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Interior responde con una operación de desinformación tras el dossier que señala a Marruecos y hunde el relato de las "mafias"

Interior responde con una operación de desinformación tras el dossier que señala a Marruecos y hunde el relato de las "mafias"
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El informe enviado a la Audiencia considera a la Gendarmería marroquí como un sujeto clave en la avalancha humana enviada a Ceuta Leer

El Ministerio del Interior trató ayer de disipar las sospechas de que Marruecos está detrás de la invasión que sufrió Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, que ha llevado a la ciudad autónoma al borde del colapso y el estallido social. Lo hizo en vano, emitiendo un comunicado que, en realidad, desinformaba más que informaba sobre el contenido del atestado que la Policía ha entregado a la magistrada de la Audiencia Nacional, María Tardón, quien deberá decidir si los hechos son competencia o no de este tribunal especializado.

Según Interior, es incierto que el ataque a la frontera española desde Ceuta -así fue definido por el presidente, Pedro Sánchez, como un «ataque a la soberanía» española- sea tachado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras como «planificado o ejecutado por las Fuerzas de Seguridad de Marruecos».

Sin embargo, a lo largo de 55 folios de documento policial, los agentes apuntan de manera indirecta a Marruecos y subrayan de forma textual el «guiado activo» de los gendarmes marroquíes en la avalancha humana que recibió Ceuta.

La Policía subraya la «existencia de una planificación previa y, por lo tanto, una autoría intelectual anterior y otra material simultánea que supone funciones de seguimiento y control». El informe recalca además que esas autorías «van mucho más allá de la más evidente de los sujetos activos que entran y salen irregularmente del territorio español y de las que se proyecta sobre todas las cuestiones asociadas a los diferentes escalones de respuesta a España».

Los objetivos perseguidos con este ataque a la integridad territorial de España eran dos. Por un lado, busca obtener un «máximo impacto sobre la gestión fronteriza hasta su colapso» y, por otro, «tratar de eliminar la capacidad de respuesta por parte de las capacidades de España que tratasen de contener o revertir la situación». Asimismo, la Policía subraya que se produjo una «dirección estratégica y operacional» en la invasión de la ciudad autónoma «conforme a procedimientos perfectamente definidos a través de las distintas fases de ejecución del proceso». «El lugar elegido Ceuta, la zona concreta por la que se accede y la fecha y las horas en que se activan las diferentes fases y perfiles de acceso son elementos cuya concurrencia concertada para todos también revela la existencia de planificación previa», abunda el documento.

Según el informe, a este proceso planificado también contribuyen «la facilitación generalizada de las rutas y los traslados para concurrir en un lugar concreto, en unos tramos horarios también muy definidos, y una gestión favorecedora que se proyecta en dos planos diferentes que operan de manera casi simultáneamente tanto a la entrada como a la salida del territorio español: la escasa presencia de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos y el guiado activo de la masa hacia lugares de paso por parte de esas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad».

El minucioso atestado añade que, a través de «fuentes abiertas», se ha podido identificar a miembros de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos «uniformados» que, «a lo largo de la principal ruta y puntos relevantes que llevan hacia el Espigón de El Tarajal dan indicaciones a las personas que cruzan irregularmente la frontera para superar obstáculos y organizan el acceso a la zona de vehículos de gran tonelaje con gran cantidad de inmigrantes».

Asimismo, destaca haber descubierto «agentes dinamizadores sobre el terreno no uniformados». Así, resalta que «se ha detectado la presencia de una serie de personas con un comportamiento que no encaja con la dinámica de comportamiento de la masa que realiza la entrada/salida de territorio español».

Añade el informe policial que «se trata de varones de entre 30 y 50 años aproximadamente, de complexión fuerte o atlética y pelo corto». «La vestimenta no coincide con la de la mayoría de personas que tratan de entrar/salir de Ceuta», subraya.

«En la mayoría de los casos visten camisetas o polos de colores neutros y poco llamativos, sin estampados, pantalón largo, gorra (incluso hay casos en que portan gorras con logotipos policiales), calzado deportivo cerrado (zapatillas de deporte en lugar de las sandalias o chancletas que lleva la mayoría de la gente) y en muchos casos llevando consigo mochilas, riñoneras o pequeños bolsos de mano».

Prosigue la Policía que «el patrón de comportamiento incluye una conducta atenta al entorno, que transmite aplomo, centralidad, diferenciación, liderazgo, etc., respecto a la masa de personas que les rodea (caminan en sentido contrario al flujo de personas, apartándose de las vías de paso mientras observan el paso de los grupos, arengando a la masa para continuar la marcha, ayudando a otros a salvar obstáculos en el camino, grabando el discurrir de la masa de personas o manteniendo conversaciones permanentemente por el teléfono móvil como si registrasen o monitorizasen el acontecimiento)». «En algunos casos», abunda el atestado, «se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno». «Todos ellos muestran actitudes de control, liderazgo y dirección de la situación frente a las personas que les rodean».

Con respecto a la «determinación de la autoría» intelectual del asalto, el informe señala que «la propia naturaleza de la convocatoria y la notable capacidad y eficacia con que se lleva a cabo el desarrollo y la difusión de la misma hace que no se haya podido individualizar». No obstante, «sí permite apuntar una serie de elementos concurrentes que son reveladores de las características del autor intelectual y material». «Entre las más evidentes», continúa el informe, «no nos encontramos ante un acontecimiento espontáneo ni incidental; la base de su concepción busca la ocultación de la autoría; y se requiere de un nivel técnico y de planificación muy alto».

«Supone», según el informe, «la intervención de estructuras diferentes con un alto nivel de coordinación, un objetivo compartido y una única referencia organizativa». A su vez, «el proceso se desenvuelve en un marco que apunta a una 'ausencia de control' en su fase de planeamiento y activación previa que no concurre en la segunda convocatoria».

De igual manera, el documento policial también apunta a que «el alto nivel de especialización de las tareas o funciones» no «está al alcance de ninguna estructura criminal de las conocidas por la Policía en esa zona y que se encuentran muy lejos de las capacidades de las pocas estructuras de entidad que operan en el ámbito de la inmigración irregular en Marruecos». «Las organizaciones criminales de tráfico de inmigrantes carecen de la capacidad para organizar un movimiento de estas dimensiones», remacha.

La Policía indica que «la finalidad migratoria opera solo como una cobertura formal que sirve para fomentar, impulsar y dirigir un flujo masivo de personas a la frontera de Ceuta». El atestado sostiene además que este tipo de acciones de «ambigüedad calculada» y «avance gradual» son características propias «de las estrategias de zona gris».

No en vano el documento vincula los hechos que tuvieron lugar los pasados 30 y 31 de julio con las entradas masivas de inmigrantes convocadas en mayo de 2021 y en septiembre de 2024. «La actividad desarrollada en torno a este proceso, necesariamente, debe tener continuidad, al menos desde 2021», destaca el informe policial.

Por otro lado, entre los «efectos» producidos por este episodio que la Policía atribuye a la Gendarmería marroquí, se encuentran, a juicio de la Policía, uno «sobrevenido y que tiene especial trascendencia: el cuestionamiento del CNI en la detección de lo ocurrido». Por lo que «la escalada de la cuestión se ha convertido en lo que podríamos calificar como una acción de contra inteligencia ofensiva de manual».

En esta línea, «el impacto institucional se refleja en la saturación de las capacidades de prevención, contención, respuesta y asistenciales de todo tipo del territorio en el que suceden, todo ello con el consiguiente impacto económico y organizativo».

También deriva en un «deterioro de la imagen-país» y «en un cuestionamiento internacional inducido por la situación generada». Por lo que se suma «una evidente desestabilización política interna y desajustes en la integración de las respectivas acciones de respuesta de las distintas estructuras del Estado implicadas en ellas».

En la actualidad, la Fiscalía esta pendiente de informar sobre la competencia de la Audiencia Nacional.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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