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Indra valora en 2.300 millones de euros a Escribano para la fusión

Indra valora en 2.300 millones de euros a Escribano para la fusión
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El consejo analizó lanzar una oferta por esa cifra en marzo. Sus asesores valoraban EM&E entre 2.000 y 3.000 millones en sus informes y situaban el valor de Indra en hasta 12.500 millones. Leer
IndustriaIndra valora en 2.300 millones de euros a Escribano para la fusión
  • CARLOS DRAKE/PEPE BRAVO
Actualizado 5 MAY. 2026 - 02:39José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, y Javier Escribano, presidente de EM&E.

El consejo analizó lanzar una oferta por esa cifra en marzo. Sus asesores valoraban EM&E entre 2.000 y 3.000 millones en sus informes y situaban el valor de Indra en hasta 12.500 millones.

Cuando se cumple un año desde que se diera a conocer el interés de Indra de fusionarse con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la situación está casi en el punto de partida, después de la fuerte polémica vivida entre Moncloa, Sepi -principal accionista de Indra- y Ángel Escribano, anterior presidente de Indra y propietario, junto con su hermano Javier, de EM&E y del 14,3% de Indra.

Las diferencias entre Moncloa y Ángel Escribano acabaron por provocar la dimisión del ejecutivo madrileño como presidente ejecutivo de Indra y motivaron el bloqueo de una operación corporativa que fue considerada a finales del año pasado como estratégica por parte del consejo de administración de Indra, lo que derivó en que incluso se llegase a aprobar hacer una oferta por la compañía familiar.

Las conversaciones se rompieron el 19 de marzo, después de que EM&E se retirase de la mesa de negociación por las maniobras de Moncloa para forzar un paso a un lado de Ángel Escribano. Sin embargo, la puerta de la operación no se ha cerrado definitivamente, tal y como confirmó el pasado jueves el consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, que recordó que fueron los hermanos Escribano los que se retiraron del proceso. El CEO aseguró que desde Indra se estudiaría de nuevo la posible operación, en el caso de que desde EM&E se decida retomar de nuevo la negociación, algo que es muy previsible.

La salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra suprime de facto el conflicto de interés existente con anterioridad en la operación Indra-EM&E, el motivo que provocó que Sepi presionara para la renuncia del anterior presidente. Ahora, con Ángel Simón, como presidente, y con José Vicente de los Mozos, como primer ejecutivo, ya no hay un impedimento formal para la operación, salvo la necesidad de entendimiento entre las dos partes.

No ha habido, hasta la fecha, un acercamiento por ninguna de las dos empresas, pero, según explican fuentes conocedoras, ambos lados son conscientes de la necesidad de llegar a un acuerdo para capitalizar el crecimiento que está experimentando el sector de la Defensa, con Indra como campeón nacional.

Su consejo llegó a estudiar el pasado marzo lanzar una oferta (que no se llegó a realizar) por EM&E por 2.300 millones de euros. Este análisis, después de que el CEO de Indra iniciase los contactos con Javier Escribano, presidente de EM&E, se produjo a raíz de las valoraciones tanto de Indra como de EM&E por parte de los asesores de las diferentes partes.

Goldman Sachs y Morgan Stanley han asesorado a Indra y JPMorgan y Santander, a EM&E.

Los informes de algunos asesores, a los que ha tenido acceso EXPANSIÓN, valoraron la compañía familiar entre 2.000 y 3.000 millones de euros, incluso antes de tener las cuentas auditadas de 2025 de ambas empresas, que experimentaron una evolución de su negocio mejor incluso de lo previsto.

Las valoraciones de Indra y de EM&E eran la piedra angular del éxito de la operación, puesto que la fórmula por la que apostaban los hermanos Escribano era la de una fusión por absorción, mediante un canje de acciones y efectivo. El problema fue que la positiva evolución de EM&E elevaba mucho su valor, haciendo complicada una ecuación de canje en la que los Escribano no superaran a Sepi (28%) como primer accionista, sin tener que lanzar una opa y sin que supusiese un desembolso multimillonario por parte de Indra.

12-17 veces ebitda

Goldman Sachs, contratado por Indra, emitió el pasado diciembre un informe para Indra (a la que denomina Icaro) en el que asignaba múltiplos de entre 12 y 17 veces ebitda para EM&E (denominada Electra), por lo que establecía que el precio a pagar por la empresa familiar oscilaba entre los 2.100 y los 2.900 millones, mientras que para Indra el valor estimado era de entre 9.700 y 12.500 millones, con un rango de precio por acción entre 55,4 y 71,3 euros -los títulos de Indra cerraron la sesión bursátil de ayer a 49,94 euros por acción y su capitalización era de 8.784 millones de euros- .

Por ello, el consejo de Indra, después de tener las nuevas valoraciones con las cuentas auditadas de 2025, sopesó una oferta de 2.300 millones por EM&E, en el rango bajo de los multiplicadores del sector, en línea con el dato que se presentó a la comisión ad hoc, lo que desató la oposición de algunas facciones del consejo y de Sepi, y acabó por dinamitar la operación y también motivó la salida de Ángel Escribano de Indra.

El documento de Goldman Sachs estimaba una contribución de EM&E al beneficio de la empresa combinada de entre el 15% y el 25% antes de sinergias, que calculaba en 500 millones de euros, mientras que el peso de EM&E en la compañía resultante sería de entre el 18% y el 19%.

El documento de Goldman Sachs, presentado en diciembre, anticipaba una facturación de EM&E en 2025 de 483 millones, aunque finalmente fue de 488 millones, mientras que para 2026 estima unos ingresos de 720 millones para la compañía, frente a los 800 millones que prevé EM&E.

Fuentes conocedoras explican que, pese a las desavenencias experimentadas, las dos partes están condenadas a entenderse. Del lado de Indra, la absorción de EM&E le permitiría reforzar su posición en el campo de vehículos terrestres, después de la creación el año pasado de su nueva división Indra Land Vehicles. Además, desde la compañía se ha repetido que dispone de liquidez y de opciones financieras para acometer operaciones corporativas importantes.

Del lado de EM&E, los hermanos Escribano siempre se mostraron a favor de una fusión por absorción, renunciando a superar a Sepi en el capital de Indra y también en representantes en el consejo. De hecho, según explican las fuentes, aceptarían rebajar su participación del 14,3% para perder el derecho a un segundo consejero, que, por ahora, no han ejercido.

La operación con Indra es la que más sentido tiene para EM&E por las sinergias que existen entre ambas empresas (colaboran en varias UTE en programas milmillonarios de Defensa en España) y es más viable que una eventual venta al gigante alemán Rheinmetall, que se interesó por EM&E. Esta operación habría requerido el visto bueno del Gobierno.

En caso de fracasar tanto la operación con Indra como con Rheinmetall, a los Escribano les quedarían todavía dos opciones. La primera y más sencilla sería seguir como hasta ahora, implementando su plan estratégico -prevé facturar 1.300 millones en 2030- y ejecutando los contratos que tiene en cartera, aunque con el Gobierno vigilante. La segunda sería salir a Bolsa, lo que les permitiría captar capital y no perder el control del grupo familiar.

Los números de EM&E disparan la valoración

Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) es una de las pocas empresas de Defensa que se encuentra en una parte intermedia entre los tres gigantes nacionales (Indra, Airbus y Navantia) y una multitud de empresas pequeñas. La compañía de la familia Escribano está registrando un fuerte crecimiento, que le llevó el año pasado a elevar un 37% sus ingresos, hasta 488 millones, y un 53% su resultado bruto de explotación (ebitda), hasta 195 millones. La compañía, al calor de los contratos ganados en Defensa en 2025, entre los que destacan los de artillería por 7.240 millones, el del vehículo anfibio Vacim, por 374 millones, o los sistemas antidrón por 37 millones, prevé alcanzar 800 millones de facturación este año, con el objetivo de llegar a los 1.300 millones en 2030. EM&E ha iniciado el año con buen pie, pese a las complicaciones de la fusión con Indra, y ha rozado los 200 millones de ingresos en el primer cuarto del año, con unos 194 millones, mientras que el ebitda trimestral alcanzó los 73 millones, con un margen de ebitda del 37%. La previsión de la compañía es seguir mejorando estas cifras a lo largo del año, puesto que los dos últimos trimestres suelen ser los de mejores resultados tanto para la empresa como para el conjunto del sector, a lo que contribuirá la previsible publicación de nuevos programas especiales de modernización (PEM) por parte del Ministerio de Defensa.

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Fuente original: Leer en Expansión
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