- Bruselas ofrece ventajas fiscales al pago con acciones en empresas innovadoras
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Europa es consciente de que acumula un gran retraso frente a las economías más avanzadas y para la captación de talento emprendedor. De ahí que la nueva estrategia diseñada por la Comisión Europea para impulsar la economía digital en el continente incluya ventajas fiscales al pago con acciones a los trabajadores de las empresas innovadoras creadas dentro del denominado régimen 28.
Esto es, el nuevo marco regulatorio comunitario único que permitirá la constitución de sociedades en un máximo de 48 horas y reducirá al mínimo los requisitos vigentes en los diferentes Estados miembro.
La Unión Europea busca con ello equipararse con las normativas que han facilitado por ejemplo el desarrollo de polos de innovación en el ámbito digital como Silicon Valley en California.
Precisamente, entre las compañías instaladas o surgidas alrededor de este hub es una práctica común para captar o retener talento, sobre todo durante las fases de desarrollo de las nuevas iniciativas empresariales, incluir como parte de la retribución a los profesionales más demandados la entrega de títulos de la propia compañía.
La propuesta de Bruselas pasa por dejarlos exentos de tributación hasta el momento de su venta, lo que la haría mucho más atractiva tanto para las empresas como para los potenciales receptores de las acciones.
En la actualidad, en nuestro país esta clase de pagos por parte de las start up está exenta de tributación por los primeros 12.000 euros cumpliendo una serie de condicionantes -permanencia mínima del trabajador en la empresa, carácter general y no reservadas para directivos, que la sociedad tenga menos de cinco años y no supere un determinado umbral de facturación, etcétera-.
Pero la Comisión Europea quiere simplificar todos esos requisitos y extender los incentivos fiscales a compañías que no sean emergentes, sino que hayan entrado ya en una fase de desarrollo, siempre que tenga un claro componente innovador en los bienes o servicios ofertados.
De esta forma, asimila su tratamiento tributario al de los dividendos en acciones que mantienen algunas compañías y que permiten a los beneficiarios retrasar el abono de los impuestos correspondientes.
Eso sí, el tipo fiscal a aplicar en el momento de la venta seguirá correspondiendo a cada uno de los Estados miembros, lo que podría generar una competencia a la baja entre los Veintisiete. Bruselas quiere hacer a la zona euro capaz de competir con las economías más dinámicas.
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