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Irán desafía la nueva guerra económica de Trump después de décadas de sanciones

Irán desafía la nueva guerra económica de Trump después de décadas de sanciones
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Teherán responde que la estrategia será un bumerán que solo le provocará a Washington «nuevas derrotas»
Irán desafía la nueva guerra económica de Trump después de décadas de sanciones

Teherán responde que la estrategia será un bumerán que solo le provocará a Washington «nuevas derrotas»

Regala esta noticia Añádenos en Google El 'USS George Washington' en el mar Arábigo. (Reuters)

Mikel Ayestaran

Corresponsal. Estambul

20/08/2026 a las 21:28h.

Tras fracasar en su intento de derrotar a Irán a base de misiles, Donald Trump apeló de nuevo este jueves a la misma fórmula que ... empleó en su primer mandato, cuando rompió de forma unilateral el acuerdo nuclear que había sellado Barack Obama: endurecer al máximo las sanciones económicas. En su estilo habitual de realizar anuncios explosivos a través de su red social, Trump anunció «un día D económico» y amenazó con «tremendas consecuencias económicas» a cualquier país que no deje de hacer negocios con la república islámica. Habituados a la diplomacia de las amenazas de la Casa Blanca, y a vivir bajo las sanciones, los iraníes alertaron de que este «día D» solo provocará «nuevas derrotas» para Estados Unidos mientras su deuda nacional sigue aumentando cada día que pasa con Ormuz cerrado al tráfico. El ministerio de Exteriores calificó la amenaza de «terrorismo económico».

China es el principal comprador de crudo iraní y ha seguido comprando crudo pese a las sanciones. Los castigos obligan a Irán a vender a precios ventajosos y eso beneficia a Pekín, cuyo portavoz de Exteriores, Lin Jian, pidió a las partes que recurran a la diplomacia para resolver sus diferencias porque «las sanciones y la presión no ayudarán a resolver el problema». El secretario del Tesoro, Scott Bessent, pidió a los chinos «cooperación» en esta nueva fase de la guerra que «será una combinación de aislamiento económico como el mundo nunca ha visto».

Golpe para los iraníes

El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, vio en el anuncio de Trump un intento de desviar la atención de las tensiones financieras generadas en su país a causa de la guerra y la subida de precios, lo que ha hundido la popularidad del presidente. El jefe de la diplomacia escribió en su perfil de X que «el terrorismo económico de Estados Unidos amenaza la economía mundial y la soberanía en todo el mundo». El viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, señaló que «el problema fundamental reside en los repetidos errores de cálculo de Washington, que lleva a los responsables estadounidenses a crear cada vez un fracaso mayor con el objetivo de ocultar el anterior».

Robert Malley, diplomático estadounidense que tomó parte en la negociación del acuerdo nuclear firmado en 2015, señaló en su cuenta de X que «pocas cosas resultan más seductoras o falaces que la idea de que, si la presión económica fracasa, una mayor presión económica tendrá éxito. Irán podría intentar aguantar y esperar a que Trump dé otro giro de 180 grados. O podría reaccionar con violencia e intentar extender el sufrimiento. Dos cosas son seguras: su liderazgo no se rendirá y su población sufrirá».

La economía iraní se ha visto afectada por años de mala gestión y corrupción, por las severas sanciones de Occidente y de Naciones Unidas y, más recientemente, por los daños sufridos a raíz de dos guerras en un mismo año contra Estados Unidos e Israel. En enero, los iraníes se echaron a las calles a protestar por la fuerte subida de precios y el hundimiento del rial respecto al dólar y la respuesta del régimen fue brutal. La estrategia y objetivos de Trump son confusos, pero puede que esta nueva estrategia persiga provocar una nueva explosión social por parte de las calles de Irán, algo complicado porque el régimen ha intensificado las medidas de seguridad ante el temor de sufrir nuevos ataques de Estados Unidos e Israel. Irán es un país en estado de guerra.

«Presión máxima»

En 2018, tres años después de la firma del pacto nuclear con Teherán, Trump hizo caso al consejo de Benjamín Netanyahu, decidió salirse del acuerdo, aplicar la «presión máxima» y reimpuso sanciones a Irán, pese a que los iraníes cumplían todo lo pactado. El objetivo entonces fue reducir a cero las exportaciones de petróleo de la república islámica y para ello aprobó nuevas medidas que se extendieron a 700 empresas e individuos iraníes, incluyendo los principales bancos, exportadores de petróleo y empresas navieras.

La dureza de las medidas impulsadas en 2018 no logró el objetivo final porque el régimen ha aprendido a vivir bajo sanciones desde su establecimiento en 1979 y ha desarrollado rutas de contrabando, nuevos sistemas para recibir dinero en terceros países y fortalecido las conexiones con chinos y rusos, aliados capaces de lidiar con Trump. Una década después, el presidente estadounidense insiste con los castigos frente a unos iraníes que cuentan con Ormuz, un arma de presión que les permite responder con la misma moneda y poner en jaque la economía mundial.

El analista Javier Blas advierte en su nueva columna en Bloomberg que «el presidente estadounidense apuesta a que puede doblegar a Irán económicamente y, en el proceso, conseguir las concesiones que busca. Sin embargo, los precedentes históricos sugieren que se equivoca. No obstante, ante la falta de opciones, la guerra económica es probablemente el mal menor».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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