Jueves, 12 de marzo de 2026 Jue 12/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Europa se fractura como víctima colateral de la guerra en Irán

Europa se fractura como víctima colateral de la guerra en Irán
Artículo Completo 1,131 palabras
Ningún defensor del orden y la legalidad internacional puede aplaudir las palabras de Ursula von del Leyen sobre la guerra en Irán. Leer
La aguja de marearEuropa se fractura como víctima colateral de la guerra en Irán
  • JAVIER AYUSO
12 MAR. 2026 - 02:16La presidenta de la CE, Ursula von del Leyen.EFE

Ningún defensor del orden y la legalidad internacional puede aplaudir las palabras de Ursula von del Leyen sobre la guerra en Irán.

La presidenta de la Comisión Europea cometió el pasado lunes un enorme error al apoyar sin matices la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel sobre el país de los ayatolás. No solo porque no entra entre sus competencias, sino porque supone enterrar el espíritu fundacional de la UE y todos los principios y valores que la han hecho grande durante décadas. Su intervención ha supuesto una fractura seria en una Europa ya de por sí debilitada por las locuras de Donald Trump.

"Europa ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y no volverá", dijo la política conservadora alemana. "Siempre defenderemos y sostendremos el sistema basado en reglas que ayudamos a construir con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única forma de defender nuestros intereses ni asumir que sus normas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos". Unas afirmaciones que causaron un enorme revuelo en las principales cancillerías europeas y que estuvieron a punto de provocar una moción de censura contra la presidenta.

La respuesta no se hizo esperar, el martes, por parte del presidente del Consejo Europeo, António Costa, responsable institucional de la política exterior comunitaria. "Los europeos debemos defender el orden internacional basado en normas", afirmó el líder portugués. Palabras que fueron refrendadas por otros políticos socialistas europeos, incluidos los españoles. Aunque Von der Leyen quiso matizar sus palabras, el daño ya estaba hecho. Son muchos meses de cesiones ante los ataques del presidente de Estados Unidos a un orden mundial que quiere sustituir por la ley del más fuerte.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca para su segundo mandato, sus actuaciones han supuesto un auténtico terremoto internacional que no han recibido la respuesta que se merecían por parte de las instituciones europeas. Al contrario, desde Bruselas y desde las principales capitales del Viejo Continente se ha intentado contemporizar, incluso hacer seguidismo respecto a las ilegalidades manifiestas del presidente de Estados Unidos.

Además de las agresiones arancelarias, declaradas ilegales por el Tribunal Supremo de su país, la UE ha mirado para otro lado ante el genocidio en Gaza, la incursión en Venezuela y el secuestro de su presidente y las amenazas de anexionarse Groenlandia o intervenir en Cuba. Todo ello ha llevado a que Trump se creciera y decidiera iniciar una guerra en Irán, sin consultar con sus socios ni pedir la aprobación del Congreso de Estados Unidos o las Naciones Unidas. No está claro si fue empujado por Benjamin Netanyahu o fue una decisión suya, pero hace doce días ordenó el bombardeo sistemático del país de los ayatolás, que ha provocado una guerra de difícil salida, que puede causar una nueva crisis económica mundial. Además, ya ha enfrentado a los líderes europeos entre sí, convirtiendo a la UE en víctima colateral del conflicto.

Ante la escalada bélica y la ley del más fuerte emprendida por Donald Trump, es imprescindible que la Unión Europea adopte una posición común y firme para preservar los valores de un club basado en el derecho internacional. De entre los líderes europeos, ha sido Pedro Sánchez el primero que ha levantado la voz contra la agresión de Estados Unidos e Israel contra la soberanía iraní. A él se han sumado posteriormente otros presidentes comunitarios, que han mostrado su oposición a colaborar con el aparato bélico norteamericano en Oriente Medio.

El "no a la guerra" del gobierno español puede merecer críticas por haberse decidido sin contar con el Parlamento (la política exterior es una cuestión de Estado y como tal debe debatirse en las Cortes) y, sobre todo, por la clara intencionalidad en política interna por parte de Sánchez. Pero es perfectamente legal y legítimo negar la utilización de las bases de Rota y Morón de la Frontera para el despliegue militar estadounidense. Habrá que ver, sin embargo, si algunas decisiones tomadas por el Ejecutivo no suponen una colaboración con las fuerzas norteamericanas en sus ataques a Irán.

De cualquier forma, sería deseable que en la próxima Cumbre Europea del jueves 19 se plantee una posición unitaria de la UE frente a esta guerra y respecto a la política de exterior y defensa de la Unión. Los Veintisiete no pueden seguir haciendo seguidismo a las agresiones de Trump al orden mundial y al derecho internacional, porque cuando se pacta con el lobo tan solo se consigue retrasar el próximo ataque a las ovejas.

Durante décadas, el Parlamento y la propia Comisión Europea han avanzado en sus políticas comunes gracias a la colaboración de las dos principales fuerzas políticas: socialistas y conservadores. Es la forma razonable para que la UE pueda afrontar los enormes retos económicos, políticos y defensa que tiene por delante. La peor forma para frenar el paulatino debilitamiento de la zona es romper ese consenso de los dos grupos mayoritarios. Pero la presión por el ascenso de la ultraderecha y por los avances de los nacionalismos en algunos estados, están poniendo en riesgo el consenso en las instituciones europeas.

Sería un error plantear el debate del día 19 en clave interna de cada país. Y peor todavía provocar que la fractura que se está abriendo llegue a bloquear las políticas de la UE. En algún momento Bruselas deberá poner pie en pared ante la política exterior de Trump si quiere recuperar el poder perdido en el nuevo orden mundial dominado por dos bloques: Estados Unidos y China.

Un chiringuito para medir el 'hodio' de los demásVon der Leyen despierta a SánchezLos mercados, al vaivén de la guerra Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir