María Soledad Iparraguirre en el juicio por su colaboración en un atentado de 1994 en Getxo Europa Press
Reportajes La exjefa de ETA 'Anboto' podrá abandonar la prisión Martutene de lunes a viernes en un régimen de semilibertadEl artículo 100.2 permite que más de veinte etarras se hayan acogido a este régimen de semilibertad que en la práctica son como un tercer grado.
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Iranzu G. Vergara Publicada 21 marzo 2026 14:38h Actualizada 21 marzo 2026 15:01hEl departamento de Justicia y Derechos Humanos del País Vasco encabezado por la socialista, María Jesús San José, permite, una vez más, salir a la calle a otra etarra acogiéndose al artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.
Después de la salida de varios miembros conocidos de la banda terrorista como 'Txeroki', ahora podrá disfrutar de este nuevo segundo grado la exjefa de ETA Soledad Iparraguirre conocida como 'Anboto'.
La autorización de este régimen a Iparraguirre, que está interna en la prisión donostiarra de Martutene. Podrá salir de la cárcel a partir del lunes 23, aunque todavía no se sabe el día exacto en el que lo hará.
El alcalde de Pamplona (Bildu) asegura que apoyar a los presos de ETA es "lo mismo" que aplaudir a un club de fútbolY, es que, hasta la fecha alrededor de veinte miembros de ETA que cumplían condena en las cárceles vascas han podido acogerse a esta vía que permite su salida a la calle a través de esta flexibilización penitenciaria para la cual tienen que haber un arrepentimiento completo por parte del preso.
El problema está según ha venido denunciando en los últimos meses el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), "se está utilizando esta apariencia de legalidad para desnaturalizarla" y hacer que el artículo 100.2 que debería ser usado de manera excepcional se aplique como norma para todos los etarras.
Denuncian que "se cumple la ley en la forma, pero se traiciona por completo el espíritu". Por eso, desde COVITE hablan de que se están otorgando "terceros grados y artículos 100.2 que son 'fraudulentos'", sentencian.
Requisitos del 100.2
Para que un preso pueda acogerse a este régimen de semilibertad, lo primero que tiene que hacer es entregar un "plan de ejecución", es decir, que se acredite que a lo largo de su salida va a realizar tareas que le permitan en un futuro reinsertarse en la sociedad.
Generalmente este tipo de tareas abarcan desde voluntariados con unos horarios marcados o, por ejemplo, acudir a puestos de trabajo.
Además es una condición fundamental para proporcionarlo que el preso muestre arrepentimiento. Algo que para asociaciones de víctimas del terrorismo como COVITE "esta deriva vacía el requisito de arrepentimiento y desnaturaliza el artículo 100.2", al concederlo casi por norma general a los etarras que quieran acogerse a él.
Para la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, que este arrepentimiento se limite "a un papel sin que se exija una manifestación pública, un gesto verificable o una ruptura con ETA, no se premia la reinserción", sino que lo que se hace es cumplir con "la hoja de ruta de EH Bildu".
Manuel Avilés, funcionario de prisiones durante 40 años y escritor: "ETA fue derrotada por el cambio en Europa"Y, es que, acercar a los etarras a las cárceles vascas y, después, otorgarles un régimen de semilibertad o un cumplimiento de penas más laxo vienen siendo en las últimas décadas las principales reivindicaciones de la izquierda abertzale.
Ahora, en el caso de 'Anboto', la Fiscalía de la Audiencia Nacional deberá emitir un informe, que no es vinculante, y la decisión final de la confirmación de este régimen la deberá adoptar el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.
La condena de Anboto
Soledad Iparraguirre, fue la encargada de poner voz al anuncio de la disolución de la banda terrorista ETA en 2018 junto a 'Josu Ternera'.
La etarra nacida en Eskoriatza en 1961, fue la encargada de dirigir el aparato de extorsión de la banda terrorista ETA, se produjo en Francia junto al jefe del aparato político de ETA, Mikel Albisu, 'Antza' en una casa de Salis-de-Béarn en la que vivián junto a su hijo.
Tras la detención, Iparraguirre fue procesada por la juez antiterrorista Laurence Le Vert por un delito de dirección u organización de banda terrorista y fue condenada junto a su pareja, Mikel Albisu, a 20 años de cárcel por el Tribunal de lo Criminal de París el 17 de diciembre de 2010.
Desde España se le reclamaba desde el año 2004 por delitos de pertenencia a banda armada y participación directa en múltiples atentados del 'comando Araba'. No fue hasta el 4 de septiembre de 2019 cuando Francia la entregó a España.
Un eurodiputado, 2 diputados, 4 alcaldes y 8 ediles: los 15 condenados del entorno de ETA en cargos políticos con BilduUna vez aquí tuvo un primer juicio al que se le condenó a una pena de 122 años de prisión por el asesinato del comandante del ejército, Luciano Cortizo. A esto se sumó una segunda condena como cooperadora de un atentado en la Comisaría de Policía Buenavista de Oviedo en 1997.
La fiscalía pidió 71 años de prisión, pero la Audiencia Nacional le absolvió al considerar que ya había sido condenada por ello en Francia.
Una tercera vez en el banquillo fue hace tan solo 6 años, en diciembre de 2020. En ese juicio se enfrentaba a 488 años de cárcel por una presunta participación en el atentado frustrado contra el dispositivo de la Policia Nacional en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985. Fue condenada a 425 años por este atentado.
Además, fue condenada a 39 años por el asesinato del cartero Amurrio Estanislao Alindez, 46 años de cárcel por colocar una bomba trampa en la puerta de un bar de Eskoriatza que no causó víctimas,
También se le impuso una pena de 15 años de prisión por ordenar el asesinato del rey Juan Carlos durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao.