La última del verano
EuforiaLa alegría es una droga dura de la que nunca tienes bastante
Regala esta noticia Añádenos en Google Miles de personas, en la Cibeles de Madrid para celebrar el Mundial con la selección. (EFE) 21/07/2026 a las 17:19h.El domingo, una amiga se plantó en un centro comercial dispuesta a cobrarse una pieza de caza mayor en medio de la selva de las ... rebajas. No le dio tiempo ni a sacar el rifle. «Llegué a las seis, y a las siete y media ya estaban cerrando», me contó. Unos días antes, José E. Cabrero escribía en este periódico: «¿Se imaginan que hoy saliéramos antes de trabajar porque nos vamos a ver 'La Odisea' de Christopher Nolan?». Mira, casi prefiero currar, compañero. Pero cierto es que el fútbol es lo único capaz de arrancarle unas horas de asueto a la patronal. Si llegan a declarar el lunes fiesta nacional, Luis de la Fuente le quita el puesto a Pepe Álvarez. Y el fular.
Es complicado sustraerse a la euforia general para hablar de cualquier otra cosa. Da igual las veces que hayas visto las imágenes del partido, del vestuario y de la celebración: la alegría es una droga dura de la que nunca tienes bastante. Y si en la previa a la final se entrevistó a toda la parentela de los jugadores, hasta a un primo segundo de Albacete, en el postpartido se ha analizado cada reacción, cada momento, cada gesto hasta la extenuación. Cierto es que, al tener lugar en Trumpilandia y contra Argentina, había más morbo en ese encuentro que en una película de Cronenberg. Y estaba el aliciente añadido de comprobar qué futbolistas iban a coleguear con Pedro Sánchez y quiénes iban a saludarlo con cara de ajo porro. Porque, ahora, queda la segunda parte, esa en la que cada uno arrima la estrella a su sardina según le convenga.
Yo, por mi parte, la arrimo al contenido mundialístico que me interesa: Derek Guy, faro y guía de la vestimenta masculina, ha felicitado a España por ganar la Copa del Mundo y por tener un rey tan elegantemente vestido. No creo que pueda decir lo mismo de los trajes de los jugadores, ni tampoco del pelo de Juan Carlos Rivero, que ya se podía haber apostado cortárselo si ganábamos la final. En otro orden de cosas, pero dentro de la misma realidad paralela, Terelu Campos ha celebrado la copa tomándose una ídem y tirándose vestida a la piscina. Lo hizo en 2010 y lo ha repetido ahora. Hay que ser muy forofa para arruinarse la peluquería y el maquillaje de esa forma. Pero, por la selección, lo que haga falta.
La efervescencia colectiva tiene fecha de caducidad. Antes de que se le vayan del todo las burbujas, hay quien ya ha vuelto a las trincheras. Peor aún: hay quien no ha salido de ellas ni siquiera durante estos días. En cualquier caso, espero que Terelu recupere pronto el peinado. Yo, si me disculpan, voy a ver si pillo algo en rebajas, que internet no cierra.
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