La Guardia Civil sospecha que la red criminal introdujo la droga en un buque en plena navegación con la complicidad de tripulantes y el alijo está valorado en 31 millones de euros
Regala esta noticia Añádenos en Google El alijo de de cocaína intervenido en el puerto. (LP)Javier Martínez
Valencia
05/10/2026 Actualizado a las 18:10h.Un nuevo golpe al narcotráfico en Valencia ha evitado la distribución de varios millones de dosis de droga. La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera confiscaron ... el pasado 27 de septiembre un alijo de 862 kilos de cocaína, ocultos en un contenedor entre una carga legal de azúcar, en una de las terminales del puerto de Valencia
El alijo de cocaína incautado está valorado en cerca de 31 millones de euros, según la Oficina Central Nacional de Estupefacientes, un departamento policial encargado de elaborar informes judiciales. No obstante, esta cifra superaría con creces los 82 millones de euros una vez mezclada la droga con las habituales sustancias de adulteración, como suelen hacer los traficantes para multiplicar las dosis antes de que la cocaína llegue al consumidor final.
La investigación antidroga tuvo su origen en el control de mercancías que realiza de forma permanente la Unidad de Análisis de Riesgo (UAR), un órgano mixto integrado por agentes de la Guardia Civil y funcionarios de Vigilancia Aduanera.
Tras evaluar el tráfico de mercancías con tránsito en el recinto portuario, los agentes seleccionaron para una inspección exhaustiva un contenedor procedente de Guayaquil (Ecuador) cuya carga declarada era azúcar. Al abrir las puertas, los investigadores descubrieron 32 fardos sobre la mercancía legal, y en su interior contabilizaron 862 pastillas de cocaína con un peso aproximado de un kilogramo cada una.
Dada la disposición de los 32 fardos sobre la mercancía lícita, los agentes antidroga confirmaron que la organización criminal pretendía introducir la cocaína mediante el método del «rip-off» o gancho perdido. Esta técnica delictiva consiste en introducir la droga en un contenedor con carga legal en el puerto de origen, sin conocimiento del exportador ni del importador, para extraerla con rapidez en la terminal de destino con la complicidad de trabajadores portuarios y antes del despacho aduanero.
En plena navegación
Sin embargo, los agentes antidroga descubrieron una singularidad clave durante las investigaciones: sospechan que los fardos de cocaína no fueron introducidos en el contenedor en las instalaciones portuarias de origen, sino en plena navegación o cuando el buque estaba fondeado a la espera de descargar la mercancía. El indicio principal que sustenta esta hipótesis es que los fardos incautados estaban envueltos con una red y provistos de un cabo diseñado para tirar de ellos.
Las redes de narcotráfico recurren a este método para eludir los controles y la vigilancia de los recintos portuarios. Para ejecutarlo, izan los fardos desde embarcaciones auxiliares hasta el buque portacontenedores en alta mar o en zonas de fondeo. Y para ello cuentan necesariamente con la connivencia de algún tripulante del mercante, quien posteriormente se encarga de abrir un contenedor previamente seleccionado en cubierta y meter la droga dentro.
Los investigadores todavía no han remitido las diligencias al juzgado. La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera siguen realizando pesquisas para identificar y detener a los responsables de esta operación de narcotráfico.
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