Desde la reelección de Trump, se ha hablado mucho del auge de la “esposa tradicional”, una estética que celebra la maternidad dedicada al hogar, la feminidad de los años 50 y un giro hacia los roles de género tradicionales. Popularizada por creadoras como Hannah Neeleman (también conocida como Ballerina Farm) y la modelo Nara Smith, la ideología de la “esposa tradicional” insta a las mujeres a abandonar la cultura del ajetreo en favor de un estilo de vida doméstico más suave y apacible.
En la cultura popular, como en la novela revelación Yesteryear, la “esposa tradicional” ha sido ridiculizada como propaganda insidiosa de la derecha, destinada a borrar décadas de progreso feminista. Sin embargo, la estética tiene un atractivo innegable, no solo para las mujeres que consumen el contenido bucólico y suavemente iluminado de Smith y Neeleman, sino también para los hombres que desean una pareja más sumisa.
En el ámbito de las citas, los hombres jóvenes en ascenso social solicitan cada vez más que se les empareje con mujeres que prioricen la maternidad y el hogar por encima de una carrera profesional, señala Erika Kaplan, vicepresidenta de membresías del servicio nacional de búsqueda de pareja Three Day Rule, que cobra entre 25,000 y 100,000 dólares por su paquete VIP. “Oigo mucho por ahí palabras como ‘fe’, ‘tradicional’ u ‘orientada a la familia’ para indicar el tipo de vida que estos hombres imaginan con una pareja”, destaca.
encuesta reciente del King’s College de Londres, que reveló que los hombres de la Generación Z son dos veces más propensos que sus homólogos de la generación del baby boom a preferir una pareja más tradicional. Según la encuesta, realizada a 23,000 personas en todo el mundo, casi el 31% de los hombres jóvenes se mostraron de acuerdo con la afirmación de que una esposa debe obedecer a su marido, y el 33% coincidió en que ella debe confiar en él para tomar decisiones importantes en el hogar.Y aunque no hay nada intrínsecamente problemático en que algunos hombres prefieran una esposa y madre que se quede en casa a una mujer más centrada en su carrera, también hay datos que sugieren que la tendencia puede ser más insidiosa: Un estudio publicado en marzo en la revista Psychology of Women Quarterly reveló que los hombres que prefieren una pareja que se quede en casa son más propensos a mostrar “sexismo hostil”, o sentimientos generales de resentimiento hacia las mujeres, que aquellos que no lo hacen.
Kaplan afirma que es mucho más habitual que los hombres que se identifican a sí mismos como conservadores pidan que se les empareje con mujeres conservadoras (y las mujeres conservadoras, a su vez, tienden a hacer peticiones similares). Pero Anderson advierte que no tiene por qué ser así. Me contó que el invierno pasado tuvo un cliente de Austin que era “muy abierto” respecto al hecho de que quería que le buscaran una esposa tradicional “guapa y cristiana”, aunque ella consideraba que esta preferencia no se basaba del todo en su propia ideología.
¿Qué buscan los hombres ricos?
“Intento preguntarles a estos hombres qué es, concretamente, lo que buscan, aparte de la religión o los valores tradicionales”, refiere. “Porque habrá muchas mujeres cristianas que no buscan una relación con roles de género tradicionales, y habrá muchas mujeres que no son cristianas pero que sí quieren eso”.
De hecho, según los agentes matrimoniales, parece haber una desconexión entre algunos de estos hombres y las propias mujeres, que a menudo ya tienen pareja o no están interesadas en los hombres ambiciosos, a veces socialmente torpes, que quieren salir con ellas. Por ejemplo, cuando Anderson finalmente consiguió encontrar a una mujer que se ajustaba a los criterios de su cliente de Austin, este la alejó casi al instante con su humor autocrítico y sus modales groseros en la mesa, cuenta ella. “Es como si le dijéramos: ‘Tienes que mejorar tus modales, o tendremos que buscarte una mujer a la que no le importe que sorbas el jugo del tocino’”.
WIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.