José M. de Areilza
Cátedra Jean-Monnet-Esade
Sábado, 10 de enero 2026, 17:02
... advertía William Shakespeare cuando ponía en boca del rey Enrique V la frase «nosotros somos la fuente de los modales». Donald Trump ha empezado 2026 con nuevas aventuras imperialistas, en las que se siente cada vez más cómodo. Después de haber solo decapitado al régimen bolivariano de Venezuela, parece que se dispone a sumar la isla de Groenlandia al territorio de su país, si es necesario a través del uso de la fuerza. Estas iniciativas conducen a un mundo mucho peor, sin reglas claras y con más incertidumbre, tensiones y guerras. Pero a todas luces el presidente de Estados Unidos está disfrutando con su improvisado despliegue internacional de poder y la previsión es que multiplique los gestos de unilateralismo agresivo.A cambio, la frágil situación de alto el fuego en Gaza y la guerra en Ucrania no son nada fáciles de gestionar y Trump podría abandonar a su suerte estos conflictos. Tampoco está muy interesado en Irán, a punto de cambiar su régimen político. Mientras tanto, China y Rusia se ven favorecidas por la diplomacia de cañoneras estadounidense. Se sienten más legitimadas que nunca para reclamar nuevos territorios –Taiwan, Ucrania– y olvidarse de conceptos como la seguridad colectiva o el respeto a los derechos humanos. Los europeos vuelven a constatar su impotencia geopolítica y se preguntan cómo seguir siendo los mejores aliados de una superpotencia que a veces los ningunea y otras los ataca.
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