- ARTUR ZANÓN Londres
Un observatorio real se transformó en referencia global para la navegación y, hasta hace poco, la hora.
Hoy en día cualquier persona puede orientarse y estar geolocalizada perfectamente gracias a su telefóno móvil en casi cualquier sitio, siempre que haya cobertura. Pero ahora trasládese a una expedición naval de finales del siglo XVII, con las olas y el viento que podían mover un barco a su voluntad. Los marineros eran capaces de averiguar de una forma relativamente fácil su latitud gracias a la posición del Sol y de las estrellas. Otra cosa muy distinta era la longitud. Saber si la posición estaba más al este o el oeste era mucho más complicado, lo que hacía, a su vez, muy peligrosas algunas navegaciones en un contexto en el que las comunicaciones dentro de los imperios y el comercio dependía en buena medida de la vía marítima.
Con este problema de fondo, el rey Carlos II de Inglaterra impulsó el Real Observatorio de Greenwich, que fue fundado en 1675 con el fin de "encontrar la longitud de los sitios para perfeccionar la navegación y la astronomía", según la orden firmada por el monarca. Sin saberlo entonces, se puso la primera piedra que permitió décadas después la división imaginaria más conocida del mundo. Los mejores científicos del momento convencieron a Carlos II de que la fundación de ese observatorio era la manera de que su imperio pudiese tomar ventaja respecto de otros rivales.
Imagen de 1712 de la Sala de las Estrellas, cuando Greenwich. Una de las funciones del observatorio era "perfeccionar la astronomía".Josh AkinEXPANSIONFue Christopher Wren quien se encargó de la construcción del observatorio real, junto con su asistente, Robert Hooke. Wren era un profesor de Astronomía en Oxford que luego se ganó la fama... como arquitecto de la catedral de San Pablo de Londres. De él fue la idea de aprovechar un castillo en ruinas en una colina que reunía todas las características requeridas: ubicación en terrenos de la Corona, dentro de un parque real, y buena ubicación para la observación, pero suficientemente cerca de la ciudad y de la comunidad científica.
Vista del cielo
La Habitación Octogonal, como se llamó al primer edificio levantado, se diseñó para proporcionar a los científicos una vista ininterrumpida del cielo a la vez que se instalaron los relojes más adelantados del momento. Igual que las estrellas guiaban para conocer la latitud, en 1514 se comenzó a analizar la opción de que la Luna sirviese para medir la longitud en el mar. Dos siglos y medio después, el astrónomo real Nevil Maskelyne publicó el primer Almanaque Náutico, cuya virtud principal era la predicción de la posición de la Luna junto con una serie de explicaciones complejas gracias a las cuales se podía hallar la longitud. Este libro y la aparición del sextante fueron de gran ayuda.
Vista del Gran Telescopio Ecuatorial de 1905, cuando la luz nocturna todavía no había afectado a la calidad de las observaciones.EXPANSIONEl almanaque se convirtió en una referencia mundial y a finales del siglo XIX se cree que dos terceras partes de los barcos usaban gráficos basados en esa publicación de Greenwich. De este modo, en 1884, cuando se organizó la primera reunión para decidir el principal meridiano del planeta, el resultado fue el que cabría esperar, con el real observatorio de la capital británica como punto escogido para definir los cero grados de longitud.
Greenwich es, además, referencia del tiempo (al menos, en su origen y en Inglaterra). Desde principios del siglo XIX se convirtió en una referencia para los cronómetros de la Royal Navy. Pronto se diseño una Bola del Tiempo que permitía a los barcos, desde la distancia, ajustar el reloj; la bola se levantaba parcialmente a las 12.55, tres minutos después alcanzaba su cénit y a las 13.00 bajaba de nuevo.
Doce minutos de diferencia
Era una época en la que, en tierra, funcionaba la hora solar. Dicho de otro modo, en plena época de eclosión del ferrocarril, quien viajaba de Londres a Liverpool debía retrasar las manecillas de su reloj doce minutos para compensar el desplazamiento del este al oeste. Pronto las compañías ferroviarias pidieron solucionar esta circunstancia, fuente de confusión.
Así es que el Observatorio Real creó el Greenwich Mean Time (GMT) como tiempo estándar con independencia del tiempo local. Eso sucedió en 1840 y doce años más tarde se desarrolló la tecnología suficiente para enviar señales de tiempo a estaciones y edificios de todo el país por medio de cables de telégrafo. Greenwich, que se había convertido en el centro mundial de la navegación, también lo iba a ser del tiempo porque en la misma conferencia citada del año 1884 se decidió que el nuevo sistema de husos mundial estuviera basado en el GMT.
Imagen actual del observatorio, convertido hoy en un espacio de difusión científica.Tina WarnerEXPANSIONDurante el siglo XIX, el observatorio comenzó a registrar datos meteorológicos y las instalaciones fueron ganando tamaño y personal. Por ejemplo, se construyó la Casa Magnética con materiales para evitar cualquier interferencia en materiales magnéticos y eléctricos. Luego llegó la instalación del Gran Telescopio Ecuatorial y la carrera con otros países que habían construido telescopios mejores.
La decadencia de Greenwich como centro de observación llegó en el siglo XX. El humo y la luz de una ciudad que había crecido de forma imparable hacían inviable la actividad científica, por no hablar de las vibraciones y las interferencias que causaban los ferrocarriles. Se planeó entonces una mudanza, abortada por la explosión de la Segunda Guerra Mundial. Acabada la conflagración, las instalaciones se mudaron a cien kilómetros al sur de Londres, a Herstmonceux. La hora, que durante varias décadas guió las señales horarias de la BBC, también dejó de tener a Greenwich como referencia, pero el barrio londinense hoy sigue marcando oriente y occidente.
Además, las instalaciones acogen un museo y es un punto de atracción científica donde comprender el pasado, el presente y el futuro de la astronomía, con la línea imaginaria convertida en real, la del meridiano 0, como lo más fotografiado por los visitantes.
LOS DATOS
A la derecha, el hemisferio este. Al fondo, El O2 Arena y Canary Wharf.David WestwoodEXPANSION- 20.000 kilómetros es la distancia que el principal meridiano entre los polos.
- El meridiano de Greenwich atraviesa siete países: Reino Unido, Francia y España (pasa por Castellón de la Plana) en Europa, y Argelia, Mali, Burkina Faso y Gana en África.
- Dos tercios del meridano 0 pasan por encima del mar. Greenwich marcó la hora oficial mundial (GMT) entre 1884 y 1972.