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Cultura

Iman Issa o el enigma que da que pensar

Iman Issa o el enigma que da que pensar
Artículo Completo 726 palabras
Adorno señaló que el origen del arte se encuentra en la práctica de la momificación y, en un texto sobre Valery, sostendrá que entre museo y mausoleo hay algo más que 'homofonía'. El enterramiento de la imaginación –valga la paradoja– en las dinámicas de hipervisibilidad de la cultura actual ofrece pocos resquicios para formas estéticas que busquen algo distinto al literalismo, un margen de maniobra entre lo obvio y lo obtuso. Iman Issa genera en la galería Carlier/Gebauer un extraordinario juego de 'correspondencias enigmáticas'. A lo largo de su exitosa trayectoria, con muestras en museos como el MACBA o el Pérez Art Museum o participaciones en bienales como las de Sharjah o el Whitney, esta creadora ha compuesto obras que interpelan a la inteligencia sin ser pedantes y, al tiempo, tienen espléndidas formalizaciones que intensifican el placer estético. Más allá del archiconocido conflicto logo-icónico del 'esto no es una pipa' de Magritte, Issa, con esa precisión curatorial que Laura Vallés Vílchez le atribuye, genera un espacio de correspondencias inquietantes entre objetos y cartelas. Tal vez se trata de un cuestionamiento de la actitud dogmática y simplificadora de las 'pedagogías museísticas', esto es, de la voluntad de imponer un sentido y restringir la deriva de las interpretaciones. La experiencia inercial del estudiante adolescente que visita un sacrosanto templo del arte y ha sido, literalmente, obligado a copiar las descripciones textuales de las obras resume a la perfección el tedio de unos valores culturales que, a la postre, ingresan rápidamente en el olvido.Detalle de 'Doubles Injured Crop Harvester' ABCIman Issa estudió en la Universidad del Cairo Ciencias Políticas y Filosofía y la actitud meditativa está sedimentada en sus procesos, que tienen mucho de preguntas que no buscan la certeza y evidencia cartesiana. Si presenta un 'autorretrato' de Hanna Arendt, lo hace poniendo en relación una forma ovoide abstracta con una cartela en la que recuerda cómo la pensadora que diagnosticó 'la banalidad del mal' hablaba de alemanes que se avergonzaban de serlo cuando ella se sentía asqueada por el simple hecho de su condición humana.arte_abc_0724Disfrutamos de 'obras abiertas' en todos los sentidos, materializaciones que parecen abstractas y textualizaciones que invitan a completar lo que no ha sido explicitado. Siempre con la sugerencia de que no hay un sentido único y, mucho menos, una deriva hacia aquella patética búsqueda del 'sentido de la vida'. Issa asume, a la manera heideggeriana, que la verdad, desde su etimología griega, contiene el olvido y que la rememoración es un proceso, como en los sueños, de condensación y desplazamiento. No basta con recurrir al surrealista tropo del paraguas y la máquina de coser sobre la mesa de disección, cuando toda metaforología ha terminado por ejemplificar la teoría de las catástrofes. 'A Game, or so You May Think' Iman Issa Lugar: Galería Carlier/Gebauer (Madrid) Dirección: C/ José Marañón, 4-7 Comisaria: Laura Vallés Vílchez Fechas: Desde el 10 de septiembre al 14 de noviembre Valoración: ****Lo heterogéneo que entrelaza esta artista tiene que ver con una pasión narrativa en la que las historia están veladas. El libro 'Thirty-Tree Stories About Reasonable Characters in Familiar Places' (2025) que ha colocado en una repisa en la galería termina con una casi nostálgica rememoración de las fotos familiares y los flashes de las cámaras antes de soplar las velas de la tarta de cumpleaños. Experiencias fragmentadas, instantáneas enigmáticas, modos de enmarcar lo que nos pasa, demoras gozosas del sentido. Un juego estético, en el sentido kantiano, que da que pensar.

Adorno señaló que el origen del arte se encuentra en la práctica de la momificación y, en un texto sobre Valery, sostendrá que entre museo y mausoleo hay algo más que 'homofonía'. El enterramiento de la imaginación –valga la paradoja– en las dinámicas de ... hipervisibilidad de la cultura actual ofrece pocos resquicios para formas estéticas que busquen algo distinto al literalismo, un margen de maniobra entre lo obvio y lo obtuso.

Iman Issa genera en la galería Carlier/Gebauer un extraordinario juego de 'correspondencias enigmáticas'. A lo largo de su exitosa trayectoria, con muestras en museos como el MACBA o el Pérez Art Museum o participaciones en bienales como las de Sharjah o el Whitney, esta creadora ha compuesto obras que interpelan a la inteligencia sin ser pedantes y, al tiempo, tienen espléndidas formalizaciones que intensifican el placer estético.

Más allá del archiconocido conflicto logo-icónico del 'esto no es una pipa' de Magritte, Issa, con esa precisión curatorial que Laura Vallés Vílchez le atribuye, genera un espacio de correspondencias inquietantes entre objetos y cartelas.

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Tal vez se trata de un cuestionamiento de la actitud dogmática y simplificadora de las 'pedagogías museísticas', esto es, de la voluntad de imponer un sentido y restringir la deriva de las interpretaciones. La experiencia inercial del estudiante adolescente que visita un sacrosanto templo del arte y ha sido, literalmente, obligado a copiar las descripciones textuales de las obras resume a la perfección el tedio de unos valores culturales que, a la postre, ingresan rápidamente en el olvido.

Iman Issa estudió en la Universidad del Cairo Ciencias Políticas y Filosofía y la actitud meditativa está sedimentada en sus procesos, que tienen mucho de preguntas que no buscan la certeza y evidencia cartesiana. Si presenta un 'autorretrato' de Hanna Arendt, lo hace poniendo en relación una forma ovoide abstracta con una cartela en la que recuerda cómo la pensadora que diagnosticó 'la banalidad del mal' hablaba de alemanes que se avergonzaban de serlo cuando ella se sentía asqueada por el simple hecho de su condición humana.

Disfrutamos de 'obras abiertas' en todos los sentidos, materializaciones que parecen abstractas y textualizaciones que invitan a completar lo que no ha sido explicitado. Siempre con la sugerencia de que no hay un sentido único y, mucho menos, una deriva hacia aquella patética búsqueda del 'sentido de la vida'. Issa asume, a la manera heideggeriana, que la verdad, desde su etimología griega, contiene el olvido y que la rememoración es un proceso, como en los sueños, de condensación y desplazamiento. No basta con recurrir al surrealista tropo del paraguas y la máquina de coser sobre la mesa de disección, cuando toda metaforología ha terminado por ejemplificar la teoría de las catástrofes.

Fechas: Desde el 10 de septiembre al 14 de noviembre

Lo heterogéneo que entrelaza esta artista tiene que ver con una pasión narrativa en la que las historia están veladas. El libro 'Thirty-Tree Stories About Reasonable Characters in Familiar Places' (2025) que ha colocado en una repisa en la galería termina con una casi nostálgica rememoración de las fotos familiares y los flashes de las cámaras antes de soplar las velas de la tarta de cumpleaños. Experiencias fragmentadas, instantáneas enigmáticas, modos de enmarcar lo que nos pasa, demoras gozosas del sentido. Un juego estético, en el sentido kantiano, que da que pensar.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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