Casi tres semanas después de la elecciones andaluzas del 17 de mayo, la falta de avances en la negociación del PP y Vox empieza a disparar las alarmas en el PSOE, donde algunos dirigentes temen que Juanma Moreno esté tensando la cuerda para forzar una repetición de los comicios.
Según la información que maneja EL MUNDO, Vox y el PP se sentarán por primera vez a negociar esta próxima semana, ya que las primeras llamadas teléfonicas realizadas por el secretario general del PP-A, Antonio Repullo, hasta la fecha sólo han tenido carácter previo para dejar constancia de la voluntad de abrir una vía de diálogo.
Pero el hecho de que se haya dejado pasar 20 días sin realizar ningún progreso empieza a disparar las dudas sobre la voluntad de entendimiento. La realidad, sin embargo, podría ser mucho más prosaica. Para empezar porque, en el caso de Vox, la batuta de la negociación está en manos de la dirección nacional y ésta ha dado prioridad en las últimas semanas al cierre del acuerdo en Castilla y León.
Superado ese capítulo, el equipo negociador de Vox está, ahora sí, en condiciones de sentarse con el PP andaluz, que, a diferencia de los de Santiago Abascal, no piensa delegar el proceso ni la toma de decisiones en los interlocutores nacionales.
Algunos dirigentes del PSOE consultados por EL MUNDO consideran que Juanma Moreno podría pretender aprovechar la situación de máxima debilidad y desprestigio de la marca PSOE, tras la apertura del sumario del caso Leire o la imputación al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, para forzar una repetición electoral. Aunque desde el PP se insiste en que esa opción sólo se contemplaría si el nivel de exigencia de Vox resultara inasumible. Y siempre que se agotara cualquier posibilidad de seguir negociando. Una repetición electoral abre siempre un margen tan amplio de incertidumbre que difícilmente entra en los cálculos tacticistas de un partido que ha ganado las elecciones con 19 puntos de diferencia sobre la segunda fuerza política. Un mayor hundimiento del PSOE no garantiza, en cualquier caso, un mayor crecimiento en escaños del PP como se ha comprobado el 17 de mayo, cuando los populares perdieron cinco escaños a pesar de haber obtenido 150.000 votos más.
Mientras tanto, el PSOE intenta incrementar la presión sobre Juanma Moreno, al que acusa de estar "desaparecido en combate", no ya para informar sobre la marcha de las negociaciones con Vox sino incluso para atender la emergencia relacionada con los últimos incendios, como el que quemó 400 hectáreas en el interior del Parque Nacional de Doñana.
Primer objetivo: 11 de junio
La próxima semana será determinante para tomarle la temperatura a las dos partes en la negociación, ya que el nuevo Parlamento surgido de las urnas se constituirá el jueves 11 de junio, en una sesión en la que se votará a los miembros de la Mesa, que es el órgano que decide la agenda y ordena los debates en la Cámara. En una legislatura sin mayoría absoluta, no perder el control de las votaciones en este órgano es de vital importancia para el PP. Por lo general, los cargos de la Mesa se deciden por acuerdo de los grupos, para que se reflejen de forma proporcional los resultados pero se garantice a su vez que todos los grupos tienen representación en la misma, como dispone el Estatuto de Autonomía.
Precisamente las alianzas entre grupos sirve para corregir la aplicación directa de la proporcionalidad. De hecho, si el PP y el PSOE se limitaran a defender su espacio, la Mesa quedaría configurada con cinco puestos para el PP y dos para el PSOE (de las siete plazas con voz y voto con las que cuenta la Mesa). El resto de las formaciones políticas tendría un puesto garantizado (porque así lo determina el Estatuto de Autonomía) pero sólo con voz (con posibilidad de participar en los debates y emitir opiniones) y sin derecho a voto.
En la legislatura anterior, el PP cedió una vicepresidencia de la Mesa (no confundir la Mesa del Parlamento con el Gobierno de la Junta) a Vox pese a que Juanma Moreno logró entonces una mayoría absoluta que le permitía gobernar y sacar adelante todas sus leyes e iniciativas parlamentarias sin apoyo externo. Se interpretó como un 'gesto' hacia un aliado potencial que evitaba la imagen "rodillo".
Ese tipo de cesiones se podrían dar de nuevo aunque el acuerdo del PP con Vox no esté cerrado. En un planteamiento de máximos, Vox ha llegado a pedir públicamente al PP la presidencia de la Mesa pero es poco probable que Juanma Moreno sacrifique esa plaza, ya que ni siquiera se ha cedido en los parlamentos autonómicos (Extremadura, Aragón y Castilla y León) donde ya sí hay acuerdo.
Y qué pasa después del 11 de junio
La negociación seguiría previsiblemente después del 11 de junio. A partir de esa fecha, el nuevo presidente o presidenta del Parlamento tendrá 15 días para proponer a un candidato a la Presidencia de la Junta, que será presumiblemente Juanma Moreno porque ha sido el más votado.
El Estatuto de Autonomía establece que el candidato tiene dos meses para lograr los apoyos (valdría la mayoría simple) a partir de la fecha del primer debate de investidura. Es decir, si todo discurre de forma fluida, el plazo límite se agotaría a finales de agosto.