Lo que está pasando con las memorias RAM está dejando clara una cosa: el mejor momento para comprar módulos de memoria es ayer. La subida de precios es tan extraordinaria que ya está afectando a otros componentes clásicos de nuestros PCs como las unidades SSD o las tarjetas gráficas. Sin embargo, la crisis que están generando estos componentes va más allá. Mucho más allá.
Los centros de datos devoran memoria. La fiebre de la IA, lo sabemos ya de sobra, ha generado un hambre voraz no solo por chips de IA de última generación, sino también por memorias RAM y HBM que acompañen a esos chips. Según indican en The Wall Street Journal, los centros de datos (tanto los convencionales como los dedicados a la IA) consumirán más del 70% de los chips de memoria de alta gama que los fabricantes produzcan en 2026. Y si pudieran coger más, los cogerían.
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La vertiginosa subida de precios en las memorias RAM es solo el anticipo para otra escalada: la de las SSD
Esto no va (solo) de PCs o móviles. Es evidente que los primeros afectados por este problema son los ordenadores de sobremesa y portátiles convencionales, así como nuestros dispositivos móviles. Se venden cientos de millones de ellos todos los años y todos ellos cuentan con cierta cantidad de memoria RAM que ahora está más cara que nunca. La onda de choque ya está haciendo que otros componentes como unidades SSD o tarjetas gráficas se vean afectadas, pero en realidad los chips de memoria están por todas partes. Y sobre todo, en una.
De la tele al coche. La frenética subida de los precios de la memoria va a afectar desde luego a otros segmentos en los que a bote pronto no habíamos pensado. Desde luego lo hará en otros dispositivos electrónicos de consumo, y aquí están desde luego incluidas las Smart TV, que cuentan con su propio procesador, memoria y almacenamiento para ofrecernos sus funciones. Pero aun más crítico puede ser el problema para los coches, que desde hace años ya eran computadores con ruedas y que ahora son computadores aún mejores y más potentes (y con más memoria) con ruedas.
Memorias de todo tipo. Aunque tradicionalmente los sistemas electrónicos de los coches han usado memorias RAM, no se necesitaba lo último de lo último en la mayoría de los casos. Pero eso era en los coches de hace unos años, porque la llegada en especial del coche eléctrico y la fiebre por las pantallas en nuestros vehículos ha hecho que esas necesidades sean distintas. Ahora nuestros coches necesitan varios tipos de memoria, pero en algunos casos esos módulos son tan buenos (o mejores) que los que tenemos en nuestros móviles y ordenadores.
Las ECUs. Un coche moderno hace uso de las llamadas ECUs (Electronic Control Units) para temas como el control de la transmisión, del sistema de airbag o del propio motor. Es normal que cuenten con entre 50 y 150 de estas centralitas o microcontroladores , y casi todos ellos contienen memoria RAM para datos temporales y una ROM para el firmware y el software.
Sistemas de infoentretenimiento. El componente más evidente que seguramente se nos ocurre como ese "ordenador para el coche" es el sistema de infoentretenimiento que habitualmente consta de una pantalla táctil, funciones de navegación, soporte de sistemas CarPlay y Android Auto y asistentes de voz. Aunque en muchos coches estos sistemas usan 1 GB o 2 GB de memoria DRAM, hay coches más modernos que llegan a los 4 GB y e incluso a los 8 GB de memoria LPDDR4. Y si hablamos de algunos fabricantes como BYD o NIO, hay modelos en los que llegan a usar 16 GB de memoria LPDDR5. El sistema Ford SYNC 5, por ejemplo, se basa en un SoC de Qualcomm con 16 GB de RAM.
La asistencia a la conducción pide memoria. Además de esos componentes, hay otros que también demandan el uso de memorias RAM. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS por sus siglas en inglés) permiten activar funciones como el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril, el frenado automático de emergencia o el asistente de aparcamiento. Y para lograrlo utilizan RAM con un gran ancho de banda, que permite trabajar con imágenes en tiempo real y procesamiento de las señales de los sensores. Samsung lo sabe bien y de hecho fabrica módulos específicamente orientados a este mercado. El conocido hardware de piloto automático de Tesla, Hardware 4 (el usado actualmente) hace uso de 16 GB de RAM, por ejemplo.
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Me he comprado este coche por una sencilla razón: estoy harto de las pantallas gigantes
Micron ya avisó. En diciembre de 2023 Micron ya indicó que "un coche necesita más memoria que un cohete [espacial]". La firma, absoluta protagonista en el ámbito de la fabricación de módulos de memoria RAM, indicaba cómo en 2023 el vehículo medio usaba 90 GB entre RAM y NAND, pero en 2026 esa cifra se estimaba que sería de 278 GB y llegaría a los 2 TB en vehículos de alta gama. Eso eran buenas noticias para ella y otros fabricantes, e incluso entonces apuntaban a cómo "la IA generativa está transformando la automoción". Lo que probablemente no intuyeron es que esa revolución iba a necesitar muchos centros de datos, y esos de datos iban a necesitar muchísima memoria. Y en estas estamos.
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La noticia
Hay una víctima inesperada de la escalada de precios de las memorias RAM: los modernísimos coches conectados
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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Hay una víctima inesperada de la escalada de precios de las memorias RAM: los modernísimos coches conectados
Micron ya lo dijo: los coches necesitan más memoria que un cohete espacial
Lo que está pasando con las memorias RAM está dejando clara una cosa: el mejor momento para comprar módulos de memoria es ayer. La subida de precios es tan extraordinaria que ya está afectando a otros componentes clásicos de nuestros PCs como las unidades SSD o las tarjetas gráficas. Sin embargo, la crisis que están generando estos componentes va más allá. Mucho más allá.
Los centros de datos devoran memoria. La fiebre de la IA, lo sabemos ya de sobra, ha generado un hambre voraz no solo por chips de IA de última generación, sino también por memorias RAM y HBM que acompañen a esos chips. Según indican en The Wall Street Journal, los centros de datos (tanto los convencionales como los dedicados a la IA) consumirán más del 70% de los chips de memoria de alta gama que los fabricantes produzcan en 2026. Y si pudieran coger más, los cogerían.
Esto no va (solo) de PCs o móviles. Es evidente que los primeros afectados por este problema son los ordenadores de sobremesa y portátiles convencionales, así como nuestros dispositivos móviles. Se venden cientos de millones de ellos todos los años y todos ellos cuentan con cierta cantidad de memoria RAM que ahora está más cara que nunca. La onda de choque ya está haciendo que otros componentes como unidades SSD o tarjetas gráficas se vean afectadas, pero en realidad los chips de memoria están por todas partes. Y sobre todo, en una.
De la tele al coche. La frenética subida de los precios de la memoria va a afectar desde luego a otros segmentos en los que a bote pronto no habíamos pensado. Desde luego lo hará en otros dispositivos electrónicos de consumo, y aquí están desde luego incluidas las Smart TV, que cuentan con su propio procesador, memoria y almacenamiento para ofrecernos sus funciones. Pero aun más crítico puede ser el problema para los coches, que desde hace años ya eran computadores con ruedas y que ahora son computadores aún mejores y más potentes (y con más memoria) con ruedas.
Memorias de todo tipo. Aunque tradicionalmente los sistemas electrónicos de los coches han usado memorias RAM, no se necesitaba lo último de lo último en la mayoría de los casos. Pero eso era en los coches de hace unos años, porque la llegada en especial del coche eléctrico y la fiebre por las pantallas en nuestros vehículos ha hecho que esas necesidades sean distintas. Ahora nuestros coches necesitan varios tipos de memoria, pero en algunos casos esos módulos son tan buenos (o mejores) que los que tenemos en nuestros móviles y ordenadores.
Las ECUs. Un coche moderno hace uso de las llamadas ECUs (Electronic Control Units) para temas como el control de la transmisión, del sistema de airbag o del propio motor. Es normal que cuenten con entre 50 y 150 de estas centralitas o microcontroladores , y casi todos ellos contienen memoria RAM para datos temporales y una ROM para el firmware y el software.
Sistemas de infoentretenimiento. El componente más evidente que seguramente se nos ocurre como ese "ordenador para el coche" es el sistema de infoentretenimiento que habitualmente consta de una pantalla táctil, funciones de navegación, soporte de sistemas CarPlay y Android Auto y asistentes de voz. Aunque en muchos coches estos sistemas usan 1 GB o 2 GB de memoria DRAM, hay coches más modernos que llegan a los 4 GB y e incluso a los 8 GB de memoria LPDDR4. Y si hablamos de algunos fabricantes como BYD o NIO, hay modelos en los que llegan a usar 16 GB de memoria LPDDR5. El sistema Ford SYNC 5, por ejemplo, se basa en un SoC de Qualcomm con 16 GB de RAM.
La asistencia a la conducción pide memoria. Además de esos componentes, hay otros que también demandan el uso de memorias RAM. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS por sus siglas en inglés) permiten activar funciones como el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril, el frenado automático de emergencia o el asistente de aparcamiento. Y para lograrlo utilizan RAM con un gran ancho de banda, que permite trabajar con imágenes en tiempo real y procesamiento de las señales de los sensores. Samsung lo sabe bien y de hecho fabrica módulos específicamente orientados a este mercado. El conocido hardware de piloto automático de Tesla, Hardware 4 (el usado actualmente) hace uso de 16 GB de RAM, por ejemplo.
Micron ya avisó. En diciembre de 2023 Micron ya indicó que "un coche necesita más memoria que un cohete [espacial]". La firma, absoluta protagonista en el ámbito de la fabricación de módulos de memoria RAM, indicaba cómo en 2023 el vehículo medio usaba 90 GB entre RAM y NAND, pero en 2026 esa cifra se estimaba que sería de 278 GB y llegaría a los 2 TB en vehículos de alta gama. Eso eran buenas noticias para ella y otros fabricantes, e incluso entonces apuntaban a cómo "la IA generativa está transformando la automoción". Lo que probablemente no intuyeron es que esa revolución iba a necesitar muchos centros de datos, y esos de datos iban a necesitar muchísima memoria. Y en estas estamos.