Crece la superficie dedicada, con variedades muy rentables, mientras los grandes suministradores, como Irán, California y Turquía, afrontan dificultades de distinta índole.
El pistacho es uno de los cultivos con mayor potencial en España. Los inversores han visto la posibilidad de que el suelo de la Península Ibérica produzca este fruto seco, que en Europa se está importando y cuyo consumo crece, y se están plantando campos que empiezan a dar frutos.
Un informe que acaba de elaborar la consultora Roland Berger señala que el mercado global de pistachos alcanzó los 10.300 millones de euros en 2025, con un crecimiento sostenido del 13% anual desde 2015. También refleja que Europa produce actualmente 60.000 toneladas y tiene una demanda de unas 220.000 toneladas, generando un déficit de 160.000 toneladas que deben importarse principalmente desde California o desde orígenes con disponibilidad decreciente. Según los últimos datos del Consejo Europeo del Pistacho, este año la Unión Europea incrementará sus importaciones en un 10%.
En este contexto, España ha ido incrementando sus plantaciones de pistacho. En 2015, la Península Ibérica representaba una participación marginal en el mercado global del pistacho. Con 8.000 hectáreas plantadas y producción limitada, su rol era testimonial. Según los datos del Ministerio de Agricultura, en 2025 había 85.845 hectáreas.
Tres países dominan la producción
Roland Berger destaca que el 89% de la producción de pistacho se concentra en tres países, lo que "genera tanto eficiencias como vulnerabilidades".
Estados Unidos, principalmente a través de California, produce 713.000 toneladas anuales, representando el 62% del total global. Irán produce 200.000 toneladas -el 17% del mercado-, seguido por Turquía con 120.000 toneladas -un10% aproximadamente-.
Esta concentración se identifica como un factor de riesgo estructural. Los investigadores señalan que "eventos adversos en cualquiera de estos tres orígenes pueden generar ajustes de precio significativos en el mercado global en períodos relativamente cortos".
Y estos tres productores tienen ahora vulnerabilidades. California presenta restricciones hídricas que no permiten incrementar las hectáreas de cultivo. Irán, aparte de la guerra, ha visto cómo los recursos hídricos en la zona de producción se han reducido un 40% en 15 años y además los huertos tienen plantas que han superado su vida óptima. Las proyecciones apuntan que la producción iraní podría reducirse de 250.000 toneladas (pico de 2020) a 150.000-170.000 toneladas para 2030, una disminución del 32% al 40%. En cuanto a Turquía, por un lado, su cultivo es de secano, que tiene una productividad menor por hectárea. Además, el informe explica que desarrolló un modelo como hub de procesamiento, importando pistacho iraní para procesar y re-exportar a Europa. La reducción de disponibilidad iraní está afectando a este modelo.
Por qué España está en buena posición
El aumento de la superficie en España está acompañado de una transición en el tipo de cultivo. Si las plantaciones de hace una década eran de secano, las recientes son de regadío. La introducción de sistemas de riego por goteo computarizados suministran agua y nutrientes de manera precisa, sensores de humedad del suelo conectados digitalmente, y monitoreo mediante drones de la sanidad vegetal.
Los resultados son significativos: rendimientos en sistemas irrigados modernos alcanzan 2.200-2.500 kilos por hectárea, lo que representa multiplicar por 7 a 25 veces los rendimientos de secano.
La transición está en curso. España pasó del 9% de superficie irrigada en 2015 al 25% en 2025, con proyecciones del 40% para 2030. Portugal, con menor base de plantaciones antiguas, ya está al 47% irrigado, señala Roland Berger.
Otro informe elaborado por Juan Vilar para Agróptium incide en la misma idea y dice que "la entrada en producción de todas las plantaciones que se han realizado en los últimos años, y que entrarán progresivamente en plena producción, unido al papel de las nuevas plantaciones previstas (...) favorecerá el papel comercializador de España en el pistacho. España debe ejercer de líder europeo, sustituyendo la demanda importadora por producto nacional".
Las proyecciones de Roland Berger apuntan que para 2030, al ritmo actual de los cultivos, España puede producir 99.000 toneladas de pistachos y que para 2035 estaría en condiciones, en un escenario optimista, de llegar a las 143.000 toneladas, cubriendo casi la necesidad europea de este fruto seco.
Principales actores
Entre los grandes plantadores de pistachos en España destaca Atgro, del grupo Atitlan, que creó la sociedad con el banco Santander, a través de la cual ha adquirido miles de hectáreas de ese cultivo. Actaulmente tiene 3.200 hectáreas, con perspectivas de llegar a las 4.000 hectáreas. También ha creado la mayor procesadora de pistachos de Europa en Socuéllamos (Ciudad Real). El grupo liderado por Roberto Centeno y Aritza Rodero decidió hace cuatro años desprenderse de sus posiciones en almendros para optar por los pistachos.
Otro de los referentes es Agróptimum, la empresa agrícola del empresario Ángel Minaya, que supera las 5.000 hectáreas en Castilla-La Mancha y que también dispone de una gran planta procesadora.
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