- IRATXE BERNAL
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La joint venture creada por ambas para la fabricación de reactores modulares ha encargado a la siderúrgica alavesa el diseño y desarrollo de parte del sistema de refrigeración de su primer equipo.
Dentro de cuatro años, en la central nuclear de Darlington, en Ontario, comenzará a trabajar el primer reactor SMR instalado fuera de China y Rusia. Ha sido bautizado como BWRX-300 y lo está fabricando GE Vernova Hitachi, que ha encargado uno de sus elementos críticos a Tubacex; la siderúrgica alavesa diseñará y desarrollará parte de su sistema de refrigeración.
Los SMR (siglas de Small Modular Reactor) son pequeños reactores que pueden tener hasta 300 megavatios de potencia, que es aproximadamente un tercio de la cantidad de energía eléctrica que puede generar cualquiera de sus hermanos mayores operativos hoy en España.
Sin embargo, compensan esta menor capacidad ofreciendo la posibilidad de ubicarlos en emplazamientos remotos o con conexión limitada a la red y, sobre todo, con un sistema de fabricación modular que permite una producción serializada. Son, por tanto, más baratos y se ensamblan por completo en la planta de su fabricante para después ser transportados a la central, donde pueden trabajar en solitario o unirse a tantos módulos como sea necesario, según la demanda. En el caso de la de Darlington, la previsión inicial de su propietaria, la empresa pública Ontario Power Generation, es contar con otros tres.
Otra de sus ventajas es que cuentan con sistemas pasivos de seguridad. Dicho de otro modo, están basados en leyes físicas como la gravedad, por lo que en caso de emergencia podrían activarse sin depender de bombas mecánicas o electricidad. Ni siquiera necesitarían ninguna intervención humana durante algunos días. Es precisamente aquí donde el BWRX-300 incorpora la tecnología de Tubacex; su filial italiana, IBF, forjará y mecanizará un conjunto de tubos de grandes dimensiones que se sumergirán en las piscinas que rodean el reactor y permitirán disipar su calor residual. Los tubos estarán fabricados en una aleación de alto níquel capaz de soportar condiciones extremas de radiación, temperatura, presión y corrosión.
Este proyecto supone un hito para la compañía, que está extendiendo su experiencia en el desarrollo de soluciones a medida basadas en la metalurgia avanzada desde el sector petrolífero a las cadenas de valor de la industria aeroespacial, de la automoción y nuclear. De hecho, espera que, ya sea con soluciones pensadas para reactores convencionales o para modulares, esta última genere unas ventas de 250 millones en los dos próximos años gracias a pedidos como este de GE Vernova Hitachi y a los acuerdos marco que ha firmado con Électricité de France (EDF) y Westinghouse Electric Company.
Con la francesa, que tiene previsto instalar seis reactores de gran potencia en el país vecino, ya colabora en la construcción de la que será la mayor central nuclear del Reino Unido (la de Hinkley Point, en Inglaterra), mientras la estadounidense tiene sendos proyectos en Polonia y Bulgaria en los que Tubacex espera participar.
Momento paradójico
El anuncio de este nuevo contrato se da en un momento paradójico para Tubacex. Pese a contar con una cartera de pedidos que asciende a los 1.202 millones de euros, está aplicando un ERTE por motivos organizativos y productivos (el parón de las inversiones de la industria petrolera por la guerra de Irán) que afecta al 18,5% de su plantilla global.
Concretamente, implica la reducción hasta en un 70% de la jornada laboral de 430 de los 600 trabajadores de las factorías de Llodio y Amurrio durante seis meses, hasta el 31 de diciembre. ELA y LAB, dos de los cuatro sindicatos con representación en el comité de empresa, han anunciado que llevarán la medida a los tribunales al considerar que la empresa no ha acreditado ni justificado suficientemente las causas alegadas para la aplicación de una medida que consideran "a todas luces desproporcionada en el tiempo y la afectación".
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