Loli dejó de ser Loli el día que los investigadores decidieron que tenía que ser la culpable de la muerte de Rocío Wanninkhof, a pesar de que no había pruebas. Ellos apuntaron y la sociedad la condenó. 25 años después del ajusticiamiento, toca volver atrás para no olvidar nuestros errores
Añádenos en Google 05/06/2026 a las 12:18h.El 3 de septiembre de 2001, hace casi 25 años, comenzó en España uno de los juicios más infames de toda la historia de nuestro país. Ese día, en el Palacio de Justicia de Málaga no se juzgaba un crimen, sino el modo de vida, el carácter y la actitud de una mujer. «Lo perdí todo. Mi libertad, mi vida, mi voz; incluso mi nombre. Nunca he vuelto a ser la misma, y nunca lo seré», dijo Dolores Vázquez veinte años después de aquello.
El calvario comenzó el 9 de octubre de 1999. Esa fue la noche en que se perdió el rastro de Rocío Wanninkhof, de 19 años. La joven, vecina de La Cala de Mijas, salió de la casa de su novio sobre las 21.00 horas para regresar a la suya con la intención de ducharse y arreglarse. Eran las fiestas de Fuengirola y su plan era reunirse allí más tarde con él y sus amigos. La distancia era de apenas 500 metros, pero nunca llegó a su domicilio.
El 3 de septiembre de 2001 comenzó el juicio en la Audiencia Provincial de Málaga bajo una expectación sin precedentes. No hubo ni una sola renuncia entre los miembros del jurado popular. El país llevaba meses consumiendo un juicio paralelo en los medios de comunicación, en el que Dolores sería juzgada por su apariencia -"demasiado masculina", decían las crónicas- y su supuesta "represión homosexual".
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