Una nueva amenaza planea sobre el insurtech mundial. A pesar de haber cerrado el primer trimestre con mejores cifras de financiación que las de hace un año y con el valor promedio por operación en récord, el sector de tecnología aplicada a los seguros empieza a visualizar un problema que puede tener graves implicaciones a la larga: la pérdida de capacidad de innovación.
De enero a marzo, las start ups de seguros absorbieron 1.600 millones de dólares (casi 1.400 millones de euros) de inversión, según los registros del servicio de información y análisis CB Insights. Este importe es un 14% mayor que la inyección que recibieron en igual lapso de 2025 y, además, supera en 200 millones de dólares la media trimestral observada desde 2023, apuntan los profesionales de la plataforma.
Por otra parte, el tamaño promedio de las operaciones efectuadas en el sector ha alcanzado los diez millones de dólares, para situarse en su punto máximo, casi duplicando los 5,3 millones de dólares que se observaron durante el boom de financiación que vivió el insurtech en 2021.
No obstante, detrás de estos datos positivos, una preocupación emerge con fuerza dentro del sector: cada vez se contabilizan menos proyectos innovadores con potencial para despertar el apetito de los fondos de venture capital.
Escasez de oportunidades
El número de transacciones cerradas cayó a solo 81 en el primer trimestre, el nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2016. Un debilitamiento que revela que se está produciendo una concentración de la financiación hacia operaciones más grandes que implican start ups en fases más avanzadas, pero también que hay "un estrechamiento progresivo del flujo de oportunidades", afirman los expertos de CB Insights.
Las alertas saltan, así, ante la posibilidad de que se haga patente con mayor crudeza la escasez de nuevos proyectos capaces de atraer inversión y generar una disrupción efectiva en el mercado, ahora que la industria aseguradora necesita acelerar el proceso de transformación digital.
La presión también se incrementa sobre las start ups de seguros que ya han recibido financiación de los fondos. Sobre la base de la información de CB Insights, el 82% de estos proyectos no tendría margen para levantar una nueva ronda hasta pasados más de seis meses, una tasa significativamente peor que la que se da en el entorno global del venture capital, explican desde la plataforma.
Así, en comparación con las start ups de inteligencia artificial, las de salud digital o las fintech, los nuevos proyectos de tecnología aplicada a los seguros afrontan un intervalo más largo entre rondas de financiación, elevándose los riesgos de que la siguiente inyección nunca llegue a producirse.
"Las insurtechs que no consigan materializar su próxima ronda de financiación corren el peligro de estancarse y esto amenaza el desarrollo de innovaciones en el sector", concluyen los expertos de CB Insights.
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