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Europa no logra parar la avalancha de cocaína

Europa no logra parar la avalancha de cocaína
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La cocaína es hoy más accesible que durante el 'boom' de la década de 1980, con unos precios en la calle que caen y una pureza que sigue mejorando. Leer
Financial TimesEuropa no logra parar la avalancha de cocaína
  • JUDE WEBBER Y LAURA DUBOIS
Actualizado 27 JUL. 2026 - 15:44La Policía Nacional se ha incautado en la provincia de Málaga de 36 fusiles de asalto, 11 armas cortas y 11 granadas de mano, además de abundante munición, en una actuación contra una organización dedicada al tráfico de armas y de drogas.Policía NacionalEFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La cocaína es hoy más accesible que durante el 'boom' de la década de 1980, con unos precios en la calle que caen y una pureza que sigue mejorando.

En una base naval en la isla de Haulbowline, al sureste de Cork, los oficiales apostados en una sala llena de pantallas vigilan una vasta extensión del océano Atlántico que se ha convertido en la primera línea de la guerra europea contra la droga.

"Es como buscar una aguja en un pajar", afirma el comandante al mando de las operaciones de la flota naval irlandesa, que prefiere permanecer en el anonimato. Parte de su trabajo consiste en detectar anomalías en imágenes de satélite y de otro tipo que puedan indicar el uso cada vez mayor de pequeñas embarcaciones por parte de los narcotraficantes.

Pero incluso si detecta algo preocupante, la armada sólo puede desplegar "un máximo de tres, y normalmente dos" de los ocho buques de Irlanda a la vez, explica, debido a la escasez de personal, las reparaciones y el hecho de que dos de los barcos no son aptos para las turbulentas aguas del Atlántico. "Estamos patrullando un millón de kilómetros cuadrados", añade. "Para poder cubrir esa extensión con garantías, necesito al menos 12 buques".

En la batalla por el control de los mares, los narcotraficantes suelen salir victoriosos, convirtiendo a Europa, en palabras de la ONU, en el nuevo "destino principal" de la cocaína.

La droga, antes patrimonio casi exclusivo de las personas adineradas que asistían a fiestas en Europa, se ha popularizado, con una caída media del 18% en su precio en la calle entre 2014 y 2024 y un aumento de la pureza de los productos vendidos del 44%, según la agencia antidrogas de la UE.

Si bien las autoridades han intensificado las interceptaciones en los principales puertos, los traficantes se han mantenido a la vanguardia mediante sofisticados sistemas de entrega en alta mar, facilitados por comunicaciones encriptadas, potentes lanchas rápidas, sumergibles no tripulados y la suplantación de GPS, mediante la cual las embarcaciones falsifican sus ubicaciones.

"Siempre hay que estar al día, porque siempre surge un nuevo modus operandi", afirma Jürgen Ebner, jefe interino de Europol, la agencia para la cooperación policial de la UE. Advierte del "efecto colchón de agua": cuando las autoridades actúan con dureza en un área, los problemas pueden trasladarse a otro lugar.

La magnitud del problema es enorme. La producción de cocaína en Latinoamérica se ha cuadruplicado en la última década, y las redes criminales de Colombia, Perú y Bolivia aprovechan las rutas comerciales globales para mover grandes cantidades de droga. Además, cada vez se transporta más cocaína desde Brasil a Europa a través de África Occidental.

La ONU advierte que la oferta pronto podría superar la demanda, lo que incentivaría a los traficantes a distribuir aún más droga en las calles de Europa.

"No estamos en condiciones de detener estos flujos", afirma Mark Mellett, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Irlanda, que añade que las fuerzas del orden europeas necesitarían "información en tiempo real sobre lo que ocurre en la superficie del océano, el lecho marino y el espacio aéreo".

Como resultado, hoy en día hay más cocaína disponible en Europa que en la década de 1980 —considerada a menudo como la época dorada de la droga—, según la ONU. Sólo el año pasado, sus residuos en las aguas fecales urbanas aumentaron más de un 20%, según la agencia antidrogas de la UE.

En 2021, la agencia estimó que el mercado europeo tenía un valor de 11.600 millones de euros; Michael O'Sullivan, exdirector del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas contra el Narcotráfico, una agencia de patrulla policial y militar integrada por nueve países europeos, cree que su valor actual ronda los 15.000 millones de euros.

Los precios más bajos y la facilidad para comprarla a través de populares aplicaciones de mensajería cifrada han hecho que la cocaína sea más accesible. La idea de que el consumidor típico sea alguien que busca añadir emoción a su salida nocturna "ya no es del todo cierta", afirma Julien Garsany, director de la oficina de la agencia de la ONU contra la droga en Bruselas. "Realmente ha penetrado en todos los grupos de edad y en todos los estratos sociales".

El consumo de droga está aumentando entre los adolescentes, señala Garsany. "Obviamente, su cerebro aún no está desarrollado. Así es como se crea un fuerte camino hacia la adicción".

Las autoridades europeas han intensificado su lucha invirtiendo en seguridad portuaria y mediante una mayor cooperación judicial. Pero las bandas de narcotraficantes siguen un paso por delante.

El oficial de operaciones de la flota irlandesa calcula que las fuerzas del orden interceptan "quizás el 10%" de la cocaína que se envía a Europa. A pesar de la escasez de recursos, también debe vigilar el creciente número de visitas de buques espía rusos y monitorizar las amenazas marítimas durante las diversas cumbres de la UE que Irlanda acoge este año.

En lo que respecta a las drogas, "sólo se puede decir que se está ganando si se corta por completo el suministro", afirma el oficial. Las armadas y las fuerzas del orden europeas comparten información, pero "¿están interceptando todo? ¿Está eso acabando con el problema en tierra? Seamos realistas, no".

Cocaína rociada sobre carbón vegetal

El contrabando de cocaína a Europa comenzó a cobrar verdadera importancia en la década de 1980, cuando los cárteles colombianos buscaron diversificar sus rutas ante la saturación del mercado estadounidense. Al principio, los traficantes utilizaban yates y lanchas motoras. Pero a partir de la década de 1990, el aumento vertiginoso del volumen de tráfico los llevó a utilizar contenedores para transportar mercancías como fruta, así como métodos cada vez más innovadores, incluyendo el envío de "narcosubmarinos" directamente a Europa.

Los contrabandistas mezclan cocaína en polvo con otros materiales como alimentos, plásticos, textiles, cartón e incluso pieles de vaca para camuflarla durante el transporte, antes de extraerla en laboratorios químicos clandestinos. Una técnica consiste en alterar químicamente la droga y rociarla sobre carbón vegetal.

En la última década, los países europeos han incautado cantidades ingentes de cocaína, especialmente en grandes puertos como Róterdam (Países Bajos) y Amberes (Bélgica), donde en 2023 se incautó la cifra récord de 118 toneladas.

Desde 2019, el número de incautaciones en el continente ha superado al de América.

Sin embargo, en los últimos tres años se ha producido un "descenso drástico", según Kristian Vanderwaeren, responsable de aduanas de Bélgica. Las autoridades belgas incautaron 5,4 toneladas de cocaína en el primer semestre de este año en Amberes, un 68% menos que en el mismo periodo del año anterior, y una reducción aún mayor en comparación con las 55 toneladas incautadas en 2025.

Muchos interpretan este descenso como un indicador de que la mejora de la seguridad está disuadiendo a los narcotraficantes de introducir sus productos a través de los grandes puertos. Bélgica ha colaborado estrechamente con operadores de terminales privados e invertido en equipos como escáneres móviles, lo que les permite ahora radiografiar entre el 15% y el 17% de los contenedores considerados de alto riesgo de inmediato a su llegada, en comparación con sólo el 5% en 2023.

"No cabe duda de que ha habido un cambio, en el sentido de que ya no hay tantos cargamentos de cocaína de gran tamaño", afirma Robert Fay, jefe de la unidad de narcotráfico de Europol.

Pero, a medida que se refuerza la seguridad en los grandes puertos, los grupos criminales recurren como alternativa a las entregas en medio del Atlántico utilizando el GPS y los satélites.

Estas entregas en alta mar pueden involucrar barcos pesqueros o grandes "buques nodriza" mercantes que transportan carga legal y la descargan en embarcaciones más pequeñas. En ocasiones, se utiliza carga de bajo valor, como tractores de segunda mano, para dar una apariencia de legitimidad a lo que en realidad es un cargamento de droga.

Como alternativa, embarcaciones como barcos de pesca, lanchas rápidas o semisumergibles controladas por delincuentes y que sólo transportan drogas se encuentran en alta mar para intercambiar cargamentos. Los traficantes también hunden contenedores que posteriormente se abren mediante un temporizador, permitiendo que la droga flote hasta la superficie para su posterior recogida.

La inmensidad del Atlántico proporciona a las bandas de narcotraficantes una gran ventaja. Fay, de Europol, afirma que una de las zonas donde las redes criminales realizan entregas es alrededor de las Azores y las Islas Canarias, lo que convierte a Portugal y España en puntos de entrada clave para la cocaína en Europa. "Es una parte bastante grande del Atlántico", explica. "Así que es fundamental saber dónde buscar".

Como parte del esfuerzo europeo común, Irlanda, con su flota máxima de tres buques, tiene la tarea de patrullar una zona del Atlántico que supera en más de diez veces su superficie terrestre. "Si no se cuenta con una presencia física para garantizar la seguridad marítima, se dejan las puertas abiertas", afirma un antiguo alto mando irlandés que prefiere permanecer en el anonimato.

El país también está sufriendo las consecuencias del narcotráfico en su territorio. La cocaína se ha convertido en la droga más problemática de Irlanda, con un aumento del 336% en el número de personas que reciben tratamiento por su consumo desde 2017. El consumo de cocaína el año pasado —que alcanzó el 46% de los encuestados que consumieron drogas, según la Junta de Investigación Sanitaria del país— fue muy superior a la media del 29% de la UE.

El aumento del consumo de cocaína coincide con la reducción de los recursos destinados por Irlanda.

"En 2018, antes de este incremento masivo de las drogas en las calles de Irlanda, la marina contaba con nueve buques operativos", explica el excomandante. Pero entonces la situación "se complicó".

Entre 2019 y 2025, el número de tripulantes irlandeses disminuyó debido a problemas de reclutamiento y retención, lo que provocó que las patrullas fuesen irregulares y los buques apenas se mantuviesen operativos, señala el excomandante. "Y se abrieron las compuertas [para la cocaína en Irlanda]... Irlanda se convirtió en un blanco fácil".

Incluso cuando las fuerzas del orden saben dónde se produce el narcotráfico y pueden enviar un barco con su tripulación, los delincuentes suelen escapar. Las lanchas rápidas que transportan cocaína son difíciles de rastrear en comparación con el entorno más controlado de los grandes puertos, y las persecuciones en alta mar pueden ser fatales. Dos agentes de la Guardia Civil española fallecieron este año, y un funcionario portugués lo hizo el año pasado, durante colisiones relacionadas con operaciones de narcotráfico.

"El principal problema es cómo detenerlos", afirma Paulo Gomes da Silva, analista jefe del centro de narcotráfico marítimo, con sede en Lisboa. "Aunque contemos con los mismos recursos que ellos, sigue siendo muy peligroso".

El centro de narcotráfico marítimo incautó el año pasado una cifra récord de 92 toneladas de cocaína transportada en lanchas rápidas y embarcaciones pequeñas. Pero eso era sólo la punta del iceberg: se estima que se escaparon 700 toneladas, un aumento de más del 40% con respecto a 2024.

Si bien la marina francesa tiene la facultad legal de disparar a las embarcaciones para inutilizar sus motores, no todos los países pueden hacer lo mismo debido a las diferentes legislaciones nacionales, "pero sin duda es un objetivo", afirma da Silva.

Los esfuerzos de las fuerzas del orden para interrumpir las comunicaciones de los delincuentes también han tenido cierto éxito.

En 2021, Europol y otras agencias policiales europeas descifraron una aplicación clave utilizada por los traficantes llamada Sky ECC, lo que proporcionó un valioso archivo de mensajes desencriptados que condujo a cientos de arrestos y que aún se utiliza en investigaciones.

"Antes de Sky ECC, teníamos que perseguir a los pequeños delincuentes de la red y luego intentar ascender en la cadena hasta llegar a los grandes narcotraficantes, pero ahora teníamos una perspectiva de cómo se comunicaban entre los propios líderes de las bandas", explica Annelies Verlinden, ministra de Justicia de Bélgica.

Descifrar la aplicación ayudó a las fuerzas del orden a identificar a narcotraficantes de alto rango. Sin embargo, durante años, las autoridades europeas tuvieron dificultades para capturarlos. Miembros importantes de un "Súper Cártel" que, en su apogeo, se creía que suministraba un tercio de la cocaína de Europa, vivían abiertamente en Dubái y otras jurisdicciones amistosas, donde parecían intocables.

Esto ha cambiado, ya que, uno a uno, Dubái ha extraditado a importantes jefes como el neerlandés Ridouan Taghi y el italiano Raffaele Imperiale. Ambos fueron encarcelados en sus países de origen en 2024. El mayor logro fue la captura en abril de Daniel Kinahan, jefe de un cártel irlandés y uno de los cerebros del Súper Cártel. Se encuentra encarcelado en Dubái a la espera de su extradición a Irlanda.

Pero Verlinden también reconoce un "efecto colchón de agua", al huir los delincuentes a otras jurisdicciones. Jos Leijdekkers, el narcotraficante más buscado de Países Bajos, que ha sido condenado in absentia tanto en Países Bajos como en Bélgica, se esconde en Sierra Leona, país que el centro marítimo de narcóticos y Europol consideran un punto clave para el transbordo de drogas.

Según Europol, los delincuentes están recurriendo a modos de comunicación más fragmentados. "Se están adaptando, utilizan diferentes formas de comunicación y siempre van un paso por delante", afirma Fay, de Europol.

Seguro contra el narcotráfico

El dinero generado por el tráfico de cocaína es la raíz del problema de Europa. Laurent Laniel, analista de la agencia antidrogas de la UE, afirma que, en el camino de la droga desde Latinoamérica a las calles de Europa, "los márgenes de beneficio se disparan", y añade: "La inversión puede multiplicarse por 1000".

La mayor parte de los beneficios se los embolsan los intermediarios que organizan la logística, operan como proveedores de servicios e incluso ofrecen seguros. "El comercio funciona como un reloj de arena", explica Laniel. "Hay muchos productores en la cima y un número muy reducido de profesionales de la logística, personas que pueden organizar el tráfico, entre ellos y la parte inferior del reloj de arena, donde se encuentran los consumidores. En el centro, esas personas son las que obtienen las mayores ganancias".

Entre los grupos que controlan esta parte del comercio se encuentran el mayor cártel de Brasil, el Primeiro Comando da Capital, los gigantes mexicanos Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, y diversos grupos de los Balcanes.

Los precios mayoristas y minoristas más bajos de la cocaína y su mayor pureza "indican que hay mucha cocaína disponible para comprar en Sudamérica y que gran parte de ella cruza de alguna forma el océano Atlántico", afirma Laniel. Considera que la pobreza es "un factor determinante" de la actividad delictiva y el consumo.

Según datos de la ONU, un país donde el precio minorista ha aumentado en lugar de disminuir es Reino Unido, lo que según un ex alto cargo policial europeo podría estar relacionado con la existencia de una mayor demanda o con la percepción de los traficantes de que es más arriesgado introducir cocaína de contrabando en el país que en otros lugares.

Actualmente, la cocaína es responsable de más de una cuarta parte de las muertes relacionadas con las drogas en Europa. Si bien la mayoría de las personas consumen la droga en clubes, bares o en sus casas, el 9% de los consumidores —y el 8% de los consumidores de crack— declaran haberla consumido en el trabajo, según una encuesta de 2024 realizada por la agencia antidrogas de la UE.

"El elemento que falta en los esfuerzos contra la droga de la Unión Europea es abordar la demanda", afirma Garsany, de la oficina antidrogas de la ONU, citando el estigma en torno al tratamiento de la adicción como uno de los factores. "Si sólo nos fijamos en la oferta, se habla de una guerra contra las drogas, y ya sabemos lo que pasa: no se resuelve nada".

La guerra contra las pequeñas embarcaciones de narcotraficantes en el Atlántico no muestra signos de disminuir. Irlanda, cuyo presupuesto de defensa está creciendo pero sigue siendo el más pequeño de la UE, opera a veces a ciegas, sin sonar para explorar el fondo marino ni radar militar de vigilancia aérea.

El Ministerio de Defensa del país busca aprovechar otras tecnologías y colabora con Ubotica, una empresa tecnológica irlandesa que realiza un rastreo mediante satélite empleando IA. En su intento por seguir el rastro de las bandas que utilizan la suplantación de GPS, el grupo emplea su tecnología para detectar anomalías en las rutas marítimas y monitorizar las transferencias en alta mar. La Armada también está estudiando sistemas aéreos pilotados a distancia, ya que tienen mayor alcance que las embarcaciones.

Pero Eugene Ryan, un excomandante irlandés que contribuyó a estrechar la cooperación europea en la lucha contra las drogas, se muestra pesimista y afirma que Irlanda es "un agujero" en las defensas europeas contra el narcotráfico. "Por desgracia, estamos perdiendo la batalla".

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Fuente original: Leer en Expansión
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