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Internacional

La batalla de Albanese

La batalla de Albanese
Artículo Completo 1,132 palabras
La relatora especial de Naciones Unidas para Palestina cuenta en un libro lo que ocurre en Gaza y la reacción de Occidente, y su conclusión es clarividente: es el síntoma de una crisis global

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Ilustración: Bea Crespo

Edurne Portela

Domingo, 8 de febrero 2026, 00:08

... datos incontestables y hechos probados el genocidio que el Estado de Israel está perpetrando contra la población palestina. El 3 de julio de 2025, Albanese presentó al Consejo de Derechos Humanos un informe en el que desvelaba las empresas que apoyan las operaciones militares de Israel en Gaza y se lucran así con el genocidio. Entre ellas, destacan Amazon, Google y Microsoft. La relatora, además de exigir responsabilidades a estas empresas, pidió el embargo comercial y de armas a Israel. Como reacción a este informe, el gobierno de Estados Unidos, gran aliado de Israel en sus planes de arrasar Gaza y a todos sus habitantes, incluyó a Albanese en la lista negra de «terroristas» y la sancionó gravemente, argumentando que busca acciones penales ilegales contra funcionarios e intereses estadounidenses e israelíes. Además de las sanciones que limitan su capacidad de movimiento y el uso del sistema bancario internacional, el gobierno de Donald Trump inició una campaña de desprestigio acusándola de antisemita.

Albanese presenta en diez capítulos a diez personas que a lo largo de su vida le han ayudado a entender la complejidad de lo que allí ocurre. La primera es Hind, la niña de seis años asesinada por el ejército de Israel sobre la que se hizo el documental 'La voz de Hind', del que hablé aquí hace unos meses. Albanese toma la muerte de Hind como punto de partida para hablar de cómo es la infancia en Gaza y en los Territorios y cómo los derechos de estos niños y niñas - a una vida libre de violencia, a la educación y a la salud, a la vivienda y la comida, a un futuro- son continuamente vulnerados. Este primer capítulo es desgarrador por el balance terrorífico de muerte, mutilaciones y torturas que sufren estas víctimas; también porque incluso si un niño o una niña no sufre violencia directa, crece bajo violencias estructurales que anulan sus posibilidades de una vida plena. Según un informe de UNICEF del pasado octubre, se contabilizan unos 64.000 niños muertos o heridos de gravedad, entre ellos al menos mil bebés. El doctor Ghassan Abu Sitta, a quien Albanese dedica otro capítulo también desolador, ha tenido que tratar a cientos de niños bajo las bombas, hasta el momento en que ni siquiera tenía anestesia para operar y el hospital se le caía encima.

Albanese recorre los escenarios donde se han creado las condiciones de posibilidad del genocidio porque, como todo plan de exterminio, este genocidio no comenzó de repente. Es decir, no empieza el 7 de octubre de 2023 como reacción al ataque terrorista de Hamas, sino que se ha ido programando durante décadas. De hecho, como Albanese explica, es un plan a largo plazo dentro de la lógica del colonialismo de asentamiento. Para que este tenga éxito, requiere la destrucción «total, metódica y planificada» no solo de los palestinos, también de todo aquello que hace posible su subsistencia, desde infraestructuras esenciales como hospitales o saneamiento de aguas hasta tierras para el cultivo y de sus hogares, que se efectúa a través de la expropiación o destrucción de viviendas.

El espacio y su disputa es una parte esencial de este libro: desde la ciudad de Jerusalén hasta las tierras de Cisjordania y Gaza. Para entender cómo funciona el colonialismo de asentamiento y su relación con las prácticas de exterminio, Albanese dedica varios capítulos al análisis del territorio en sí, como el de Abu Hassan, con el que hacemos un recorrido por la ciudad de Jerusalén y su compleja partición, reflejo del Plan de Partición que impuso la ONU sobre este territorio en 1947. Por ejemplo: Abu Hassan señala los lugares donde las familias están separadas por un muro y los niños van al colegio a través de las alcantarillas, única manera de sortear las barreras donde se aposta el ejército israelí, a quien temen y con razón. En otro capítulo George, palestino residente en Jerusalén, recuerda cómo en 1967 se expulsó del Este de Jerusalén a 650 residentes palestinos en una sola noche para dar cabida a peregrinos judíos. Con Ingrid Jaradar entendemos que el término 'apartheid' se debe usar para definir la situación en Palestina y así poder tomar medidas internacionales. Y Eyal Weizman, reconocido mundialmente por sus estudios de arquitectura forense, confirma, a través de sus análisis de los espacios, que la destrucción del pueblo palestino es un plan minuciosamente concebido.

Es también fundamental el capítulo dedicado al profesor Alon Confino, experto en estudios del Holocausto, para entender qué es realmente el antisemitismo, ideología del odio que no practica en absoluto Francesca Albanese y término demasiado serio como para que las ultraderechas, también la española, lancen como acusación a cualquiera que denuncie el genocidio. Y no puedo dejar de mencionar a Malak Mattar, pintora gazatí que ilustra la cubierta de este libro y nos deja esta frase inolvidable: «Parece que a la gente le interesa ver pintado el dolor de Gaza. Pero no hay suficiente pintura para contarlo todo».

La persecución que sufre Albanese por denunciar todo esto y mucho más, le lleva a una conclusión clarividente: lo que ocurre en Gaza y la reacción de Occidente a este genocidio que no cesa es el síntoma de una crisis global, de un sistema al que pertenecemos y «que convierte el trabajo en precariedad y los derechos en privilegios; el que considera la solidaridad un acto subversivo y la empatía una forma de disfunción mental y social». Es un sistema que nos desgasta, destruye nuestros «vínculos y menoscaba nuestra capacidad de actuar conjuntamente por una causa justa, desde el medio ambiente hasta Palestina, pasando por la precariedad laboral y las cuestiones de género».

En Gaza nos estamos jugando el futuro de la humanidad y vamos perdiendo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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