Domingo, 31 de mayo de 2026 Dom 31/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

La bendición del Papa llegará a Caño Roto

La bendición del Papa llegará a Caño Roto
Artículo Completo 1,835 palabras
León XIV visitará en Madrid un centro de personas sin hogar ubicado en un barrio obrero que renace tras un oscuro pasado vinculado a las drogas
La bendición del Papa llegará a Caño Roto

León XIV visitará en Madrid un centro de personas sin hogar ubicado en un barrio obrero que renace tras un oscuro pasado vinculado a las drogas

Regala esta noticia Añádenos en Google (Gabriel Luengas)

Álvaro Soto

Madrid

31/05/2026 a las 00:09h.

Cuando el sábado 6 de junio a las seis de la tarde León XIV descienda de su coche y se disponga a entrar en el ... CEDIA 24 horas de la calle Cullera de Madrid, si en ese preciso momento mira a su derecha, verá un muro no demasiado alto (con una verja recién remozada de color rojo), que este centro de Cáritas para personas sin hogar comparte con la Parroquia de la Crucifixión del Señor, en el que aparecen pintadas hasta quince fechas diferentes: 16-7-1999; 15-11-1996; 16-10-1998; 18-10-1996; 16-4-99; 20-9-1996… Algunas están medio borradas, por la humedad y por el paso del tiempo, y el visitante cree que se trata de cifras aleatorias, quizá recuerdos de que alguien estuvo aquí ese día, quizá garabatos de grafiteros poco duchos.

«La droga hizo mucho daño en los 70, en los 80 y en los 90. Y parecía que nunca nos la íbamos a quitar de encima. Pero ahora estamos mucho mejor. Ahora podemos pasear tranquilamente. En el último año esto ha cambiado mucho y con la visita del Papa mejorará más todavía», continúa Garrido, y en sus explicaciones flota la idea de que la sorprendente e ilusionante llegada de León XIV a este barrio obrero de Madrid confirmará el inicio de una nueva época.

En el día de su llegada a España, el Pontífice saludará por la mañana a los Reyes y a las altas autoridades del Estado, y por la tarde se desplazará hasta Caño Roto, un barrio que lucha, con éxito indudable en los últimos tiempos, por sacudirse el estigma que marcaba a su vía principal, la calle Cullera, como una de las más peligrosas de España. Y lo fue, efectivamente, hasta abril de 2025, cuando una macrorredada acabó con el clan de los Verona solo meses después de que otra operación policial fulminase a sus rivales, el clan de los Jiménez, las dos familias que manejaban los estupefacientes en esta zona de Madrid.

Antes de aquello, los vecinos salían a la calle con temor a los drogadictos que acudían a los puntos de venta y que se pinchaban escondidos en los portales o a la vista de todos. «Te podían quitar el bolso o tirarte al suelo para pegarte y robarte», cuenta una vecina que prefiere no dar su nombre porque el pasado es todavía pasado imperfecto y entre la tranquilidad que ahora se respira en el barrio también late la sensación de que se ha metido a todos los de Caño Roto, a los pocos malos y a los muchos buenos, en el mismo saco.

Fechas pintadas que recuerdan a víctimas de la droga en el barrio. Un cliente en el D'Goro Bar. Una cámara de seguridad.. (Gabriel Luengas)

La Policía, que por fin se puso seria, y las cámaras de seguridad que ahora pueblan el barrio, y que los vecinos señalan con orgullo («ahí hay una, ahí otra»), han comenzado a arreglar Caño Roto, reflejo antes de una España obrera, emigrante del campo a la ciudad, y ahora de una España que ha cambiado de color y de acento, con historias tristes, pero con otras que sin duda harían sonreír al ilustre visitante León XIV.

Como la de Mariano Pérez Díaz, de 92 años, que en su juventud fue un novillero llamado 'El Caimán' y en sus años mozos, maratoniano, cuando correr no estaba de moda. «¿Que no os lo creéis? En casa tengo cien trofeos y aquí, las fotos», dice mientras saca de su cartera un fajo de estampas que efectivamente parecen corroborar todas sus afirmaciones, la última de ellas, muy picarona: «Ahora lo que me gusta es ir a los bailes de la tercera edad, y tengo mucho éxito con las señoras».

Caño Roto se llama así, obviamente, por un caño roto: un arroyo natural que suministraba agua a las antiguas fincas de esta zona, en el Distrito de La Latina (en el entorno de las paradas de metro de Laguna, Lucero y Aluche), pero cuyas canalizaciones siempre estaban estropeadas. Barrio típico del sur de Madrid, su historia se remonta al Plan de Poblados Dirigidos que intentaba erradicar el chabolismo periférico provocado por el masivo éxodo rural de castellanos, extremeños y andaluces.

Caño Roto representa el orgullo obrero y la droga, los jóvenes que salen adelante y los que se quedan por el camino

Según las notas de la época, los prestigiosos arquitectos Antonio Vázquez de Castro y José Luis Íñiguez de Onzoño diseñaron Caño Roto en 1957 como un 'oasis' que combinaba hileras de casas bajas totalmente peatonales, autoconstruidas por los propios vecinos, con bloques lineales de pisos y amplias zonas ajardinadas intermedias.

Hoy, la estructura sigue siendo la misma, aunque en la década de los 60 también se levantaron unas torres de trece plantas, gigantes entre molinos, en las que se ubicaron progresivamente familias que llegaban de chabolas de todo Madrid. Algunas viviendas de esos bloques se convirtieron en los últimos años en narcopisos porque Caño Roto, como tantos otros barrios de las periferias, es el bien y el mal, el orgullo obrero y la droga, la lucha por mejores condiciones de vida (con los curas como el aquí venerado Julio Palomar a la cabeza) y la delincuencia, los jóvenes que salían adelante con sus carreras universitarias y los que se quedaban por el camino.

Las calles que pisará el Papa suenan a arte por los cuatro costados. Aquí surgió la Escuela de Guitarra Caño Roto, aquí nació el Sonido Caño Roto, que fusionó el flamenco, el pop y el funk americano, con Los Chorbos, Manzanita, 'El Entri', 'El Viejín', la saga de los Losada o las adoptadas Las Grecas (que no eran del barrio, pero sí del Sonido Caño Roto), y aquí venía Antonio Flores cuando se cansaba de los lujos de El Lerele para reconectar con sus raíces y desgraciadamente, porque esa era la otra cara de Caño Roto, para chutarse heroína.

La pesadilla de la droga parece haber quedado atrás, y la seguridad ha vuelto a las calles de Caño Roto, pero los problemas se transforman. Y hoy el gran problema es el de la vivienda, sobre todo para los emigrantes, a los que el Papa abrazará con su presencia, unos emigrantes que han cambiado la fisonomía del barrio y que luchan, literalmente, por vivir, en la quinta acepción de este verbo en el diccionario de la Real Academia Española: «Habitar o morar en un lugar o un país».

Cartel de León XIV en la parroquia de la Crucifixión del Señor. Mariano Pérez enseña fotografías de su juventud. Vista exterior del CEDIA.. (Gabriel Luengas)

«Sufrimos un problema terrible de hacinamiento», cuenta Miguel Sastre, uruguayo, cura de la Crucifixión del Señor, la parroquia que en sus paredes guarda las fechas de los muertos por la droga y que en su templo alberga fieles de 23 nacionalidades, más los rumanos, ortodoxos con los que los católicos comparten techo.

«En casas de dos habitaciones residen doce personas que no pueden pagar nada mejor. Hace poco se ha vendido una casa así por 240.000 euros y los alquileres están por las nubes», apunta, y una búsqueda rápida en Idealista lo confirma: 1.090 euros al mes por un bajo exterior de 60 metros cuadrados en la calle Cullera, la arteria principal, que resuelta la inseguridad, comienza a dar, como tantos otros barrios obreros, señales de gentrificación. «Son vecinos honestos que se levantan muy temprano y cogen el metro a las seis de la mañana. Y sufren esta vida», se lamenta el cura Sastre, que ve, sin embargo, en la visita de León XIV un revitalizante: «Él es Pedro entre nosotros y eso va a hacer, estar entre nosotros, entre los más necesitados».

En la parroquia y en el CEDIA, mientras tanto, un grupo de trabajadores adecenta las vallas con pintura rojo brillante para que luzcan cuando llegue el Papa. Son jóvenes que buscan insertarse en el mercado laboral, y la visita de León XIV es una doble oportunidad. «Hemos trabajado aquí durante un mes y tenemos de plazo hasta el viernes», explica el encargado de la obra, Juan Cepeda, un ecuatoriano fanático del fútbol que se confiesa «emocionado» por saber que con su labor también está participando en el viaje del Pontífice a España. «Ojalá pudiéramos verle», dice.

El barrio comienza a dar signos de gentrificación con los precios de la vivienda disparados

Ecuatoriana como Cepeda es Jacqueline Gorotiza, la propietaria de D'Goro Bar, un establecimiento que dirige desde hace cuatro años (lleva 24 en España) y que es el que recomiendan los locales para tomarse un pincho de tortilla. «No se habla de otra cosa», responde cuando se le pregunta por la visita del Papa. «Cuando nos lo dijeron, no nos lo podíamos creer y conforme se acerca el día, vemos más movimientos: han arreglado algunas zonas y se ve más gente», asegura, antes de lanzar una curiosa invitación: «¡Que sepa León que si viene por aquí está invitado a tomarse lo que quiera!».

También esperan ansiosos en el Colegio Irlandesas de la calle Cullera la llegada del Pontífice. «Estamos muy contentos todos, los profesores, los niños y las familias», explica Ana Belén Pizarro, pastoralista del centro y profesora de Primaria. «Los alumnos ya saben quién es el Papa y qué hace, pero hemos aprovechado para profundizar en los valores», señala Pizarro, que se siente una privilegiada porque el colegio ha sido convocado para vivir en directo la visita del Pontífice. «Nos van a colocar en una zona concreta y allí llevaremos nuestras pancartas y cantaremos el himno que se ha compuesto para el viaje del Papa, 'Alza la mirada'». Y cuando suene 'Alza la mirada', muchos vecinos de Caño Roto pensarán que su letra pone voz a sus aspiraciones: «Por los que buscan la paz / y la libertad, / para que encuentren en tus ojos / dónde descansar... / Por los que cruzan el mar / buscando un hogar, / para que vean más allá / de la tempestad».

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir