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Darren Woods, el CEO más poderoso de las petroleras

Darren Woods, el CEO más poderoso de las petroleras
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ElCEO de Exxon ha logrado disparar los resultados de la compañía y situarla como el líder del sector en Occidente gracias a su visión a largo plazo y su resistencia a las presiones ambientales y sociales. Leer
Financial TimesDarren Woods, el CEO más poderoso de las petroleras
  • JAMIE SMYTH / KENZA BRYAN
Actualizado 17 JUL. 2026 - 15:39Darren Woods, presidente y CEO de Exxon Mobil, en una rueda de prensa en Houston, Texas, EEUU.Aaron M. SprecherEXPANSION

ElCEO de Exxon ha logrado disparar los resultados de la compañía y situarla como el líder del sector en Occidente gracias a su visión a largo plazo y su resistencia a las presiones ambientales y sociales.

Los altos directivos de ExxonMobil estaban de celebración cuando concluyeron la reunión anual de la compañía en mayo. Acababan de obtener una victoria decisiva sobre los accionistas disidentes que se oponían a la propuesta de trasladar el domicilio legal de Nueva Jersey a Texas, un cambio que, según advertían los críticos, diluiría los derechos de los accionistas y sentaba un precedente para otras corporaciones del país.

Darren Woods, presidente y CEO de la petrolera no estatal más grande del mundo, dijo a los accionistas que la producción de petróleo y gas del grupo estaba en su nivel más alto en 40 años y que el futuro sería "el más brillante en la historia de la compañía".

"Nadie ha construido el tipo de empresa que tenemos", dijo el ejecutivo, de 61 años, durante una reunión virtual en la que respondió a un puñado de las 250 preguntas hechas por los accionistas.

Cinco años antes, un pequeño hedge fund, Engine No. 1, que poseía sólo el 0,02% de las acciones de la empresa, destituyó a tres consejeros de Exxon en una batalla por sus débiles políticas climáticas y su pobre desempeño financiero. Este movimiento se produjo tras un colapso del precio de las acciones durante la pandemia, cuando la demanda de petróleo se desplomó. Por un breve momento, Chevron, la segunda compañía petrolera más grande de EEUU, superó a su rival en términos de capitalización.

Poco después, Exxon fue expulsada del Dow Jones Industrial Average, el prestigioso índice de las 30 mayores empresas estadounidenses que cotizan en bolsa, un golpe simbólico para una empresa que tiene sus raíces en la fundación de Standard Oil por el magnate John D. Rockefeller.

Estrategia acertada

Muchos cuestionaron si Woods, que fue nombrado CEO en 2017 y siguió una estrategia de crecimiento centrada en extraer más petróleo, podía sobrevivir mientras los inversores recompensaban la transición energética.

Pero Woods, un ingeniero eléctrico de Kansas y veterano de 34 años en Exxon, no vaciló. Mientras que los rivales europeos BP y Shell invirtieron miles de millones en energía eólica y solar, Exxon y sus socios destinaron 60.000 millones de dólares a desarrollar uno de los descubrimientos de petróleo más grandes del mundo en Guyana.

En 2022, Exxon compró una participación en el proyecto de gas natural licuado más grande del mundo en Catar. Un año después adquirió Pioneer Natural Resources por 60.000 millones de dólares, lo que convirtió a Exxon en el mayor productor y arrendatario de la Cuenca Pérmica, el yacimiento petrolífero más prolífico de EEUU.

Sus apuestas han dado buenos resultados, en parte debido a que las políticas nacionales y globales se han inclinado a su favor. En 2022, la invasión rusa de Ucrania hizo que los precios del crudo se dispararan a 139 dólares por barril, y desde entonces se han mantenido elevados. En 2025, Trump regresó a la presidencia, revocando normas ambientales y cancelando permisos para energía verde.

En los últimos cinco años, las acciones de Exxon han subido un 115%, más que cualquier otra gran petrolera de EEUU oEuropa. El grupo posee las mayores reservas de petróleo y gas entre las grandes petroleras occidentales que cotizan en Bolsa y ahora se encuentra entre los líderes de la industria en retorno sobre el capital.

"Woods ha hecho un trabajo tremendo. Estableció una estrategia y la mantuvo, a diferencia de algunos de sus rivales", opina Jason Gabelman, analista de TD Cowen, un banco de inversión. "Invirtió mucho cuando los precios del petróleo estaban bajos en activos de petróleo y gas de la más alta calidad que ganan dinero durante los ciclos bajos. Pero también se centró en mejorar los márgenes de beneficio y reducir los costes simplificando el negocio".

Influencia política

Desde que accedió a las demandas de cambios en el consejo por parte de Engine No. 1, Woods se ha reagrupado y ha utilizado su poderoso papel para influir en la política y la regulación climática, así como para golpear a los grupos de inversores ecologistas.

Los inversores esperan que Exxon mantenga su rendimiento incluso si el panorama político cambia y pese a que su principal rival, Chevron, vuelve a ganar terreno.

Los cinco primeros cinco años fueron difíciles para Woods como CEO de Exxon tras sustituir a Rex Tillerson, que se jubiló en 2017 y se convirtió en secretario de Estado en la primera administración de Donald Trump.

La compañía no alcanzó sus objetivos de producción, registró su peor pérdida financiera histórica y se vio presionada por los inversores, en parte por las malas decisiones de Tillerson, incluida la costosa adquisición de la productora de gas de esquisto XTO Energy por 41.000 millones de dólares en 2010.

Woods comenzó a modernizar la cultura corporativa de la compañía y a recortar gastos. En 2023, la compañía trasladó su sede de Irving (Texas) a un suburbio de Houston, lo que supuso la eliminación del lujoso complejo de oficinas que aislaba a los altos ejecutivos del personal.

Woods ha recortado 13.000 puestos de trabajo en una década para simplificar la estructura, consolidar oficinas e introducir nuevas tecnologías. En enero, Exxon informó de un ahorro de costes estructurales de 15.100 millones de dólares desde 2019, más que todas las petroleras internacionales juntas.

Brian Kersmanc, gestor de cartera de GQG Partners y que posee 6,3 millones de acciones de Exxon, afirma que una de las grandes fortalezas de Woods es su capacidad para resistir las presiones de los movimientos ambientales y sociales para "adoptar una perspectiva a largo plazo".

La cultura corporativa

Algunos exempleados de Exxon cuestionan si Woods ha hecho lo suficiente para abordar una cultura corporativa centrada en la competencia feroz, una estructura interna jerárquica y un secretismo excesivo.

Varios exempleados declararon a Financial Times que el sistema de clasificación basado en la evolución de la compañía es preocupante, ya que compara a los trabajadores entre sí y crea una cultura basada en el miedo a expresar sus opiniones y cuestionar decisiones. Según este sistema, los empleados clasificados en el nivel de menor desempeño deben participar en planes de mejora bajo amenaza de despido. Exxon rechaza las críticas al sistema y afirma que impulsa el "sólido desempeño" que sustenta sus resultados.

La postura inflexible de Exxon sobre la producción de petróleo y gas sigue convirtiéndola en blanco de las críticas de los grupos ecologistas, que tildan a la compañía como uno de los mayores "villanos del clima" y a Woods como gran responsable.

Woods es más conciliador que sus predecesores, quienes se mostraron abiertamente escépticos ante los postulados científicos del clima. Ha declarado que cree que la actividad humana es una de las principales causas del cambio climático e instó a Trump a mantener a EEUU en el Acuerdo de París de 2015 para limitar el calentamiento global y preservar la influencia internacional del país.

Al mismo tiempo, ha aprovechado su cercanía a Trump para convertirse en un acérrimo opositor de la legislación climática, especialmente en Europa. El año pasado, instó a Washington a aprovechar las negociaciones comerciales con Bruselas para exigir cambios en la directiva de la UE en materia de sostenibilidad corporativa, una nueva normativa sobre clima y derechos humanos que, según Exxon, amenazaba a las empresas estadounidenses.

Tras meses de intensas presiones, las grandes petroleras y gasísticas consiguieron su objetivo: la norma se suavizó considerablemente.

Frente a los críticos

Exxon también ha atacado a sus críticos. En enero de 2024, la compañía demandó al inversor activista Arjuna Capital y al grupo inversor Follow This, con sede en Ámsterdam, para impedir que una resolución de reducción de emisiones se sometiese a votación en su junta. La empresa argumentó que estaba siendo bombardeada con resoluciones frívolas de accionistas que infringían la legislación de valores y que se vio obligada a recurrir a los tribunales para detenerlas.

Posteriormente, derrotó a la campaña de Calpers, el fondo de pensiones estadounidense, y el fondo soberano de Noruega para bloquear la reelección de algunos miembros del consejo en señal de protesta. Desde entonces, la compañía ha introducido dos reformas significativas que diluirán los derechos de los accionistas: un nuevo sistema de delegación de voto favorable a la dirección y el traslado de su domicilio social a Texas.

Ambas medidas obtuvieron la aprobación de los accionistas con facilidad, a pesar del enfrentamiento público con algunos inversores como el interventor de la ciudad de Nueva York, cuya oficina representa a los fondos de pensiones de la ciudad.

Expertos en gobernanza corporativa han advertido de que el nuevo mecanismo dificultará que a los activistas se les otorguen votos, mientras que Texas modificó recientemente su ley corporativa para dificultar la interposición de demandas y propuestas de accionistas y otorgar a los directivos más independencia.

Exxon ha declarado que las leyes y políticas públicas de Texas están más en consonancia con sus valores. La compañía niega que sus acciones diluyan los derechos de los accionistas, afirmando que no ha adoptado disposiciones que puedan tener ese efecto.

Los críticos afirman que Exxon lidera una campaña, facilitada por la Comisión del Mercado de Valores, para garantizar que "los accionistas comunes sean silenciados", que las juntas de accionistas sean "despolitizadas" y que el equipo gestor quede aislado de las críticas.

Según algunas fuentes, Woods planea ir más allá en la limitación de la transparencia en asuntos relacionados con el clima.

'Carbon Measures'

A finales del año pasado, llamó a los CEO de varias empresas cotizadas en Latinoamérica y Europa para presentarles una nueva iniciativa de lobby respaldada por Exxon llamada Carbon Measures, según fuentes cercanas.

De ser adoptado por los reguladores, el reglamento propuesto por el grupo eliminaría la obligación, en virtud de la legislación europea y californiana, de que las empresas de combustibles fósiles divulguen los niveles de gases de efecto invernadero procedentes de los barriles de petróleo que han vendido.

Bajo la dirección de Woods, Exxon ha luchado durante mucho tiempo contra la expectativa de que deba divulgar todas sus emisiones. Sigue siendo la única de las cinco grandes petroleras occidentales que nunca ha establecido un objetivo que tenga en cuenta las emisiones procedentes de la combustión, que, en su caso, son comparables a las de países como Canadá o Arabia Saudí.

Carbon Measures argumenta que las empresas deberían centrarse en publicar las emisiones de la producción. De esta forma, mientras que las emisiones del combustible utilizado para transportar un barril de petróleo de Exxon a una refinería estarían incluidas, por ejemplo, las emisiones mucho mayores de gases de efecto invernadero derivadas de la quema de los barriles de petróleo vendidos por Exxon quedarían fuera de los registros contables.

Los críticos afirman que esto eximiría a las compañías energéticas y a los bancos de la responsabilidad por su producción de combustibles fósiles o su inversión en ellos, transfiriendo esta responsabilidad al consumidor.

Carbon Measures afirma que Exxon no ejerce más influencia que otros fundadores en la asociación. Sin embargo, Pat McCarthy, entonces responsable de proyectos especiales de Exxon, ayudó a fundarla y fue jefe de personal interino y director sénior de comunicaciones.

Curtis Smith, portavoz de Exxon, describe al grupo de presión Carbon Measures como una "solución para un cambio real" que podría ayudar a "reducir las emisiones a gran escala".

El sólido desempeño de Exxon y sus recientes victorias sobre activistas y otros críticos han consolidado la posición de Woods como el CEO más poderoso de la industria petrolera.

Chevron recupera terreno

Sin embargo, los analistas advierten de que afronta importantes obstáculos en los próximos cinco años, antes de su retirada prevista para principios de la década de 2030, a los 65 años, la edad de jubilación obligatoria en el grupo.

Gabelman, de TD Cowen, señala que los márgenes de beneficio de Exxon en su proyecto en Guyana disminuirán el próximo año, según los términos de su acuerdo de reparto de la producción. Además, debe negociar inversiones en el país con Chevron, que obtuvo una participación del 30% en un enorme bloque marino en Guyana con la adquisición de Hess.

Exxon presentó una demanda de arbitraje contra Chevron por la compra, la cual perdió. Esta batalla, que se prolongó durante dos años, dañó la relación personal entre Woods y el CEO de Chevron, Mike Wirth.

Chevron también ha superado a Exxon en dos sectores de crecimiento: la perforación petrolera en Venezuela y el suministro de electricidad a centros de datos de IA.

Su acuerdo a 20 años con Microsoft para desarrollar una enorme central eléctrica en Texas es uno de los movimientos estratégicos más importantes de una gran petrolera en el sector de la generación de energía y posiciona a Chevron por delante de Exxon en la carrera por aprovechar el aumento de la demanda derivado de la IA.

Sin embargo, a pesar de los recientes éxitos de Chevron, Exxon sigue liderando el mercado, sobre todo en el negocio petrolero. Exxon posee casi el doble de reservas probadas que su competidor cotizado más cercano y Woods no da signos de permitir que sus rivales la alcancen.

La compañía también goza de una posición privilegiada como defensora global de la industria del petróleo y el gas en una era en la que Trump ha convertido la diplomacia de los combustibles fósiles en un pilar fundamental de la política estadounidense.

Incluso los activistas climáticos admiten que la defensa de Woods de una regulación más flexible es parte inherente de su trabajo al frente de una empresa con un enfoque histórico y exclusivo en la extracción de petróleo y gas.

"La supervivencia de Exxon es el cometido principal de su CEO", afirma Kert Davies, director de investigaciones del Centro para la Integridad Climática. "No importa quién sea".

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