- ANDRÉS STUMPF Bruselas
La Comisión denuncia que la electricidad es hasta 2,5 veces más cara que el gas y propone eliminar los impuestos especiales que la encarecen.
La Unión Europea debe ser eléctrica. Así lo considera la Comisión Europea, que ha presentado hoy un plan de acción por el que fija el objetivo de que un 46% de toda la energía consumida proceda de la electricidad para 2040.
La cifra final ha estado en el aire hasta el último momento y supone una rebaja de la ambición respecto al 50% barajado en los primeros borradores, según reconocen fuentes comunitarias. Sin embargo, alcanzar esa meta supondría duplicar la tasa de electrificación de la economía, estancada en el 23%.
El 70% de toda la producción de energía procede de las renovables y la nuclear, según datos de la Comisión Europea. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario apunta a que la electrificación se ha estancado por una combinación de falta de integración de la infraestructura necesaria en ciudades y edificios, la falta de adopción de las últimas tecnologías por parte de la industria y, sobre todo, la brecha de precios que reduce los incentivos.
La Comisión Europea destaca que la electricidad en el continente es, de media, entre 2 y 2,5 veces más cara que el gas, lo que desincentiva su uso tanto por parte de las familias como de las grandes empresas.
Reforma fiscal
Bruselas señala directamente a la fiscalidad como una de las causas fundamentales de esta brecha y una de las más sencillas de revertir, por lo que reclama a los Estados miembros que garanticen por ley que los impuestos especiales sobre la electricidad no serán más altos que los del gas.
En España, aunque el tipo estándar del IVA para ambos es del 21% en situaciones de normalidad, la energía eléctrica suma además el Impuesto Especial sobre la Electricidad (del 5,1%) y el Impuesto sobre la Producción, mientras que el gas carece de estos gravámenes extra.
"La mayoría de los Estados miembros gravan más la electricidad que el gas, en algunos países es un 4 % más. Hemos propuesto cambiarlo, veremos qué apoyo tiene entre los Estados miembros, pero obviamente espero tener un amplio apoyo para hacerlo", aseguró en una rueda de prensa el comisario de Energía, Dan Jorgensen.
La Comisión Europea no tiene competencias sobre la fiscalidad de los países, aunque considera que los cambios sobre el gas son un pilar indispensable de su estrategia para la electrificación. El Ejecutivo comunitario no aspira a una rebaja de la factura, pero sí a que la brecha respecto a otras fuentes de energía no supere el nivel de las 2,5 veces en el que se sitúa ahora pese a la intención de disparar el consumo.
Esta normativa, focalizada en conseguir unas "facturas eléctricas para el futuro", también propone modificaciones para peajes o cargos de red, que representan un cuarto del coste. Así se incentivará tanto a los productores como a los consumidores a ajustarse a las necesidades del sistema y a impulsar el uso de contadores inteligentes.
Bruselas propone acelerar la sustitución de calderas por bombas de calor, tanto en el caso de la industria como en los edificios familiares. Esto "podría reducir la factura de calefacción en la UE entre un 20% y un 60%". Para conseguirlo, sería necesario instalar 4 millones de bombas de calor al año, frente a las 2,4 millones de 2025
"Desde la reducción de los precios de la electricidad hasta la adaptación de nuestro mercado de carbono, se trata también de un plan de inversión y de independencia", asegura Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
La revolución de la electrificaciónBruselas abre ocho expedientes a España por no transponer la legislación europeaLa UE anuncia la alianza para integrar la industria de Defensa de Ucrania Comentar ÚLTIMA HORA-
16:22
Asha Sharma, la recién llegada a los mandos de Xbox
-
16:08
Los empresarios y el Consell reclaman la doble vía electrificada para el tramo ferroviario Teruel-Sagunto
-
15:42
La IA no está destruyendo los empleos de nivel inicial. Los está cambiando
-
15:32
Darren Woods, el CEO más poderoso de las petroleras
-
15:31
Europa quiere forzar a duplicar el uso de energía eléctrica: fija un objetivo del 46% para 2040