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José Manuel trató de matar dos veces a su ex y a su bebé: le dio una paliza y tiroteó a su madre y a su padrastro en El Ejido

José Manuel trató de matar dos veces a su ex y a su bebé: le dio una paliza y tiroteó a su madre y a su padrastro en El Ejido
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El juzgado lo envía a prisión por dos asesinatos consumados y otros seis asesinatos en grado de tentativa, delitos que requieren de circunstancias como la premeditación, desvirtuando que actuara durante un brote psicótico. Más información: José Manuel, el doble homicida de El Ejido que hirió a 4, disparó a su ex con su bebé en brazos: 'Se peleó con la familia materna'

José Manuel Cortés Fernández, de 23 años, ha ingresado en prisión por dos asesinatos y seis tentativas en El Ejido.

Reportajes José Manuel trató de matar dos veces a su ex y a su bebé: le dio una paliza y tiroteó a su madre y a su padrastro en El Ejido

El juzgado lo envía a prisión por dos asesinatos consumados y otros seis asesinatos en grado de tentativa, delitos que requieren de circunstancias como la premeditación, desvirtuando que actuara durante un brote psicótico.

Más información:José Manuel, el doble homicida de El Ejido que hirió a 4, disparó a su ex con su bebé en brazos: 'Se peleó con la familia materna'

Publicada 21 mayo 2026 19:08h Actualizada 21 mayo 2026 19:19h

De violencia doméstica a violencia de género y vicaria. La investigación del doble crimen del pistolero de 'El Canalillo' ha dado un giro de 180 grados: José Manuel quería matar a su expareja y a su bebé, pero tiroteó mortalmente a su padrastro, Luis Francisco, y a su madre biológica, María Josefa.

"La investigación arrancó como un caso de violencia doméstica, pero luego se ha comprobado que hay delitos de violencia de género y violencia vicaria", tal y como detallan fuentes de la Guardia Civil a EL ESPAÑOL.

Los primeros testimonios recabados por la Policía Local, entre los que se incluía el del propio hermano del detenido, apuntaban a que José Manuel Cortés Fernández, de 23 años, mantenía "una relación mala con toda su familia materna". De hecho, las tensiones se extendían a la pareja de su madre biológica, Luis Francisco.

Pero faltaba una pieza en el puzle para entender la sangría que protagonizó este lunes, empuñando una pistola, por el Barrio de El Canalillo. "Se peleó con la familia materna y los motivos concretos no se saben aún", según apuntaba un investigador el martes. Ahora se sabe que uno de esos motivos era que los difuntos Luis Francisco y María Josefa defendían a la pareja de José Manuel porque sufría violencia de género.

Esta chica no era una víctima cualquiera, era una mujer que sufría los malos tratos en silencio y su familia política los silenciaba porque sus suegros Luis Francisco y María Josefa tampoco denunciaban. "No había denuncias previas y no tenía ninguna medida de protección", según confirma el Instituto Armado. Ni siquiera había pedido ayuda al teléfono 016 contra la violencia de género, a pesar de que no deja rastro en el listado de llamadas.

Dispositivo especial de seguridad en el Barrio de El Canalillo

Esta pobre chica, madre de un bebé, aguantaba a José Manuel en una convivencia terriblemente tóxica, ya que en la casa del número 37 de la calle Mar Adriático, esta pareja de jóvenes compartía techo con sus suegros: Luis Francisco y María Josefa, testigos de los malos tratos.

José Manuel ingresará en prisión por un listado kilométrico de asesinatos y tentativas de asesinato. De momento, las familias de los 4 heridos que se debaten entre la vida y la muerte en varios hospitales, se han tomado la Justicia por su mano, vandalizando la casa de la calle Mar Adriático donde arrancó una noche que El Ejido no olvidará jamás.

Prueba de ello son las imágenes de un dron a las que ha accedido en exclusiva este diario y donde aparece el Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (GOAP) de la Policía Local de El Ejido, el mismo que arrestó a José Manuel, patrullando a diario cada calle de esta barriada, para evitar nuevas venganzas y refriegas entre familias.

El abogado que asuma la defensa del veinteañero José Manuel Cortés Fernández deberá jugar muy bien la baza de sus problemas de salud mental, para argumentar que actuó como un pistolero durante un brote, con el objetivo de mitigar su condena. Todo ello, debido a que los investigadores sostienen que José Manuel "iba a por la exmujer y el bebé".

Pero no solo la noche del lunes 18 porque fue a por su expareja en dos ocasiones en solo 24 horas. El primer episodio de violencia de género documentado por la Guardia Civil, en la investigación de este doble crimen, se produjo el domingo 17. Un día antes del tiroteo, José Manuel le dio una paliza a la madre de su bebé y la amenazó de muerte tras la ruptura reciente de su relación sentimental.

El segundo ataque contra la chica ocurrió el mismo lunes 18, solo unas horas antes de que José Manuel saldara a plomazos la ruptura con la joven, arrebatando la vida a su padrastro y a su madre biológica, además de provocar cuatro heridos de gravedad.

Unos agentes del Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (GOAP) de la Policía Local de El Ejido, la madrugada del martes, arrestando a José Manuel.

Tal cronología de episodios de malos tratos con fines funestos son avalados por la Plaza número 4 del Tribunal de Instancia de El Ejido, con competencias en materia de Violencia sobre la Mujer, y que investiga a José Manuel por dos asesinatos consumados y otros seis delitos de asesinato en grado de tentativa.

"Dos de estos intentos fueron cometidos sobre su pareja, uno de ellos ocurrido el día anterior al suceso que afectó a los otros cuatro heridos, entre ellos, su hijo de siete meses. Y la segunda agresión, el mismo día en el que tuvo lugar el tiroteo", según ha confirmado un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. "El detenido se acogió a su derecho a no declarar".

Tales calificaciones de asesinato consumado y tentativas de asesinato, en vez de homicidio, agravan el horizonte penal al que se enfrenta este veinteañero y su hipotética defensa alegando problemas de salud mental, para un veinteañero que arrastraba 16 detenciones e infracciones, por estar en posesión de drogas en la vía pública; por consumo de marihuana; por tenencia de armas blancas; por violencia doméstica; por infracciones de tráfico y por asaltar una gasolinera.

José Manuel había protagonizado varios episodios de salud mental con entradas al Hospital de Poniente, por psicosis provocadas por el consumo de drogas, generalmente marihuana. De ahí que nada más ser detenido se informara desde el Instituto Armado que "tenía sus facultades mentales mermadas". Sin embargo, algunos indicios recabados no apuntan a que actuara con sus facultades volitivas alteradas.

Durante la investigación, tal y como ha informado este diario, los indicios recabados por la Policía Judicial evidenciaban que José Manuel actuó con cierta planificación. Tal actuación no cuadra con un brote esquizofrénico o psicótico. La calificación inicial de los delitos apunta a que actuó con cordura porque el juzgado habla de dos asesinatos consumados y este delito requiere de circunstancias específicas, como la premeditación o el ensañamiento aumentando.

Aquel lunes 18 de mayo, tras haber maltratado a la madre de su bebé, José Manuel se fue del Barrio de El Canalillo porque su Seat Córdoba lo estacionó cerca de la Comisaría de Policía Nacional. Luego regresó al número 37 de la calle Mar Adriático, al volante de un Volkswagen Golf, propiedad de unos amigos. Ese turismo lo estacionó al lado de la casa y no era conocido por su madre biológica, María Josefa ni su padrastro, Luis Francisco.

Como un sicario

En su interior aguardó José Manuel, con paciencia, empuñando una pistola 9 milímetros, y en cuanto vio llegar el coche familiar, un Hyundai ix35 conducido por Luis Francisco, con María Josefa de copiloto y la expareja de José Manuel en el asiento trasero, viajando con el hijo de ambos, este veinteañero empezó a disparar como un sicario de un cartel de México. Su madre biológica y su padrastro murieron sentados.

La exmujer logró refugiarse en la casa con su bebé, de 7 meses, una criaturita que recibió dos disparos de su padre en la mandíbula y en la clavícula. Y que son calificados como otras dos tentativas de asesinato. Luego vinieron las otras cuatro: su vecina Josefa, de 19 años, se asomó asustada por los gritos, con su hija en brazos porque solo tiene 21 meses, y recibió tres tiros en el pecho. La chiquilla se llevó otro. José Manuel huyó a pie hacia los invernaderos del Paraje de Cañada Villegas.

Por el camino, José Manuel se tropezó con Mohamed, un jornalero agrícola y padre de familia, de 60 años. Este simple peatón que se dirigía hacia el cortijo donde reside se había convertido testigo de la huida del pistolero de 'El Canalillo' y José Manuel le dejó una bala alojada en su cráneo -con la frialdad de un sicario-.

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