenida: España jugará por segunda vez en su historia la final de la Copa del Mundo. Este martes, la alegría contagió todos los rincones del país. La Roja tumbó en un disputado encuentro a la Francia de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé por 2-0 en un partido de semis que tenía sabor a gran final por el alto nivel de ambas plantillas. Por fortuna, el talento, trabajo y esfuerzo de la selección nacional llevarán la ilusión de todos los españoles al MetLife Stadium en Nueva York el próximo domingo a las 21:00 horas.
A falta de conocer al rival de España que saldrá del partido que disputarán hoy Inglaterra (subcampeona de Europa) y Argentina (vigente campeona del Mundo), La Roja ha convertido su éxito deportivo en un orgullo nacional. Sin embargo, los aficionados que quieran ver en directo en Estados Unidos el posible triunfo de los jugadores de Luis de la Fuente tendrán que hacer un desembolso importante. La gran final del Mundial disputado en EEUU, México y Canadá se ha convertido en uno de los eventos deportivos más exclusivos. La final del Mundial se ha convertido en la más cara de la historia. Según datos de Associated Press, la FIFA vende en su portal oficial entradas que parten de los 7.380 dólares, mientras que los asientos junto al césped alcanzan los 32.970 dólares y los paquetes de hospitalidad llegan a 34.500 dólares. Reuters, por su parte, recuerda que la introducción del sistema de precios dinámicos ha elevado las tarifas muy por encima de las previstas inicialmente por la FIFA. Desembolsos a los que también habría que añadir los precios de los vuelos y estancias en Nueva York, una de las ciudades más caras de todo el planeta.
La ilusión del relato
Ya sea a través de la televisión, la radio, el teléfono móvil o una pantalla gigante instalada en la plaza de un pueblo, hay una certeza: el próximo domingo España volverá a detenerse durante noventa minutos -o los que sean necesarios- para seguir a La Roja. El contexto invita al optimismo. La selección española sólo ha disputado una final de la Copa del Mundo y la convirtió en el mayor éxito de su historia. El pasado 10 de julio se cumplieron 16 años del inolvidable gol de Andrés Iniesta en Johannesburgo, el tanto que otorgó a España su primer Mundial. Apenas dos años antes, Fernando Torres había firmado en Viena el gol que devolvió a la selección a la cima del fútbol europeo tras 44 años de espera.
Aquellos triunfos inauguraron la etapa más brillante de la historia de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), un ciclo de éxitos que se completó con la conquista de la Eurocopa de 2012 y que convirtió a España en la gran referencia del fútbol mundial durante casi un lustro. Tras un periodo de transición, la federación ha vuelto a vivir una nueva edad de oro. En apenas tres años, la selección masculina conquistó la UEFA Nations League en 2023 y la Eurocopa de 2024, mientras que la selección femenina levantó el Mundial de Australia y Nueva Zelanda en 2023 y la primera UEFA Women's Nations League en 2024, consolidando el dominio del fútbol español en ambas categorías absolutas.
Ahora, dieciséis años después del Mundial de Sudáfrica, la selección de Luis de la Fuente tiene la oportunidad de cerrar el círculo. Alcanzar una segunda Copa del Mundo no sólo supondría sumar una nueva estrella al escudo, sino confirmar que España atraviesa, probablemente, el periodo de mayor éxito deportivo de toda la historia de la RFEF, con una generación capaz de prolongar el legado de los campeones de 2008, 2010 y 2012 y de convivir con el extraordinario auge del fútbol femenino español.
Un éxito que viene supeditado por la confianza del capital privado a través de compañías como Telefónica, Mapfre, Iberdrola, Halcón Viajes y Ebro como socios principales de la selección junto a Adidas como esponsor técnico y también patrocinadores oficiales de la talla de Loewe, Google Gemini, La Roche-Posay, TCL, Cervezas Victoria, Iberia, El Pozo y Old Spice que han apostado por el talento de una selección de bandera. Todos deseamos lo mismo: que España vuelva a ser Campeona del Mundo. Crucemos los dedos.
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