El presidente espera reducir los dos puntos de ventaja que logró el ultraconservador Flávio Bolsonaro en un «inesperado» resultado de los comicios
Regala esta noticia Añádenos en Google Los periódicos brasileños informan del intenso duelo en la noche electoral, con la ventaja de Bolsonaro frente a Lula. (AFP)M. Pérez
05/10/2026 Actualizado a las 20:10h.Quedan menos de tres semanas para la segunda ronda electoral en Brasil, así que no hay tiempo que perder. Luiz Inácio Lula da Silva convocó ... ayer a su equipo electoral para preparar la estrategia de los próximos días de campaña tras una noche aciaga e «inesperada», según él mismo admitió cuando constató que su candidatura en el Partido de los Trabajadores quedó detrás del ultraconservador Flávio Bolsonaro. El principal objetivo del todavía presidente de la nación, de 80 años, está ahora reenfocado en convencer a los 33 millones de ciudadanos que no acudieron el domingo a las urnas de que deben darle su apoyo, según fuentes de su entorno.
El hijo de Jair Bolsonaro –el exmandatario condenado a casi tres décadas de reclusión por un intento de asonada– también ha iniciado los preparativos de la recta final, que los analistas locales aseguran que será intensa y feroz. Los dos aspirantes han mantenido un crudo pulso en la campaña y todas las impresiones coinciden en que subirá de decibelios antes del 25 de octubre. Del cuartel del candidato ultraconservador ha trascendido que quiere ahondar en el desgaste de Lula, además de promover su discurso en favor del recorte del gasto, las privatizaciones de servicios públicos y la lucha contra el crimen.
Esta última receta le ha funcionado muy bien en esta primera ronda, según el criterio de los politólogos y sociólogos que han estudiado su estrategia. Creen que sus ideas para mejorar la seguridad en una nación asfixiada ha arrastrado a cientos de miles de brasileños hartos de los asesinatos, robos y violaciones. La construcción de cárceles de máxima seguridad –cinco en su caso– se ha convertido en una garantía de votos, como pueden atestiguar el presidente chileno, José Antonio Kast, y su homólogo colombiano, Abelardo de la Espriella.
Bolsonaro se ha reunido ya con Tarcísio de Freitas, el gobernador de São Paulo que ha sido elevado al panteón de los políticos de éxito del Partido Liberal al resultar reelegido con un 62% de los votos frente a Fernando Haddad, su competidor del Partido de los Trabajadores. De Freitas ha ofrecido a Bolsonaro su equipo electoral y de producción de contenidos en redes sociales para este remate final de las elecciones.
El senador terminó la primera vuelta con 56,1 millones de votos y una representación del 47,03%. El histórico líder de la izquierda obtuvo, por su parte, 53,9 millones de papeletas y el 45,16%. Los demás partidos en liza se repartieron el escaso porcentaje restante. La diferencia entre los dos candidatos es elevada, pero no imposible de superar: hubo momentos durante la noche electoral en que la formación gubernamental se vio casi desahuciada, con el derechista a más de ocho puntos y cinco millones de papeletas de distancia. Solo cuando comenzaron a aflorar los datos de los Estados del noreste de Brasil, el bastión de la izquierda, las respiraciones se hicieron más suaves en la oficina del Partido de los Trabajadores.
Felicidad y oscuridad
«Estoy muy feliz por el voto de confianza.No podría estar más realizado ya que lo que constato es que Brasil quiere un cambio», exclamó Bolsonaro una vez proclamado líder de la primera ronda. Lula, en cambio, reconoció que su derrota fue «inesperada», aunque confió en que un sector sustancial del electorado cambie de signo el 25-O. «Del otro lado, solo hay incertidumbre, con una biografía de un pasado oscuro», advirtió.
Los asesores del Gobierno creen que un porcentaje significativo de ciudadanos emitió probablemente este domingo un voto de castigo a su presidente, especialmente porque la mejoría de los datos macroeconómicos del país no se sienten en el bolsillo de los ciudadanos y sus medidas contra la inseguridad resultan poco radicales. Destacaron las reformas sociales, medioambientales y las acciones de lucha frente a la miseria del octogenario mandatario como valores a seguir explotando en las próximas semanas; como palas para cavar en las vetas que quedaron vírgenes en las urnas: los 33 millones de electores que no hicieron uso de su derecho democrático por excelencia.
La abstención registró el 21,3%, ligeramente superior a la de 2022, y ahí es donde Lula persigue lograr un «frente más amplio» en menos de tres semanas. También espera congraciarse con muchos de los 6 millones de votantes que depositaron una papeleta nula o en blanco.
comentarios Reportar un error