Jueves, 16 de abril 2026, 00:10
... En 'Estampas de Málaga. Memoria SUR', el historiador Javier Ramírez sigue este concepto para situar algunas fichas de un posible mapa fotográfico, y casi sentimental, de Málaga. Y lo hace en los tres parámetros de las cámaras fotográficas mecánicas: enfoque, profundidad de campo y tiempo. El resultado: un enfoque personal que escoge y comenta las capas que el tiempo dibuja. Bienvenidos a esta historia visual.Ampliar
Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMASe decía que Franco nunca tuvo por Málaga gran estima. Un cúmulo de pequeños incidentes podría explicar el desapego. El primero, la sonada acogida que la ciudad dispensó al general Queipo de Llano tras la toma de Málaga, dejando en un aparente segundo plano la figura del Caudillo. El último cuando, en aquellos días de abril que marcan la cronología de esta foto, al entrar en la ciudad por la Carretera de Cádiz la comitiva que aquí vemos, encuentra cortado el paso por la barrera del tren y Franco tiene que esperar el lento paso de un mercancías. A su vuelta a Madrid comentaría a Francisco Franco Salgado-Araujo, jefe de la Secretaría Militar y primo hermano suyo: «Cuando existen tantas necesidades más perentorias y de máxima urgencia, no se debe pretender otras que deben esperar. El plan de Málaga por ahora es imposible llevarlo a la práctica, dado la lejanía de esta capital y lo costoso y difícil que sería instalar allí industrias alejadas de los principales centros de producción de materias primas». O así lo hace público el teniente general Franco Salgado-Araujo en «Mis conversaciones privadas con Franco» (Editorial Planeta, 1976). Fue la última visita oficial de Franco a Málaga.
- Abril, 1961 Málaga
El Ejido. Edificio de la Escuela Normal de Magisterio. Femenino, módulo a la izquierda de la imagen. Masculino, módulo a la derecha de la imagen.
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Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMAEl programa de la visita de Franco a Málaga incluía la inauguración de un espacio que la ciudad dedicaba a la enseñanza. El proyecto inicial -que por un momento se llamó La Ciudad Educativa- había sido redactado al término de la Guerra. Contemplaba la instalación de tres grandes centros de enseñanza distribuidos en torno a tres de los cuatro lados de un cuadrilongo dedicado a jardín. Pronto, aquel primer proyecto cambió a otro en el que el edificio central, situado en un pequeño altozano, se dedicaba a templo católico. Al cabo de una década empezaron las obras. En los primeros días de abril 1961, se daban los últimos toques al edificio de la Escuela Normal. La Escuela de Peritos, abierta. Todo dispuesto para la inauguración oficial. Bueno, todo no. El programa se había cumplido a medias o, para ser más exactos, en los dos tercios de lo previsto. La iglesia no se terminaría nunca. Hundía sus cimientos en el suelo arcilloso que había sido mina de los alfares que, desde época musulmana, daban nombre al lugar: Los Tejares. La fotografía está tomada desde el altozano donde se encontraba la estructura, abandonada y en ruinas, del edificio inconcluso de la iglesia.
- Diciembre de 1967 Málaga
Inauguración de la Faculta de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales
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Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMAPor Ley de 2 de diciembre de 1963 «Se crea en la Universidad de Granada la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales con sede en la ciudad de Málaga». La intención es, según la exposición de motivos de la norma, «Paliar la situación de desequilibrio entre las zonas septentrional y meridional de la Península». Se justificaba en «La tradición comercial de la ciudad de Málaga y en los ofrecimientos hechos por su Ayuntamiento y su Diputación Provincial», que pondrían las infraestructuras necesarias.
En abril de 1965, Tras la fachada trasera de la Escuela Normal de Magisterio, cuyo solar se entrevé en el margen izquierdo de la imagen anterior, se pone la primera piedra y empieza a construir la anhelada Facultad. El proyecto contemplaba también la construcción de una iglesia que, esta vez, llegó a terminarse. Incluso estuvo abierta al culto; aunque no por mucho tiempo, apenas una década. Las edificaciones que albergaron esta primera Facultad, ante el peligro de derrumbe, fueron demolidas. Las alumnas y alumnos fueron alojados en barracones. De nuevo, un negligente olvido de la Historia: hasta la segunda mitad del siglo XVIII, los derrubios procedentes de la limpieza del foso de la muralla eran arrojados al Ejido.
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