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La UE eliminará gradualmente los biocombustibles de soja perjudiciales F. P. Europa cierra el grifo a los biocombustibles de soja por su impacto en la deforestaciónPatxi Fernández
Viernes, 23 de enero 2026, 09:45
... contabilizarse para los objetivos de energía renovable de los Estados miembros.Desde organizaciones ambientales como Transport & Environment han recibido la noticia con satisfacción pero también con cautela. Los activistas subrayan que los biocombustibles de soja resultan ser el doble de perjudiciales para el clima que el propio diésel de origen fósil al que pretenden sustituir.
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¿Qué son los combustibles sintéticos y los biocombustibles?
Ante la necesidad de descarbonizar el transporte, han surgido dos alternativas principales a los derivados del petróleo. Aunque ambos pueden utilizarse en motores de combustión actuales, su origen y proceso de fabricación son radicalmente distintos.
Mientras que el combustible sintético es esencialmente «electricidad líquida» creada artificialmente a partir de la captura de carbono ambiental, el biocombustible es energía solar almacenada en materia orgánica que ha sido reciclada. Ambas tecnologías se presentan hoy como complementos necesarios a la electrificación para sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación, el transporte marítimo o los vehículos pesados de larga distancia.
Combustibles Sintéticos o E-fuels: «Aire y agua» convertidos en energía
Los combustibles sintéticos, conocidos también como e-fuels, son carburantes neutros en carbono que no tienen un origen biológico. Su producción es un proceso de ingeniería química que utiliza dos ingredientes básicos: hidrógeno y dióxido de carbono (CO2).
El proceso comienza con la electrólisis, donde se utiliza electricidad 100% renovable para separar las moléculas de agua y extraer el hidrógeno verde. El segundo paso consiste en capturar el CO2 directamente de la atmósfera mediante filtros especiales. Finalmente, en una planta de síntesis, el hidrógeno y el CO2 se combinan para crear metanol. Para que este producto pueda ser usado en coches convencionales, se somete a un último proceso de refinado para transformarlo en gasolina o diésel sintético.
La gran ventaja de esta tecnología, defendida por marcas como Porsche o Mazda, es que permite aprovechar la infraestructura de gasolineras existente y los motores térmicos actuales, reduciendo hasta un 90% las emisiones en el ciclo de vida del vehículo sin necesidad de fabricar nuevas baterías de litio.
Biocombustibles Avanzados: El aprovechamiento de la materia orgánica
A diferencia de los sintéticos, los biocombustibles (como el HVO, biodiésel o bioetanol) se fabrican a partir de biomasa. Mientras que los biocombustibles de primera generación —como la soja o la palma— están bajo la lupa por causar deforestación, la nueva generación de «biocombustibles avanzados» se centra en la economía circular.
Estos se producen mediante el refinado o la fermentación de residuos orgánicos, tales como aceites de cocina usados, grasas animales o restos agrícolas y forestales. El principio de sostenibilidad de estos combustibles reside en que el CO2 que liberan por el tubo de escape al quemarse es, aproximadamente, la misma cantidad que la materia orgánica absorbió de la atmósfera durante su crecimiento o existencia. Gracias a esto, consiguen reducciones netas de gases de efecto invernadero superiores al 70% en comparación con los combustibles fósiles tradicionales.
Con la implantación de esta nueva normativa, se garantiza que la soja procedente de grandes exportadores como Estados Unidos, Argentina y Brasil no acabe alimentando los depósitos de los vehículos europeos, un punto especialmente crítico tras la reciente firma del acuerdo comercial con Mercosur. La decisión equipara el futuro de la soja a la del aceite de palma, cuya eliminación ya se había programado anteriormente para el año 2030 debido a sus altos niveles de impacto ambiental.
A pesar de este avance, persiste la preocupación por el vacío legal que rodea a otras materias primas como la caña de azúcar. Actualmente, estos cultivos se mantienen justo por debajo del umbral establecido por la Comisión, lo que les permite seguir formando parte de la matriz energética renovable de la Unión Europea.
Los expertos de T&E advierten de que la demanda mundial de biocombustibles no deja de crecer y se estima que el uso de la caña de azúcar aumentará un cincuenta por ciento para finales de esta década. Esta presión comercial ya está provocando la tala de bosques naturales en regiones remotas como Papúa, en Indonesia, para dar paso a plantaciones industriales destinadas a la exportación de combustible.
El retraso en la publicación de este informe, que originalmente se esperaba para finales de 2023, ha sido objeto de debate en Bruselas durante los últimos años. Diversos analistas sugieren que la Comisión Europea retrasó la difusión de estos datos críticos para evitar conflictos diplomáticos y disputas comerciales en un momento de gran inestabilidad en los mercados internacionales, según Transport & Environment.
Con la confirmación oficial de los riesgos asociados a la soja, el foco de las políticas de transporte en Europa se desplaza ahora hacia la necesidad de abandonar definitivamente los combustibles de origen alimentario y forrajero, apostando por alternativas que no compitan con la seguridad alimentaria ni con la preservación de los ecosistemas naturales.
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