El equipo científico diseñó un circuito genético que funciona en dos estados. En condiciones normales, las plantas emiten un brillo constante de color amarillo que indica que el sistema está activo y que la planta está sana. Cuando ocurre una infección por virus de la familia Potyviridae, una proteasa viral provoca un corte molecular y se activa un cambio de color hacia el verde, que funciona como señal de alerta.
Este mecanismo se basa en un sistema de Transferencia de Energía por Resonancia de Bioluminiscencia (BRET, por sus siglas en inglés) que actúa como un interruptor sensible a la presencia del virus. El sistema también incorpora enzimas que mejoran la producción de luz y permiten que la señal se detecte con cámaras convencionales.
“Detector de humos biológico” en el cultivo
Actualmente, existen métodos de diagnóstico vegetal, como la PCR o el ELISA, que detectan el material genético del virus o sus proteínas respectivamente y, aunque destacan por su precisión, requieren de tiempo, personal especializado e instalaciones de laboratorio.
“Nuestra planta, en cambio, monitoriza la infección de forma continua y autónoma, sin necesitar reactivos externos ni tomar muestras”, afirma Marta Vázquez, investigadora postdoctoral en el IBMCP y autora principal del trabajo. La especialista señala que el diseño de doble salida con colores distintos minimiza los falsos negativos, ya que “es como un detector de humos biológico integrado en el propio cultivo”.
virales antes de que aparezcan síntomas visibles en los cultivos infectados, lo que muestra que puede utilizarse como herramienta de diagnóstico temprano. El sistema también mostró una relación entre la señal luminosa y el avance de la infección, lo que abre la posibilidad de usarlo para monitorear en tiempo real el estado de los cultivos.Además, su diseño modular permite adaptarlo a distintos patógenos, ya sean virus, bacterias, hongos o parásitos, cambiando los elementos sensibles a proteasas específicas. Esto abre la puerta a sistemas multicolores capaces de detectar varias amenazas en un mismo cultivo.
Los investigadores señalan que el uso de cámaras convencionales facilita su aplicación en invernaderos y otros entornos agrícolas controlados, donde bastaría con intercalar unas pocas plantas centinela entre el cultivo para detectar brotes antes de que se extiendan y sin necesidad de equipos especializados.
Finalmente, el estudio plantea un cambio de enfoque en la agricultura de precisión: cultivos que crecen y que funcionan como sistemas vivos de alerta capaces de convertir procesos moleculares invisibles en señales visibles en tiempo real.