Las conclusiones se desprenden de un modelo informático basado en principios físicos que simula la forma en que la tensión tectónica se acumula y libera a lo largo de los sistemas de fallas de San Andrés y San Jacinto, incluido el paso de Cajón.
El algoritmo fue entrenado con un registro que incorpora datos sísmicos de la región reconstruidos a partir de evidencias geológicas, como capas de sedimentos desplazadas o fracturas preservadas en el terreno a lo largo del tiempo. A partir de esta información, la herramienta generó simulaciones en 4D para proyectar la cantidad de tensión acumulada.
El análisis reveló que los niveles de esfuerzo no son uniformes en toda la zona estudiada. En la región del desierto de Mojave, ubicada al norte del paso de Cajón, la tensión aumenta a un ritmo cercano a 1.8 megapascales por siglo. Esta cifra es superior al rango estimado para la zona situada al sur del paso de Cajón, donde oscila entre 1 y 1.5 megapascales por siglo. Esta evolución desigual sugiere que ambos sistemas de fallas podrían alcanzar sus puntos de ruptura en momentos diferentes.
Para 2025, los investigadores estimaron que algunos segmentos presentan niveles elevados de esfuerzo de Coulomb, una métrica que combina distintas fuerzas que actúan sobre una falla y que permite evaluar qué tan cerca podría encontrarse de una ruptura.
explicó que “las condiciones que determinan si la ‘compuerta sísmica’ del paso de Cajón se abre o permanece cerrada parecen estar relacionadas con la alineación de los niveles de tensión en los dos sistemas de fallas en el momento de la ruptura. En este momento, con niveles de tensión históricamente altos en toda la región y más de 160 años transcurridos desde la última gran ruptura, el sistema se encuentra en un estado de carga crítica”.El artículo, publicado en Journal of Geophysical Research, señala que una ruptura conjunta y simultánea de las fallas de San Andrés y San Jacinto podría originar un terremoto “más destructivo que un evento asociado a una sola falla” y afectar a áreas densamente pobladas como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella.
Los autores enfatizan que sus hallazgos no afirman que un gran terremoto vaya a ocurrir en el futuro inmediato ni permiten predecir una fecha específica. Aclaran que los resultados indican que algunas secciones clave de las fallas estudiadas han acumulado niveles de tensión comparables a los observados antes de terremotos anteriores. Además, muestran que la forma en que esa energía se distribuye entre ambas estructuras podría influir de manera decisiva en la magnitud y alcance de futuros sismos en el sur de California.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrow“Esto no es una predicción de cuándo ocurrirá un terremoto. Sin embargo, estudios como este representan contribuciones importantes para la investigación nacional y mundial sobre el riesgo sísmico, ya que utilizamos ciencia rigurosa y cuantitativa para comprender mejor el peligro que enfrentan millones de personas. Lo que sí podemos afirmar es que el sistema está sometido a una presión crítica y que los modelos basados en la física, como este, nos brindan una visión más clara de la gama de escenarios para los que debemos estar preparados. Esta información es fundamental para las evaluaciones de riesgos, la planificación de infraestructuras y la preparación ante emergencias”, afirmó Burkhard.
Los autores sostienen que su modelo puede aplicarse a otras intersecciones complejas de fallas alrededor del mundo, por lo que esperan convertirlo en una herramienta reutilizable para evaluar riesgos en distintos sistemas geológicos.