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¿Hasta dónde llegarías por medir 15 centímetros más?

¿Hasta dónde llegarías por medir 15 centímetros más?
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La peligrosa cirugía que empieza por romperte las piernas
¿Hasta dónde llegarías por medir 15 centímetros más?

La peligrosa cirugía que empieza por romperte las piernas

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Ixone Díaz Landaluce

04/09/2026 Actualizado a las 00:07h.

S poiler alert': si tenías pendiente ver 'Materialistas', la cinta romántica protagonizada por Dakota Johnson, Chris Evans y Pedro Pascal, sigue leyendo bajo tu responsabilidad. ... Ocurre hacia el final de la peli. Mientras están en la cama, Lucy (Johnson) encuentra unas llamativas cicatrices en las piernas de Harry (Pascal). La prueba irrefutable de que el solterón multimillonario e irresistible empeñado en seducirla se ha sometido a una controvertida y dolorosa cirugía para ganar un puñado de centímetros de altura.

La escena de la película dirigida por Celine Song no es, por supuesto, un delirio de Hollywood. Las agresivas cirugías ortopédicas para ganar altura son cada vez más habituales en Estados Unidos. Y una abrumadora mayoría de quienes se someten a ellas son hombres. «Yo elijo lo alto que quiero ser. Soy muy ambicioso: si quiero algo, voy a por ello», contaba recientemente un paciente intervenido en Turquía al diario británico 'The Guardian', que en los últimos meses ha informado del creciente interés por este tipo de operaciones en Reino Unido.

«La cirugía de alargamiento óseo es un procedimiento complejo basado en el principio de la osteogénesis por distracción», explica Jorge Guadilla, doctor en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital MiKS de Vitoria. «Consiste en realizar una osteotomía, un corte controlado del hueso, generalmente del fémur o la tibia, y colocar un dispositivo externo o intramedular que permite separar progresivamente los extremos óseos. Esa separación gradual, a un ritmo aproximado de un milímetro al día, estimula la formación de nuevo hueso en el espacio creado. Eso va acompañado de una adaptación progresiva de los tejidos blandos: músculos, nervios, vasos sanguíneos… Es un tratamiento largo y exigente, tanto desde el punto de vista físico, como funcional», explica el especialista.

En realidad, es una técnica antigua desarrollada por el cirujano soviético Gavriil Ilizarov, que en los años 50 descubrió que el hueso tiene una capacidad asombrosa de regenerarse si se separa lentamente. Aunque las técnicas ortopédicas modernas han sofisticado mucho su práctica, la idea sigue siendo la misma. Consiste, básicamente, en realizar un corte en el hueso para reposicionarlo o alargarlo. Al crear ese espacio, el cuerpo activa su proceso natural de reparación, rellenando el hueco con tejido óseo nuevo. La agonía, en realidad, empieza después de la operación. Durante semanas, los pacientes no pueden caminar y su grado de dependencia es elevadísimo.

«El postoperatorio es largo y exigente. En muchos casos, el proceso completo, desde la intervención hasta la recuperación funcional plena, puede acercarse al año o incluso más, especialmente si se realizan varios alargamientos. A veces puede prolongarse hasta los dos años», detalla el experto que subraya la importancia de recibir fisioterapia intensiva en ese proceso. Además, por supuesto, de fuertes analgésicos y de anticoagulantes. Las complicaciones no son infrecuentes y pueden incluir infecciones, rigidez articular, lesiones nerviosas o vasculares, retracciones musculares, problemas de consolidación ósea, dolor persistente, fracturas en el segmento alargado, riesgo tromboembólico… Y, en los casos más graves, secuelas funcionales permanentes.

Una industria en crecimiento

Pero, ¿cuántos centímetros se pueden ganar exactamente? «En condiciones controladas, suelen ser cinco centímetros en tibia y ocho en fémur. Eso es lo que se considera seguro. Cuando se habla de 15 o 16 centímetros, es porque se interviene en los dos fémures o las dos tibias en diferentes fases. Es una suma de intervenciones cuidadosamente planificadas. Esto implica un impacto muy significativo en el tiempo total de recuperación y en el riesgo de complicaciones», señala el experto.

Tradicionalmente, esta técnica se ha utilizado para tratar a pacientes con «discrepancias significativas de longitud entre extremidades, secuelas de traumatismos o infecciones, malformaciones congénitas y alteraciones del crecimiento óseo». También en personas de talla muy baja. En esos casos, se utiliza para restaurar la función, la simetría y la calidad de vida, pero nunca con fines estéticos. Ahí es donde la mayoría de los profesionales dibujan la línea.

Algunos centros privados en España las realizan por motivos estéticos

«Desde el punto de vista médico, es un tema que genera preocupación. Estamos hablando de una cirugía mayor, con riesgos reales y un proceso de recuperación largo y no exento de complicaciones, incluso en manos expertas. Cuando no existe una indicación clínica clara, el balance entre riesgo y beneficio es difícil de justificar. No es una intervención comparable a otros procedimientos estéticos: se somete al organismo a un proceso biológico complejo y prolongado. Por eso, la mayoría de sociedades científicas y sistemas sanitarios públicos son muy prudentes y, en general, no lo recomiendan con fines exclusivamente estéticos», indica el profesional.

Países como China han prohibido estas cirugías y el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido ha emitido la recomendación de evitarlas por motivos estéticos. Aún así, algunas consultoras estiman que esta industria podría alcanzar los 8.600 millones de dólares en todo el mundo antes de 2030. Mientras en países como Reino Unido estos tratamientos se mueven en una amplia horquilla de precios, que oscila entre los 50.000 y los 275.000 euros, algunas clínicas en Turquía los ofertan por menos de 30.000.

Y no es una tendencia exclusivamente anglosajona. «Parece que esta moda también ha llegado a España. Nos consta por compañeros que ya hay peticiones en este sentido. Los alargamientos importantes se concentran en centros especializados donde se realizan de manera más habitual», explica el doctor Guadilla que aclara, sin embargo, que en su hospital no han recibido ninguna petición de este estilo. «Para nosotros, la medicina del aparato locomotor debe ser para preservar y mejorar la salud y la funcionalidad. Eso nos aleja de esos fines meramente estéticos», concluye.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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