“Las aves como el frailecillo atlántico no solo pueden volar a gran velocidad, sino que también son capaces de sumergirse en el agua y nadar a 3 metros por segundo”, explica Raphaël Zuffre, profesor adjunto del MIT especializado en ingeniería mecánica. “Sabíamos que era posible, pero no había ningún precedente en el que se hubiera intentado lo mismo con un robot móvil”.
robot que imita a las aves al ser capaz de variar la velocidad de aleteo dentro de un rango similar al de las acuáticas reales: entre 0.1 y 6 veces por segundo bajo el agua, y entre 5.2 y 11 veces por segundo en el aire. Las alas del FAAV así creado están fabricadas con una membrana extremadamente fina, y su superficie está recubierta de nanopartículas hidrofóbicas que repelen el agua.El peso del aparato es inferior a 300 g (aproximadamente 0.5 libras) y está compuesto por el fuselaje, dos alas flexibles y una cola maniobrable. El fuselaje incorpora una batería y un motor eléctrico resistente al agua, que acciona el cigüeñal para mover las alas hacia arriba y hacia abajo a una frecuencia preestablecida. Además, al cambiar el ángulo de la cola se puede alternar entre ascenso y descenso.
Cabe destacar que, en lugar de incorporar un complejo mecanismo de plegado, se ha dotado a las alas de una gran flexibilidad. Al flexionarse las alas, la carga bajo el agua se reduce de forma natural, lo que permite batir las alas con mayor frecuencia que con unas alas rígidas. En otras palabras, las alas deben ser lo suficientemente flexibles como para reducir la amplitud del aleteo bajo el agua, pero al mismo tiempo lo suficientemente rígidas como para mantener el cuerpo en el aire.
WIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.