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La ex militar Patricia Campos se defiende de la denuncia de maltrato de sus hijos adoptivos: "Nos han hecho un daño terrible porque todo es falso"

La ex militar Patricia Campos se defiende de la denuncia de maltrato de sus hijos adoptivos: "Nos han hecho un daño terrible porque todo es falso"
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Tanto ella como su mujer fueron detenidas y prestaron declararon en el juzgado de Instrucción por las acusaciones de maltratos físicos y humillaciones de los dos menores que adoptaron en Ruanda en 2019 Leer

"Estamos destrozadas. No saben el daño que nos han hecho cuando nosotras solo les queremos y les hemos procurado lo mejor. Un daño terrible porque todo es falso". A Patricia Campos, conocida por haber sido la primera mujer piloto de las Fuerzas Armadas españolas, con múltiples condecoraciones, entrenadora de fútbol y ahora comentarista deportiva en medios como RNE, À Punt o el diario AS, se le quiebra la voz y no puede aguantar las lágrimas en su breve conversación con este diario. Fue detenida el jueves junto a su mujer tras la denuncia que presentaron los dos hijos de 12 y 15 años, que ella adoptó en Uganda en 2019, tras conocer la situación del país en el que desarrolla actividades solidarias a través de su ONG Goals for Freedom.

El relato pormenorizado que los menores, que están bajo tutela de la Generalitat en un centro de acogida, han hecho ante la Guardia Civil y el juzgado de Massamagrell es totalmente negado por Campos y su entorno. Tanto ella como su mujer han sido acusadas por sus hijos de un presunto delito continuado de malos tratos en el ámbito familiar y se les ha prohibido acercarse a los menores a menos de 500 metros.

Ese maltrato, según el relato de los niños, que viven con ellas en una localidad al norte de Valencia desde 2021, incluye golpes con el cinturón, de lo que acusan a la mujer de Campos, restricciones en la comida, castigos continuos y amenazas, entre ellas la de ser devueltos a su país de origen.

En un comunicado, Patricia Campos reconoció comportamientos violentos de sus hijos, aunque sin entrar en detalle. "Desgraciadamente, a lo largo de los años de convivencia en casa se han producido numerosos episodios ante los que nosotras, las dos acusadas, hemos sido en realidad las víctimas. Algunos hechos constan desde hace tiempo en la Justicia, y otros por vergüenza propia han sido silenciados, pero todos ellos demostrarán la inocencia que hoy proclamamos de forma categórica", asegura.

El entorno de la pareja profundiza más y relata a este diario que las madres han presentado varias denuncias contra los menores por robo de dinero de manera continua, pinchazos en las ruedas del coche e incluso intentos de sustracción del propio vehículo. En el caso del dinero, no solo a ellas, sino a personas que formaban parte del entorno de la familia. "Sus castigos eran prohibirles ir a la biblioteca o ver la tele. Y llevarles al psicólogo a ver si esas conductas se podían cambiar", cuentan.

Sobre la comida, aseguran que tienen los tickets de las facturas de supermercados donde hacían la compra, que era destinada a los menores y a Campos, porque su mujer es vegetariana. Hay testimonios, que asegura aparecerán, que ratifican que no había restricciones. Esto contrasta con el relato de los menores, que contaban a sus compañeros de clase que no les daban de comer.

"Como ya sostuve en mi declaración" judicial, señala la exmilitar, "niego rotundamente haber ejercido cualquier tipo de maltrato físico o psicológico hacia mis hijos. Nos acusan de unos hechos que son absoluta y radicalmente falsos, así como totalmente contrarios a la realidad del entorno familiar que les hemos procurado desde su llegada en el año 2021", asegura Campos, que sigue creyendo "firmemente" en la "adopción responsable, en la atención emocional, el amor maternal y la protección", "a pesar de las dificultades que, como madres, hemos sufrido a lo largo de este tiempo de forma injusta".

"Siempre hemos puesto un empeño infinito por resolver cada uno de los problemas a los que nos hemos enfrentado como madres, siempre desde la conciliación y la búsqueda permanente de soluciones constructivas con expertos terapeutas que no resultaran traumáticas para nuestros hijos", añade antes de reafirmar que su modelo de familia "es absolutamente contrario a este tipo de prácticas que jamás hemos usado en el contexto familiar con nuestros hijos", asegura.

"Sentimos una profunda decepción y tristeza por lo acontecido. Es doloroso ver cómo una trayectoria de años dedicada al activismo por los derechos humanos y a proyectos solidarios —que fueron precisamente los que nos llevaron a conocer y adoptar a mis hijos en Uganda— se ve empañada por un relato que no se ajusta a la realidad de nuestro hogar", zanja.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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