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“Hoy odio a mi perro”: el grupo de apoyo para dueños que a veces no pueden más

“Hoy odio a mi perro”: el grupo de apoyo para dueños que a veces no pueden más
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Dogs Anonymous es un lugar en el que puedes aceptar que algunas veces no aguantas a tu perro. Y hay gente que dirá: “Sí, eso me pasó a mí el martes pasado".
Jason ParhamCultura25 de septiembre de 2026Dogs Anonymous, la organización que coordinaba la reunión, recitó los siete puntos que los participantes debían aceptar, siendo el primero: “Admito que la vida con mi perro no es lo que me imaginaba”. Crane llevaba una camiseta negra en la que se leía “Abolish ICE” (abolir el ICE) en grandes letras blancas.

“Puede que tengan que convencerme de que no me tire por un precipicio”, expresó una asistente al inicio de la conversación, mencionando que no estaba segura de cómo manejar los cambios de humor de su perro. Su familia había pasado por una serie de cambios recientes: su otro perro había fallecido y además estaban acogiendo a otro, y ahora su boxer estaba “inquieto” y “malhumorado”. Hasta el punto de que ladraba más “para exigir cosas, algo que nunca había sido propio de él”.

Otros asistentes confesaron sus vergüenzas privadas: un cruce de pastor alemán había empezado a mostrar un “crecimiento de la defensa de los recursos” más intenso cuando estaba cerca de otros perros. Es un término que se utiliza cuando los perros protegen agresivamente algo que valoran. “El otro día se peleó con el perrito salchicha de mi hermana porque ambos estaban pidiendo comida”. Una mujer, que vive en un complejo de apartamentos muy concurrido, necesitaba consejos sobre cómo manejar mejor los constantes ladridos de su dachshund a los desconocidos. En aras del anonimato, Dogs Anonymous pidió a WIRED que omitiera los nombres y las características identificativas de sus participantes.

La vergüenza es la emoción con la que más luchan los asistentes en estas reuniones. “La vergüenza de tener un perro que se vuelve loco, sobre todo siendo mujer”, resulta difícil para algunas personas, me cuenta Crane cuando hablamos unos días antes.

Dogs Anonymous

En 2025, Crane puso en marcha Dogs Anonymous, una organización sin fines de lucro centrada en el adiestramiento y el apoyo emocional por parte de expertos en comportamiento animal, con el objetivo de ayudar a las personas a expresar su vergüenza.

“Queríamos ofrecer a la gente no solo un espacio en el que pudieran confiar para recibir asesoramiento sobre problemas de comportamiento o si están pasando por una crisis con su perro. También un lugar donde no se sintieran juzgados al hacer preguntas y admitir que quizá todo esto les resulte demasiado”, recuerda Daphne Mendoza-Tervanis, una de las cofundadoras.

Las sesiones se celebran semanalmente y están dirigidas tanto a propietarios de perros novatos como a los más experimentados, a personas que han adoptado un perro, a cuidadores y, en ocasiones, a adiestradores que buscan consejos sobre cómo abordar casos de agresividad. A las reuniones acuden principalmente residentes en EE UU, aunque han participado propietarios de perros de Singapur, Costa Rica y otros lugares.

Jerri Scherff, una de las cofundadoras que lleva 13 años sobria, tenía experiencia de primera mano con los programas de recuperación, y para ella era importante que Dogs Anonymous incluyera también algunas de las mismas tradiciones que Alcohólicos Anónimos. “Queríamos crear algo que fuera repetible, sostenible y, con el tiempo, autónomo. Así es como funcionan los grupos de recuperación”, afirma. Lo más importante era el anonimato: lo que se habla en el grupo se queda en el grupo.

Gente que pasa por lo mismo que tú

Los fundadores afirman que la eficacia del grupo no se deriva necesariamente de los consejos que imparten durante las reuniones, sino del vínculo que se crea entre los miembros al compartir sus dificultades. “La magia de la comunidad de AA radica en que estás pasando por algo que otra persona ya ha vivido o está viviendo en ese mismo momento”, añade Crane. Este enfoque, denominado “compartir tu experiencia, fuerza y esperanza”, es una parte fundamental del programa de recuperación de 12 pasos y anima a los miembros a analizar su experiencia de una forma que les haga sentirse menos solos.

Según una encuesta publicada en junio en la revista científica Pets, que analizaba la culpa, la carga y el bienestar entre los propietarios de perros con problemas de comportamiento, el 53% de los encuestados confesó sentirse solo, y el 78% señaló una “carga elevada para el cuidador”, un término que hace referencia a la presión emocional y económica que supone ser cuidador.

publicó el mes pasado una dueña de Nueva Orleans en Threads, explicando que se había apuntado a las clases después de que una mujer le tirara café a su “pitbull ansioso” por reaccionar mal. La reactividad canina es el principal problema al que se enfrentan la mayoría de los dueños. Un estudio de 2026 realizado por investigadores de la Universidad de Lincoln muestra que los comportamientos se agrupan en tres categorías principales: ataques orales, frustración y posturas amenazantes. Las embestidas y los ladridos son los síntomas más frecuentes.

“Tras tres sesiones, parece que las lecciones principales consisten en evitar los desencadenantes y anticiparme a las reacciones de mi perro”, continuó la dueña de Nueva Orleans. “Como persona que se ha pasado toda la vida anticipándose a la volatilidad humana, estoy agotada. ¿No hay otra forma?”.

El perro que quieres vs. el perro que tienes

Otro usuario de Threads le sugirió que asistiera a Dogs Anonymous y respondió: “Parte de lo que harás aquí es hacer el duelo por el perro que pensabas que tendrías, a medida que te vas acercando al que tienes”.

Ninguna reunión de Dogs Anonymous es igual. Algunas semanas, los asistentes pueden hablar de cómo es lidiar con los problemas de ansiedad de su perro o pedir consejo sobre cómo afrontar el proceso de eutanasia. Otras semanas, pueden desahogarse hablando de la vida. “El otro día estábamos hablando de cosas aleatorias que nuestros perros habían defecado”, cuenta Mendoza-Tervanis. “Había mucho dinero y tampones” en la conversación.

A diferencia de otros grupos de apoyo para propietarios de perros con problemas de comportamiento, Dogs Anonymous da prioridad al propietario. “La razón por la que nos encontramos en la situación actual es que estamos anteponiendo a los perros a las personas”, explica Mendoza-Tervanis, quien lleva 15 años trabajando en el cuidado de mascotas. Según la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, en 2025 se adoptaron 2 millones de perros de refugios, pero Mendoza-Tervanis cree que el problema es que la mayoría de los propietarios no cuentan con el apoyo real que necesitan, especialmente cuando el animal no cumple con sus expectativas. “Muchos servicios se están volviendo económicamente inaccesibles [las tarifas por hora de los adiestradores privados de perros en Los Ángeles, por ejemplo, pueden llegar a los 300 dólares la hora] así que, cuando alguien acude a nosotros, la pregunta no es ´cuánto puedes pagar', sino “cómo te sientes respecto a lo que ha pasado´”.

@_violasnow, el husky con 5.8 millones de seguidores en Instagram, y @tikatheiggy, el galgo italiano al que Vogue llamó en su día “la nueva it girl de la moda”, frecuentemente pueden hacer que los dueños sientan que no están haciendo lo suficiente. Por eso, organizaciones como Dogs Anonymous se han convertido en un refugio.

En marzo, tras el fallecimiento del bulldog americano de Scherff, las reuniones semanales se convirtieron en su espacio seguro para asimilar lo ocurrido, lejos de los juicios de las redes sociales. Scherff tiene 283,000 seguidores en Instagram, “pero con el grupo sabía que, dijera lo que dijera, se quedaría ahí y no iban a pensar mal de mí”.

Antes de que terminara la sesión del miércoles, una participante de Puerto Rico expresó su gratitud por la reunión. “Me alegro de que todas hayamos acabado aquí gracias a la magia de internet. A veces puede ser un lugar tan oscuro. Es muy agradable escuchar estas conversaciones”.

Por encima de todo, los fundadores quieren que las reuniones semanales por Zoom sean un foro que mantenga “alejado el ruido tóxico del exterior”, destaca Crane. “Este es un lugar al que puedes venir y decir: ‘Hoy odio a mi perro’. Y hay gente que te dirá: ‘Sí, eso me pasó a mí el martes pasado’. A veces nos vuelven locos y no pasa nada”.

Artículo originalmente publicado enWIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Fuente original: Leer en Wired - Cultura
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