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«Habría que prohibir la homeopatía»

«Habría que prohibir la homeopatía»
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Tiene una propuesta revolucionaria: que las recetas para un enfermo las haga un farmacéutico a partir de las indicaciones del médico

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Antonio Luis Doadrio, en la sede del Instituto de España, durante la entrevista. José Ramón Ladra

Antonio Luis Doadrio | Presidente del Instituto de España y la Real Academia de Farmacia

«Habría que prohibir la homeopatía»

La entrevista ·

Tiene una propuesta revolucionaria: que las recetas para un enfermo las haga un farmacéutico a partir de las indicaciones del médico

César Coca

Sábado, 10 de enero 2026, 13:08

... de Ciencias de la Salud, es miembro de numerosas sociedades científicas internacionales, ha ganado un puñado de premios y ha sido distinguido de manera muy especial por centros universitarios y academias. En esta entrevista, donde aborda su doble faceta presidencial, habla del papel de las academias y apunta una propuesta que suena revolucionaria: que los farmacéuticos sean quienes hagan las recetas para los enfermos a partir de las indicaciones del médico, lo que daría un papel mucho mayor a esos profesionales en cuestiones de salud. Y lanza también una advertencia: la homeopatía no tiene absolutamente nada de ciencia y puede terminar siendo muy perjudicial para quienes acuden a ella. Tanto que su postura es tajante: debería prohibirse.

- ¿Cuáles?

- El Gobierno de la República se preocupó algo por las academias, luego les quitó lo de 'real' y más tarde, en la guerra, se cerraron todas. Luego con Franco volvieron a abrirse pero el Instituto de España las controlaba. Ya en la Transición, ha habido gobiernos que nos han hecho aportaciones relevantes y otros que nos aplicaron recortes drásticos. Ahora tenemos controles económicos muy estrictos, con una auditoría propia y otra oficial. Y desde el punto de vista de la búsqueda de trascendencia social, tenemos unas webs muy potentes y con muchas visitas, hacemos retransmisiones de los plenos y cursos en los que puede participar todo el mundo. Nos queda pendiente digitalizar la biblioteca del propio Instituto.

- Hay un tópico que circula al menos entre la gente más joven y es que las academias representan el conservadurismo, no solo político, también artístico, intelectual, investigador, y el avance más rompedor está fuera. ¿Qué opina?

- Pues le diré que hay una Academia Joven de España, con miembros menores de 40 años. No tiene título 'real' ni lo quiere. Y está formada por gente muy joven, como le decía, formada en el extranjero, rompedora… No solo eso. En las academias, en general, hemos procurado que haya jóvenes.

- ¿Les piden informes en instancias oficiales?

- Hemos hecho informes para diversas instancias. Y el Gobierno nos los pide sobre asuntos del estilo de cómo algunos edificios históricos están afectados por la Ley de Memoria Histórica, por ejemplo. Son informes que van al Ministerio correspondiente y allí les dan el uso que creen conveniente.

- El hecho de que las academias se centren en asuntos en algunos casos muy alejados unas de otras, ¿facilita los acuerdos? ¿O también aquí funcionan los bloques?

- Aquí no hay bloque conservador y bloque progresista. Todos los directores de reales academias hemos sido elegidos por nuestros iguales. Los debates entre nosotros son para ponernos de acuerdo sobre los planes de actividades que vamos a programar, por ejemplo. De todos modos, en las reuniones del Instituto de España no se puede hablar de política.

- Pero el Gobierno ha tenido sus rifirrafes con algunas academias.

- Sí, pero con ellas, no con el Instituto. Este organismo ni siquiera publica libros que se puedan entender como políticos. Casi todas las publicaciones son sobre temas técnico-científicos.

Epidemias

«La industria farmacéutica no crea una enfermedad. Tienen controles muy rigurosos para evitar que allí salga algo dañino»

- El presidente del Instituto de España es la sexta autoridad del Estado y tiene trato de Excelentísimo. ¿Más allá de lo simbólico, tiene algún valor?

- Sí. Abre puertas en la Administración del Estado y en la Comunidad de Madrid, por estar aquí la sede. Te conocen y eso te permite hablar con ministros, secretarios, subsecretarios… Les manifiestas tus inquietudes y eso siempre ayuda.

El papel de los farmacéuticos

- Usted preside la Real Academia de Farmacia. En alguna intervención pública ha hablado de cosas que llaman la atención: por ejemplo, que los países ricos deberían subvencionar a las grandes farmacéuticas en la investigación de fármacos contra las enfermedades raras porque estas además son más frecuentes en países pobres.

- Las industrias farmacéuticas explican que han retirado algunos medicamentos porque no soportan el coste. Le pondré un ejemplo: piense en un medicamento que en el conjunto del tratamiento cueste 20 millones y que vaya a administrarse a una única persona. El Estado podría y debería pagarlo de la misma forma que gasta en otras partidas, a veces mucho más cuantiosas, que son menos relevantes que salvar una vida. La industria farmacéutica no está para perder dinero y piense que en España los precios están controlados. El Estado tiene que reconocer el esfuerzo que esas empresas hacen en investigación. Es cierto que en las Universidades también se investiga, pero es investigación básica, y eso debe llegar luego a la industria. Creo que debería haber convenios con el sector para financiar la investigación de algunos medicamentos.

- Las grandes farmacéuticas tienden a ser las malas de la película. Se las acusa de centrarse en medicamentos de amplio uso para rentabilizar sus inversiones, de no ceder las patentes, de esquilmar bosques para poder hacer sus productos. Incluso en algunos casos de haber creado enfermedades para luego poder producir los fármacos con las que curarlas.

- Podemos hablar de esquilmar en otros ámbitos. ¿Por qué no nos detenemos en todos los materiales que se usan para la informática o los móviles? No es cierto. Las industrias del sector cogen algas o árboles, ven su composición, estudian lo que les sirve y a partir de ahí hacen un producto sintético. Y una industria farmacéutica por supuesto no crea una enfermedad. Hoy se puede saber el origen de casi todo. Con frecuencia esas enfermedades salen de laboratorios oficiales, incluso de los ejércitos. La industria farmacéutica no hace nada de eso y tiene controles muy rigurosos para evitar que de allí salga nada dañino. Eso sí, tienen que ganar dinero porque deben remunerar a sus accionistas. Y si se les piden tantas cosas que no pueden ganarlo, deberían estar financiadas por los estados.

- Una petición que usted ha formulado alguna vez es que los farmacéuticos tengan un papel mucho mayor en la salud de los ciudadanos, formando una unidad con médicos y enfermeros. Pero médico y enfermero nos vienen asignados, porque es un sistema público. ¿Cómo se haría con los farmacéuticos?

- En países del norte de Europa ya se hace. En las farmacias tienen unas salas para atender y los farmacéuticos asesoran, y cobran por ello. En España no haría falta cobrar.

- ¿Cómo sería la mecánica de trabajo?

- A partir del diagnóstico del médico, la receta la haría el farmacéutico. El médico daría directrices: debería tomar algo de esto. A partir de ahí, el farmacéutico conoce mejor la evolución de ese enfermo, sus alergias o intolerancias. Piense que si un enfermo ha ido a Urgencias allí puede haber sido atendido por un médico residente que no sabe las interacciones medicamentosas.

- ¿Estarían preparadas las farmacias para eso?

- La mayoría, sí. Mientras una farmacia está abierta debe haber un farmacéutico titulado en el establecimiento, así que sería posible. Quizá en farmacias muy pequeñas, en pueblos, podría haber dificultades.

Productos poco claros

- Esa propuesta de vincular farmacias a centros de salud se antoja complicada y quizá suscitara recelos. Antes algunos médicos, sobre todo en consultas privadas, ya dirigían a los pacientes hacia una ortopedia o una óptica con la que tenían un acuerdo.

- Podrían darse casos de clientelismo, como siempre los ha habido. Pero no creo que fuera generalizado. Y estamos hablando de un sector en el que la mayoría de los farmacéuticos jóvenes abren sus establecimientos en barrios nuevos porque es muy extraño que se dé la compra de uno, por el tiempo que debería pasar para rentabilizar la inversión. Y una farmacia te tiene que gustar: son quince días de vacaciones al año, hay que atenderla 10 o 12 horas cada día y seguir pendiente el resto del tiempo porque eres responsable ante la ley si te confundes.

Esquilmar la naturaleza

«¿Arrasar con los recursos? ¿Por qué no nos fijamos en los materiales que usan en informática o para los móviles?»

- ¿Cómo es la relación con las parafarmacias? Compiten seguramente en los productos más rentables.

- Ese es un sector que las farmacias cada vez trabajan menos porque al final la mayor parte de las compras se hace en los centros comerciales. En las farmacias solo vendemos productos con registro de la Agencia Española del Medicamento. Y los inspectores vigilan eso.

- ¿Y la homeopatía? ¿Deberían los farmacéuticos advertir de que carece de toda eficacia?

- La homeopatía no tiene ciencia, para nada. Y esos productos son un problema grave. Te fías de ellos y puede suceder que cuando llegues al médico sea tarde. Se lo explico con un ejemplo: a un ciudadano le duele el estómago. Va a un establecimiento de homeopatía y le dan unas pastillas. Pasan unas semanas y vuelve porque no le están haciendo nada. Pues tome esto otro, a ver. Tres o cuatro semanas después, no nota ningún efecto. Así que en el local de homeopatía le dicen que igual lo mejor es que vaya al médico. Y cuando por fin este puede hacer un diagnóstico lo mismo tiene que decirle que lo suyo es un cáncer de estómago y que las posibilidades de curarlo son ahora menores que dos meses atrás. La homeopatía no debería existir.

- Pues hay farmacias en las que venden esos artículos.

- Los tienen porque es una manera de subsistir pero los farmacéuticos deben explicar lo que están vendiendo.

- ¿Debería prohibirse su comercialización?

- Habría que prohibir la homeopatía, sí. En la Real Academia de Farmacia ya hicimos un informe sobre el asunto y no nos hicieron ni caso. Hemos creado la Mesa de Información Farmacéutica, donde están presentes todos los sectores, y hacemos numerosos informes, y lo hemos dicho varias veces.

- La sospecha puede ser que hay intereses económicos detrás de todo ello.

- Muchos. Y esos productos no los crea la industria farmacéutica. Por cierto, no hay que confundir la homeopatía con las plantas medicinales, que esas sí que están estudiadas científicamente y se sabe a la perfección cuáles son sus alcaloides.

- ¿Qué o quién impide prohibirla?

- La desgana. Los políticos están con otras cosas que les preocupan más o que tienen más proyección en los medios. Y es cierto que la homeopatía tiene dosis tan bajas de todo que prácticamente no tiene efectos tóxicos ni aunque tomes una dosis muy grande, pero no te cura.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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