"En abril de 2025 justamente se acordó, ante el agravamiento del riesgo de fuga, dotar al investigado Sr. Torán de un dispositivo electrónico de control de la libertad provisional. Así se solicitó al Ministerio del Interior, pero a pesar de haberse intentado, no han existido equipos disponibles por más que se ha intentado".
El juez Francisco de Jorge podía decirlo, en el auto de este lunes del que proceden las líneas anteriores, más alto, pero no más claro. El capo del narcotráfico Ignacio Torán, líder del clan cuyo número 2 era Óscar Sánchez Gil alias 'El Anodino', inspector jefe de la UDEF, ha estado 10 meses, hasta su encarcelamiento preventivo este lunes, en situación de grave riesgo de fuga.
El motivo, tal y como se lee en el auto al que ha tenido acceso EL MUNDO: pese a que desde el juzgado central de Instrucción 1 de la Audiencia Nacional el juez De Jorge pidió un dispositivo telemático para que se pudiera controlar a Torán, presunto responsable de la entrada en España de nada menos que 2.000 millones de euros en cocaína, y por ello con grandes posibilidades de huida, Interior no fue capaz de proporcionarlo.
Así, sigue el auto, en vista de la constatación de los indicios contra Torán -desde cuyo móvil se dirigían las entregas de droga y el blanqueo posterior-, y sobre todo ante "la imposibilidad de obtener un dispositivo telemático de control", el juez urgió la comparecencia que este lunes ha llevado al 'narco' a prisión.
En realidad, según fuentes de la causa consultadas por EL MUNDO, Torán fue detenido el 6 de febrero de 2025, tres meses después de 'El Anodino' -a quien le hallaron 20 millones de euros emparedados en su casa y otro en su oficina-, y llegó entonces a comparecer en la Audiencia Nacional, pero un error en la información que se le trasladó sobre su detención facilitó su salida, y también la de su secretaria.
Sus abogados alegaron que no se le había proporcionado información suficiente para justificar la prisión provisional, y consiguieron su excarcelación. De Jorge narra ahora en su auto cómo desde poco después, desde abril, había indicios de sobra para valorar la peligrosidad de su libertad en orden a una posible huida.
Él hizo lo posible para controlarle: le quitó el pasaporte y le obligó a comparecer en el juzgado regularmente. Pero pidió a Interior que le colocara una pulsera telemática, y le respuesta fue que no "existían equipos disponibles", "por más" que se intentó.
El auto de prisión de Torán evidencia el poder económico de que disponía fundado en el narcotráfico, con varias mansiones en Dubai valoradas en 20 millones de euros, y estructuras de blanqueo en Estados Unidos, Panamá e incluso en África -de ella forma parte presuntamente Francisco de Borbón, familiar lejano del actual rey, y quien no obstante ha negado taxativamente los hechos-. Además, Torán tenía en su móvil rastros de varios de sus testaferros, y evidencias de que invertía las ganancias del narcotráfico en licencias VTC y en negocios de fútbol y lotería, entre otros.