«El llamado poder de los grandes hombres no es más que la etiqueta que damos a los acontecimientos». Eso dice León Tolstói en 'Guerra y paz', en referencia al choque de Napoleón con la cruda realidad, tras su intento desaforado de invadir Rusia ... para coronarse como emperador del mundo.
Una lectura clásica que cobra hoy plena actualidad, en la necesidad de reflexionar sobre el horror y, sobre todo, la inutilidad de las guerras. Publicada por entregas entre 1856 y 1869 en la revista 'El Mensajero Ruso', la versión completa de la novela no apareció hasta 1869.
La turbulenta historia de un hotel que amaron aristócratas y bolcheviques
Si bien algunos críticos censuraron sus largas digresiones teóricas, lo cierto es que 'Guerra y paz' fue, desde el primer momento, una novela querida, leída y admirada por los rusos, que a finales del siglo XIX llegó a los lectores europeos, causando la admiración de Virginia Woolf o Thomas Mann, y que definitivamente se consagró como una lectura indispensable de la literatura universal en el siglo XX, tras las dos guerras mundiales.
Tolstói tenía 37 años cuando comenzó a escribirla, y 41 cuando se publicó por primera vez, si bien después sufrió numerosas correcciones, lo que ha llevado a pensar en diferentes versiones de la novela. Vivía entonces en su finca familiar de Yásnaya Poliana, cerca de Tula, en pleno entorno rural y lejos de la vida social e intelectual de Moscú o San Petersburgo. Se había casado en 1862 con Sofía Andréyevna, que jugó un papel clave en la construcción de la novela, copiando a mano y clasificando los borradores y contribuyendo a la organización del manuscrito.
Y en aquel momento ya era un escritor reconocido, que había publicado su trilogía 'Infancia, Adolescencia y Juventud', sus 'Relatos de Sebastopol' o su novela 'Los cosacos'. Su experiencia directa en la guerra de Crimea, como oficial del ejército ruso, había resultado decisiva para forjar en él una visión bastante poco idealizada del combate. Aún no había cuajado del todo el pensamiento moral y religioso que caracterizaría su obra posterior, pero ya se estaban forjando las ideas claves de su pensamiento literario.
En la novela, que sigue la vida de varias familias aristocráticas rusas —los Bolkonski, los Rostov, los Bezújov— durante las guerras napoleónicas, Tolstói engarza los sucesos históricos reales con los relatos existenciales de los protagonistas, además de con sus propias consideraciones filosóficas sobre el poder y la guerra, planteándose en definitiva la dialéctica entre las acciones individuales de las personas y el (presunto) control de la historia por parte de los grandes nombres, como el de Napoleón Bonaparte. Nombres que hoy nuestra incontrolable tendencia al presentismo tiende a identificar con otros como los de Vladimir Putin o Donald Trump.
Nos alienta a desconfiar de los líderes que, sobre el tablero, parecen dirigir nuestro destino de manera personal y arbitraria
Lejos de cualquier visión gloriosa o incluso estratégica de la guerra, León Tolstói se afana en mostrar su esencia caótica, absurda e indudablemente inhumana. En 'Guerra y paz' nos alienta a desconfiar de los líderes que, sobre el tablero, parecen dirigir nuestro destino de manera personal y arbitraria, mostrando en cambio el proceso, mucho más impredecible y colectivo, del propio acceso al poder de estos grandes nombres, y de su intervención en la historia. Así, el Bonaparte de 'Guerra y paz' se nos muestra como alguien que 'cree' dirigir el curso de los acontecimientos, pero que en realidad es el producto de los intereses, los fracasos o las ambiciones de terceros.
Frente al discurso de cualquier país, que tiende a simplificar la esencia de un conflicto entre la necesidad económica y la defensa militar, apelando al orgullo o al miedo, Tolstói nos obliga a descender, en su relato, a la única verdad del conflicto: la destrucción. Los soldados muertos, los civiles asesinados y las vidas de millones de personas descompuestas. El cambio de escala de la geopolítica al individuo. «La guerra —dice— no es una partida de ajedrez entre líderes, sino un fenómeno caótico donde quienes menos deciden son quienes más sufren». ¿A qué nos suena?
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'Guerra y paz': La lección de Tolstói sobre la destrucción humana
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