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Ciencia

Hay microplásticos hasta en el alimento para mascotas: esto fue lo que descubrió un estudio

Hay microplásticos hasta en el alimento para mascotas: esto fue lo que descubrió un estudio
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¿Qué cosa tenemos en común con nuestras mascotas? Ambos ingerimos microplásticos. Un estudio detectó contaminación en 29 de 38 productos comerciales analizados.
Javier CarbajalSalud28 de junio de 2026Según explica la autora principal del estudio, Emily Thrift, investigadora de la Universidad de Sussex, esta indagación comenzó en 2021 con un curioso hallazgo en muestras de heces de erizos. “Encontramos plástico en el 19% de ellos”, dijo la científica especializada en ciencias de la vida. "A pesar de ser uno de los animales silvestres más queridos de Gran Bretaña, y estar oficialmente catalogado como ‘casi amenazado’, nadie sabía que los erizos ingerían microplásticos".

Para averiguar la fuente de microplásticos, había que investigar la ingesta de estos animales. El equipo de Emily Thrift detectó rastros de microplásticos en los insectos que habitualmente comen los erizos: escarabajos, caracoles, babosas, lombrices de tierra, orugas y cochinillas. Los investigadores detectaron plástico en todas estas especies y en muestras de tierra sustraídas de 51 sitios en Sussex, Reino Unido. Los microplásticos, como ya sospechábamos, están literalmente en todos lados.

Pero no solo miraron ahí. “A continuación, quisimos averiguar si los alimentos para mascotas que se les daban a los erizos europeos en centros de rehabilitación y jardines residenciales contenían microplásticos”, dijo Thrift. “En el Reino Unido, muchos centros de rehabilitación tratan a un gran número de mamíferos enfermos o heridos cada año”, y claro, suelen alimentarlos con comida para mascotas.

Los autores del estudio, publicado en la revista Environmental Toxicology and Chemistry, analizaron 38 productos comerciales disponibles en el Reino Unido, entre ellos alimentos para perros, gatos y erizos, tanto secos como húmedos. En total examinaron 228 muestras procedentes de diferentes lotes de producción.

“Encontramos microplásticos en 29 de los 38 productos de alimentación para mascotas que analizamos”, apuntó Thrift. “En 18 productos, la contaminación se presentó en más de una unidad de venta. Si bien se detectó plástico en todos los productos analizados, aquellos de la categoría de precio económico presentaron un mayor número de muestras positivas”. Este último dato se puede deber a la calidad de los ingredientes, aunque el estudio aclara que no identificaron una causa específica.

Los científicos identificaron 95 partículas de microplástico pertenecientes a distintos polímeros. Los más frecuentes fueron el poliéster, la poliacrilamida, el polietileno y el polipropileno, materiales utilizados habitualmente en textiles, envases, procesos industriales y otros productos de uso cotidiano.

En cuanto al tipo de alimento, las croquetas o alimentos secos contenían una mayor concentración de partículas por gramo que los alimentos húmedos. Sin embargo, la situación cambia cuando se considera la cantidad que consume un animal. Debido a que los alimentos húmedos tienen menor densidad energética, las mascotas necesitan ingerir porciones más grandes para cubrir sus requerimientos nutricionales. Por consecuente, la exposición diaria estimada a microplásticos resulta mayor en los animales que consumen este tipo de alimento.

“Según los niveles promedio que encontramos en muestras de comida húmeda para perros, un perro grande como un labrador podría ingerir alrededor de 313 partículas de microplástico por día”, explicó Thrift. En escenarios de mayor contaminación, esa cifra podría superar las 2,300 partículas diarias.

de origen marino, cultivos agrícolas contaminados, el desgaste de la maquinaria industrial, las fibras desprendidas de la ropa sintética durante el procesamiento y hasta los materiales empleados en los envases.

Consecuencia de consumir microplásticos

El tema de los microplásticos sigue prendiendo pocos focos de alarma entre la población, principalmente porque todavía no hay consenso sobre qué tan nocivos son. “Aún sabemos relativamente poco sobre los efectos de los microplásticos en la salud de las mascotas y la fauna silvestre, y no evaluamos dichos efectos en nuestra investigación”, señaló la especialista. “Sin embargo, cada vez hay más evidencia proveniente de estudios de laboratorio que indica que provocan problemas de fertilidad, disfunción orgánica y afecta la salud en general”.

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Más allá del posible impacto sobre la salud de las mascotas, el trabajo señala otra consecuencia ambiental. Una parte importante de los microplásticos ingeridos es eliminada posteriormente en las heces. Esto significa que perros, gatos y también animales silvestres que consumen este tipo de alimento podrían contribuir a dispersar estos contamientes en jardines, parques y otros ambientes terrestres.

¿Qué hacer para reducir estos niveles de contaminación? Nadie espera que cada quien se ponga a analizar muestras de croquetas en un microscopio, por lo que Thrift considera que hay que empezar por la fase de fabriación. “Por ello, el gobierno debería exigir pruebas de microplásticos a los fabricantes de alimentos procesados, sometiéndolos a los mismos controles de seguridad estrictos que se aplican a otros contaminantes químicos. Como consumidores, deberíamos poder comprar alimentos asequibles que sean buenos para nuestras mascotas y mamíferos silvestres, sin causar un impacto negativo en el medio ambiente”.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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