Memoria SUR
Estampas de Málaga | La Alhambra del colesterol que había en Málaga Regala esta noticia 30/04/2026 a las 00:03h.Tres fotos para una visión triangular de la historia de Málaga. Triangular alude a la operación topográfica que permite levantar el mapa de un lugar. ... En 'Estampas de Málaga. Memoria SUR', el historiador Javier Ramírez sigue este concepto para situar algunas fichas de un posible mapa fotográfico, y casi sentimental, de Málaga. Y lo hace en los tres parámetros de las cámaras fotográficas mecánicas: enfoque, profundidad de campo y tiempo. El resultado: un enfoque personal que escoge y comenta las capas que el tiempo dibuja. Bienvenidos a esta historia visual.
Fondo Roisin. Archivo Histórico Fotográfico. Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña.Ausente en el Diccionario de la RAE, el término alhambrismo tiene, por contra, extraordinaria presencia en muy distintas ramas del arte. Esa mirada romántica con punto de enfoque en la Alhambra nazarita la encontramos, por ejemplo, en literatos ingleses (Lord Byron), franceses (Chateubriand, Víctor Hugo), estadounidenses (Washington Irving) o nacionales (Martínez de la Rosa, Zorrilla), y en pintores como David Roberts o Genaro Pérez Villamil. En música, el alhambrismo adquiere una nota más sonora con autores como Tomás Bretón, Ruperto Chapí, Francisco Tárrega, Albéniz, Falla o Debussy. En arquitectura, el estilo cobra impulso en el último tercio del siglo XIX.
Una vieja postal de Roisin impresa por el procedimiento de fototipia muestra, si no el primero -años ochenta del siglo XIX-, el más céntrico de los edificios construidos en Málaga al modo neo-mudéjar, el número 2 actual de la Plaza de la Constitución. En los dos últimos pisos estuvo durante varias décadas el estudio de Sabina Muchart, una de las grandes fotógrafas españolas del XIX. En la planta baja, la farmacia de E. Pérez-Bryan vendía un afamado medicamento basado en derivados de colesterol. El inmueble fue bautizado atendiendo al estilo y a su función terapéutica: la Alhambra del colesterol.
Años cuarenta, siglo XX Málaga
Plaza de la Constitución
La inmisericorde plaga de incendios que, en los primeros días de la Guerra, destruyó la mayoría de los edificios de la calle Larios acabó arruinando también el inmueble que, siguiendo al ilustre archivero Francisco Bejarano en Las Calles de Málaga, hemos recordado como la Alhambra del colesterol. La mella causada por la ausencia de aquella casa singular permaneció algunos años de la posguerra. Con la farmacia desapareció también la memoria de Fotografías S. Muchart, hasta el punto de que aquella S. se masculinizó en «Sebastián» hasta que, años más tarde, la investigación de Juan Antonio Fernández Rivero vino a aclarar que se trataba de Sabina, una de las varias mujeres que regentaron estudios fotográficos en la Málaga de finales del siglo XIX y principios del XX.
La fotografía que aquí comento pertenece a una serie en la que el mismo guardia conversa con distintas personas en el entorno de la plaza. Deduzco que el fotógrafo pretende dejar testimonio de controles policiales en el centro de la ciudad; un reflejo del ambiente del momento. Sin embargo, la escena trasciende lo puntual, ahora la leemos como si fuera símbolo de una época: el retrato, ya sin pose premeditada, está en la calle.
Junio, 1974 Málaga
Plaza de la Constitución
A partir del arranque de los años cincuenta, el espacio que sirve del hilván a estas tres fotografías se encuentra ocupado por el edificio que hasta hoy presenta, en apariencia, una estética constante. Cambios de uso a lo largo del tiempo afectan también a la fachada y, sobre todo, resultan indicativos de la transformación que se va a producir en las inmediaciones y, por extensión, en la ciudad. En un primer momento, en el ático, donde antes veíamos el armazón acristalado que servía de estudio iluminado con luz solar a Fotografías S. Muchart, figuraban las letras mayúsculas del Banco Popular, entidad que ocupaba las plantas baja y primera con una fachada muy distinta a la actual y a la que aquí aparece. La quinta planta en los inicios de la vida del inmueble presentaba una serie de ventanas rematadas en arcos y flanqueada por columnas que venían a rememorar a su antecesor decimonónico, guardando alguna concordancia con el edificio que tenía enfrente.
La imagen de 1974 muestra el edificio, ahora dominado por la marca Copyrsa, remozado con un ultramoderno ventanal que pronto se quedaría anticuado. Anuncio plástico del desarrollismo inmobiliario que vino a cubrir sin mesura el mapa ciudadano.
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