La investigación del segundo narcotúnel del Tarajal ha llegado a la Audiencia Nacional por la dimensión de la causa y por las líneas abiertas en varias provincias. El juez Piña investiga si más guardias civiles pudieron dar cobertura, información o protección a la red que operaba junto a la frontera de Ceuta con Marruecos. La causa, parcialmente secreta, incluye una línea sobre los contactos de la organización con agentes del Instituto Armado y otra derivada de blanqueo por la presunta compra de décimos premiados de la Lotería de Navidad.
Asuntos Internos de la Guardia Civil indaga el papel que pudieron desempeñar algunos agentes en torno a Mustapha C., alias 'Brouzi', señalado por los investigadores como uno de los presuntos responsables de los dos túneles localizados entre Ceuta y Marruecos. La magnitud de la obra, la cantidad de droga atribuida al grupo y las conversaciones incorporadas al sumario han llevado a los agentes a preguntarse si la red pudo operar con apoyo desde dentro.
En el centro aparece Ángel A., conocido como 'el Angelito', guardia civil jubilado y actualmente en prisión provisional. La UDYCO lo describe como presunto intermediario entre Mustapha C. y compradores de hachís, y como una figura capaz de moverse entre el mundo policial y el entorno del narcotráfico.
Ángel A. lo niega. Ante el juez sostuvo que su relación con Mustapha C. no respondía al tráfico de drogas, sino a una colaboración con la UCO de la Guardia Civil para aproximarse al presunto capo y tratar de captarlo como informador. Según su versión, esos contactos se reactivaron tras el hallazgo del primer túnel en Ceuta, cuando agentes del cuerpo le pidieron ayuda porque sabían que conocía a Brouzi.
El interrogatorio dejó respuestas llamativas. En una conversación intervenida, el Angelito hablaba de haber metido "por lo menos 10 camiones". El juez le preguntó qué contenían. "De fruta", dijo. También tuvo que explicar otra frase recogida en las grabaciones, "Yo no soy corrupto, soy traficante". Ante el magistrado, dijo que eran comentarios hechos "en caliente", fruto de un enfado.
La Fiscalía no cree esa versión. Aunque hubiera actuado como confidente o enlace, esa condición no le ampararía si cometió delitos. El juez decretó su ingreso en prisión provisional.
La causa ha dado otro salto con un informe policial elaborado este mes de abril a petición del magistrado. El documento analiza conversaciones de Ángel A. y Mustapha C. con tres miembros de la Guardia Civil. Según la Policía, una de esas comunicaciones plantea que un agente de la UCO que declaró en el juzgado pudo tener conocimiento del presunto comportamiento delictivo de Brouzi.
En esa conversación, el Angelito sitúa a ese guardia civil detrás de un alijo de unas 15 toneladas intervenido en Almería. El informe destaca otra frase de Ángel A., en la que asegura que ese agente de la UCO "tiene que saber en cada momento cuándo entra [Brouzi] o cuándo viaja". En otro intercambio, un uniformado responde: "Eso lo está salvando".
Los agentes consideran el segundo túnel una infraestructura presuntamente preparada para mover fardos de hachís desde Marruecos hacia Ceuta, con destino posterior a la Península y otros países europeos. Marruecos colaboró desde que España dio aviso al otro lado de la valla. Sus agentes localizaron la boca del túnel y confirmaron que el trazado alcanzaba la nave del Tarajal. Después, la entrada marroquí fue sellada con hormigón.
La boca estaba en una finca próxima a una base de la Gendarmería Real, en una zona vigilada de forma permanente. Para las fuentes consultadas, una estructura así difícilmente pudo operar durante tiempo sin ayuda, protección u omisión en territorio marroquí.
Lotería premiada y policías locales implicados
La UDEF investiga cuántos décimos del quinto premio del Sorteo de Navidad de 2025, repartido por el Club San Urbano de Ceuta, pudieron usarse presuntamente para blanquear dinero del narcotráfico. En esa línea fue detenido un policía local de la ciudad por vender un boleto premiado a uno de los presuntos responsables de la red. El agente quedó en libertad con cargos, investigado por un presunto delito de blanqueo de capitales.
El Club San Urbano, una asociación con amplio calado social en Ceuta y formada por miembros de la Policía Local, repartió el 22 de diciembre uno de los quintos premios. El número 25.412 dejó 2,1 millones de euros tras la venta de 350 décimos, premiados con 6.000 euros cada uno.
Dos policas locales de Ceuta posan con las decimos premiados de la loteria de Navidad.A. SEMPERELas escuchas del Audi Q5 utilizado por el Angelito recogen conversaciones sobre compras de décimos, pagos en metálico e intermediarios. En una de ellas se fija el precio de cada boleto en 6.600 euros, 600 más que el premio oficial. "Mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil, seis mil, seiscientos", se oye contar dentro del vehículo. En otra, uno de los implicados explica su margen: "A seis mil seiscientos cada uno, y le voy a ganar yo doscientos euros". El Angelito reconoce entonces el papel de uno de ellos: "Ole ahí mi primo, comisionista Aldama".
Las grabaciones reflejan una búsqueda de más agraciados. Uno de los implicados anuncia que va a "investigar quién más tiene décimos". El Angelito menciona a una persona que "tiene seis". En ese rastreo aparecen Simón, la Polaca y Carlos, asociados en las escuchas a boletos aún no entregados o pendientes de cobro.
Los investigadores explican que comprar décimos premiados por encima de su valor es una fórmula conocida de blanqueo. El comprador no busca ganar con la Lotería, sino hacer aflorar efectivo. La Policía intenta determinar ahora qué boletos acabaron presuntamente en manos de la trama, quiénes los entregaron con sobreprecio y quién terminó cobrando el premio.