Ponte en situación. Es un día cualquiera de un mes cualquiera y tú estás en tu casa haciendo cualquier cosa cuando de repente escuchas gritos en la calle. Te asomas por la ventana y observas gente huyendo despavorida. No solo eso. A lo lejos ves cómo se eleva la ceniza y roca ardiente de un volcán que tanto tú como el resto de tus vecinos dabais por sumido en un letargo inalterable. ¿Qué harías ante semejante panorama? Algo parecido vivieron hace 1947 años los pompeyanos.
Ahora al fin sabemos qué hizo uno de los desdichados que no consiguió salvarse: aferrarse a su maletín de médico.
Cuando el Vesubio despertó. Las ruinas de Pompeya se descubrieron hace ya varios siglos y los arqueólogos llevan décadas desentrañando sus misterios, intentando conocer sobre todo qué ocurría aquel aciago 24 de agosto del 79 d.C. (algunas versiones hablan de octubre) en el que el Vesubio entró en erupción y condenó a la ciudad de la Campania, junto a otras localidades como Herculano, Estabia y Oplontis, asfixiadas bajo una capa de ceniza. Sin embargo, a pesar de todas las investigaciones y los ríos de tinta que han corrido sobre el tema en los últimos años, las ruinas de Pompeyo siguen conservando su capacidad para sorprendernos.
Una figura en Orto dei Fuggiaschi. Uno de los rincones que más fascinación ha despertado es el Orto dei Fuggiaschi, el 'Jardín de los Fugitivos', donde hemos encontrado los restos de unas 13 víctimas del Vesubio. El motivo es muy sencillo: gracias al método de moldeado del arqueólogo Giuseppe Fiorelli, 20 siglos después sus cadáveres siguen reflejando con toda crudeza la desesperación de aquellos hombres, mujeres y niños que intentaban salvarse mientras su ciudad se veía eclipsada por una densa lluvia de ceniza y lapilli, los muros se derrumbaban y el Vesubio escupía piroclastos.
Sabíamos que las víctimas que acabaron pereciendo en el Orto dei Fuggiaschi buscaban probablemente refugio, también tenemos una idea bastante precisa de cómo fueron sus últimos instantes antes de morir. Gracias al método con moldes de yeso de Fiorelli incluso podemos visualizar la escena.
La gran pregunta es… ¿Podemos ir más allá? ¿Quiénes eran esas personas? ¿A qué se dedicaban? ¿Qué hicieron antes de abandonar sus hogares a la carrera? Son preguntas fascinantes. Sobre todo porque, antes de perecer, algunas víctimas del Vesubio nos dejaron pistas sobre su rutina. Hay casos por ejemplo en los que la escena sugiere que las víctimas cargaban joyas y monedas, lo que nos lleva a pensar que intentaban poner a salvo sus posesiones más valiosas, Quizás para no perderlas. Quizás para iniciar una nueva vida en un impulso no tan distinto al que tendríamos hoy.
En Xataka
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Aferrado al botiquín. Ahora los investigadores han descubierto otra historia en el Orto dei Fuggiaschil. Más de 70 años después de las primeras excavaciones y gracias al uso de rayos X y tomografías computarizadas los arqueólogos han podido hacer algo sorprendente: analizar en profundidad un objeto que quedó oculto en el yeso de uno de los moldes humanos hallados durante los estudios de Amedeo Maiuri de 1961. El artilugio en cuestión es un pequeño estuche que ha resultado ser algo parecido a un maletín médico romano.
Para ser más precisos los científicos han identificado una pequeña caja de material orgánico con piezas metálicas y una serie de instrumentos "compatibles con un botiquín médico". Por ejemplo, una losa de pizarra que pudo utilizarse para elaborar sustancias médicas o cosméticas e instrumental quirúrgico. El examen con rayos y tomografías ha mostrado también una bolsa de tela con monedas de bronce y plata y un mecanismo con una rueda dentada que permitía cerrar la caja. Los responsables del yacimiento destacan además que el estudio se desarrolló sin poner en riesgo los moldes.
¿El ocaso de un médico? Esa es la hipótesis con la que trabajan los investigadores, quienes creen que el maletín nos da una pista sobre quién era la persona que falleció a su lado. "Probablemente era un médico, víctima de la tragedia mientras intentaba escapar, llevándose consigo algunas de las herramientas de su oficio", explica en un comunicado el Parque Arqueológico de Pompeya, que insiste en que el instrumental localizado dentro del estuche nos proporciona "una pista valiosa y poco frecuente sobre su profesión".
"Hace ya 2.000 años existían personas que no se limitaban a ejercer la medicina durante el horario de consulta, sino que eran médicos en todo momento, incluso cuando huían de la erupción, que fue frustrada por la nube piroclástica que alcanzó al grupo de fugitivos que intentaban abandonar la ciudad por Porta Nocera", reflexiona Gabriel Zuchtriegel. "Este hombre se llevó consigo sus instrumentos para estar preparado para reconstruir su vida en otro lugar gracias a su profesión, pero quizás también para ayudar a otros".
Imágenes | Parque Arqueológico de Pompeya
En Xataka | 2.000 años después, Pompeya sigue desvelando cosas fascinantes: la última es una habitación azul para usos desconocidos
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La noticia
Hace casi 2.000 años un hombre murió con un misterioso estuche mientras huía de Pompeya. Al fin conocemos su secreto
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Hace casi 2.000 años un hombre murió con un misterioso estuche mientras huía de Pompeya. Al fin conocemos su secreto
Al fin sabemos (o tenemos al menos una teoría) quién era una de las víctimas del 'Jardín de los Fugitivos'
Ponte en situación. Es un día cualquiera de un mes cualquiera y tú estás en tu casa haciendo cualquier cosa cuando de repente escuchas gritos en la calle. Te asomas por la ventana y observas gente huyendo despavorida. No solo eso. A lo lejos ves cómo se eleva la ceniza y roca ardiente de un volcán que tanto tú como el resto de tus vecinos dabais por sumido en un letargo inalterable. ¿Qué harías ante semejante panorama? Algo parecido vivieron hace 1947 años los pompeyanos.
Ahora al fin sabemos qué hizo uno de los desdichados que no consiguió salvarse: aferrarse a su maletín de médico.
Cuando el Vesubio despertó. Las ruinas de Pompeya se descubrieron hace ya varios siglos y los arqueólogos llevan décadas desentrañando sus misterios, intentando conocer sobre todo qué ocurría aquel aciago 24 de agosto del 79 d.C. (algunas versiones hablan de octubre) en el que el Vesubio entró en erupción y condenó a la ciudad de la Campania, junto a otras localidades como Herculano, Estabia y Oplontis, asfixiadas bajo una capa de ceniza. Sin embargo, a pesar de todas las investigaciones y los ríos de tinta que han corrido sobre el tema en los últimos años, las ruinas de Pompeyo siguen conservando su capacidad para sorprendernos.
Una figura en Orto dei Fuggiaschi. Uno de los rincones que más fascinación ha despertado es el Orto dei Fuggiaschi, el 'Jardín de los Fugitivos', donde hemos encontrado los restos de unas 13 víctimas del Vesubio. El motivo es muy sencillo: gracias al método de moldeado del arqueólogo Giuseppe Fiorelli, 20 siglos después sus cadáveres siguen reflejando con toda crudeza la desesperación de aquellos hombres, mujeres y niños que intentaban salvarse mientras su ciudad se veía eclipsada por una densa lluvia de ceniza y lapilli, los muros se derrumbaban y el Vesubio escupía piroclastos.
Sabíamos que las víctimas que acabaron pereciendo en el Orto dei Fuggiaschi buscaban probablemente refugio, también tenemos una idea bastante precisa de cómo fueron sus últimos instantes antes de morir. Gracias al método con moldes de yeso de Fiorelli incluso podemos visualizar la escena.
La gran pregunta es… ¿Podemos ir más allá? ¿Quiénes eran esas personas? ¿A qué se dedicaban? ¿Qué hicieron antes de abandonar sus hogares a la carrera? Son preguntas fascinantes. Sobre todo porque, antes de perecer, algunas víctimas del Vesubio nos dejaron pistas sobre su rutina. Hay casos por ejemplo en los que la escena sugiere que las víctimas cargaban joyas y monedas, lo que nos lleva a pensar que intentaban poner a salvo sus posesiones más valiosas, Quizás para no perderlas. Quizás para iniciar una nueva vida en un impulso no tan distinto al que tendríamos hoy.
Aferrado al botiquín. Ahora los investigadores han descubierto otra historia en el Orto dei Fuggiaschil. Más de 70 años después de las primeras excavaciones y gracias al uso de rayos X y tomografías computarizadas los arqueólogos han podido hacer algo sorprendente: analizar en profundidad un objeto que quedó oculto en el yeso de uno de los moldes humanos hallados durante los estudios de Amedeo Maiuri de 1961. El artilugio en cuestión es un pequeño estuche que ha resultado ser algo parecido a un maletín médico romano.
Para ser más precisos los científicos han identificado una pequeña caja de material orgánico con piezas metálicas y una serie de instrumentos "compatibles con un botiquín médico". Por ejemplo, una losa de pizarra que pudo utilizarse para elaborar sustancias médicas o cosméticas e instrumental quirúrgico. El examen con rayos y tomografías ha mostrado también una bolsa de tela con monedas de bronce y plata y un mecanismo con una rueda dentada que permitía cerrar la caja. Los responsables del yacimiento destacan además que el estudio se desarrolló sin poner en riesgo los moldes.
¿El ocaso de un médico? Esa es la hipótesis con la que trabajan los investigadores, quienes creen que el maletín nos da una pista sobre quién era la persona que falleció a su lado. "Probablemente era un médico, víctima de la tragedia mientras intentaba escapar, llevándose consigo algunas de las herramientas de su oficio", explica en un comunicado el Parque Arqueológico de Pompeya, que insiste en que el instrumental localizado dentro del estuche nos proporciona "una pista valiosa y poco frecuente sobre su profesión".
"Hace ya 2.000 años existían personas que no se limitaban a ejercer la medicina durante el horario de consulta, sino que eran médicos en todo momento, incluso cuando huían de la erupción, que fue frustrada por la nube piroclástica que alcanzó al grupo de fugitivos que intentaban abandonar la ciudad por Porta Nocera", reflexiona Gabriel Zuchtriegel. "Este hombre se llevó consigo sus instrumentos para estar preparado para reconstruir su vida en otro lugar gracias a su profesión, pero quizás también para ayudar a otros".